paul smith se enfrenta a la mayor reinvención de su carrera

50 años después de la fundación de su casa de moda, el menswear de Paul Smith ha sufrido el mayor cambio de imagen de cualquier marca en la historia reciente de la moda.

por Anders Christian Madsen
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08 Septiembre 2015, 5:00pm

James wears all clothing Paul Smith. Shoes Model's Own.

Para una industria obsesionada con lo nuevo, la mayor paradoja en la moda es nuestro miedo al cambio. En las últimas cuatro temporadas, el menswear de Paul Smith ha sufrido el mayor cambio de imagen de cualquier marca en la historia reciente de la moda. Sus colecciones oscuramente románticas de abrigos amplios que llegan hasta el suelo, pieles de piel de oveja épicas y sastrería louche, han inyectado a la reconocida marca de 45 años con una opulencia y poesía de años luz más allá de las coloridas y llamativas rayas y estampados florales corteses que alguna vez la definieron. Pero es una afirmación direccional que inicialmente obtuvo poco reconocimiento de la industria, incluso si se estaba vendiendo muchísimo. Días después de su show primavera/verano 2016 en París, Sir Paul está descansando en un rincón en The Delaunay y está pensando en muchas cosas. "Todo el tiempo, donde quiera que voy en el mundo, la gente dice: 'Me casé usando uno de tus trajes'. La segunda cosa que dicen es: 'Eres famoso por esas rayas, ¿verdad?'. Esa es una idea preconcebida. He hecho zapatos, vestidos, cosas kitsch a mano, cosas bellas", hace una pausa; reagrupa. "Puesto que hay un solo elemento de la colección que es bastante bien conocido por el público, es de lo único que hablan: el equivalente de la multi-raya. Por eso me alejé de eso".

Se refiere a su decisión temeraria, hace cuatro años, de comenzar a retirar todos los productos que llevaran sus dos marcas registradas más vendidas, la multi-raya y la impresión fotográfica, de las que se le atribuye su creación en los años ochenta. "De la noche a la mañana, gané mucho dinero de la empresa, así como así. Todo el mundo pensaba que me había vuelto un poco loco, pero me di cuenta de que iba por el camino equivocado. Todavía hacemos muchas rayas encantadoras, simplemente ya no hacemos esa raya en colores primarios, que estaba, en mi opinión, volviéndose demasiado popular. Nos estaba definiendo". Fue el primer capítulo de su elevación intelectual en curso de la marca Paul Smith, la que -a pesar de las constantes ventas y expansión-había perdido la atracción direccional de su adolescencia en los años setenta y ochenta. Para Sir Paul -locamente insaciable en el departamento del conocimiento y la novedad- fue una comprensión que lo tomó por sorpresa y tuvo que ser rectificada, comenzando con lo que él llama la punta del iceberg: sus shows. "Decidí ir mucho más allá, porque necesitaba tener la conversación que estoy teniendo contigo ahora, y no estaba teniendo esa conversación".

Con un equipo de diseño cuidadosamente seleccionado y estilistas de renombre en su lugar, tomó vuelo para esta nueva interpretación de los clásicos códigos de Paul Smith. Sus trajes impecablemente adaptados se volvieron más audaces en el corte, más atrevidos en la fabricación, y ese espíritu bohemio y de rock'n'roll del que se enamoraron hace décadas sus amigos -David Bowie, Led Zeppelin, Patti Smith- se intensificó con motivos gráficos y mucho cuero. El cambio llegó de manera clara e inequívoca. Sin embargo, en un primer momento, muchos de los asistentes al show de moda parecían ajenos. Para esta industria tan empeñada en la innovación, Sir Paul todavía era el mismo Sir Paul -incluso si su trabajo había dado un giro de 180 grados. La frustración, por supuesto, era palpable, principalmente para aquellos de nosotros que amamos las nuevas colecciones desde el primer momento, pero especialmente para un diseñador que está más que consciente de cómo provocar para aumentar su relevancia. "A veces me siento tan triste cuando una gran cantidad de nuevos chicos del barrio -especialmente la gente en los medios- te juzga de antemano", dice. "Creo que lo más difícil es juzgar de antemano a alguien o a algo, y eso se hace muy frívolamente en estos días". Se lo podrías atribuir a la discriminación por la edad -Sir Paul cumple 70 años el próximo año- pero él curiosamente no lo hace. "No creo que me haya pasado. Deberías preguntarle eso a la gente a mi alrededor, pero siempre estoy tan lleno de vida y tan interesado en cualquier cosa. Tengo amigos de mi edad y ellos ya son viejos. Son mentalmente lentos, ya que no tienen una mente que vaya de izquierda a derecha. Yo sí la tengo, porque siempre la he tenido". Del mismo modo, dice, su residencia en Holland Park y su fortuna privada alucinante -valuada en £290 millones de libras- nunca han sido un problema. "Si no tienes cuidado, te quedas en tu torre de marfil con tu auto manejado por un chofer y te comienzas a rodear de sirvientes, y cuando menos te das cuenta pierdes a la persona que paga la renta. Todavía voy a la tienda -trabajo en la tienda- casi todas las semanas, y sigo yendo a todas las ferias de tejidos". Le gustan las rebajas, conduce un Mini [Cooper], lee todos los periódicos bajo el sol todos los días (excepto, quizás, The Sun), y todas las mañanas responde a las cartas que recibe de admiradores de todo el mundo.

James lleva todo de Paul Smith. Pin de Eye Thanet.

A medida que la realidad del nuevo Paul Smith comienza a registrarse con la multitud de menswear, Sir Paul está ahora ordenando lo que él llama su "mayor desafío": darle el tipo de vida al womenswear que cause impacto en la industria a la par que en las casas innovadoras. Porque, como van las cosas en el mundo de Paul Smith, ¿por qué no? Él es el primero en admitir que nunca ha estado especialmente cómodo en el campo del womenswear, incluso si lo ha hecho desde 1993. "La primera colección para mujeres simplemente era ropa de chicos para chicas. Luego llegó la presión: 'Necesitamos un vestido, necesitamos una falda'. Por un par de años me sentí inexperto, y luego me di cuenta de que la prensa, sobre todo, simplemente no creía que yo pudiera hacer ropa para mujeres, probablemente porque no tengo un fuerte lado femenino. Simplemente no iba conmigo. Pero ahora tengo un gran equipo", dice, añadiendo que en realidad nunca ha diseñado una colección para mujeres que no se haya vendido bien.

Basado en su esposa, la chic e intelectual Lady Pauline Denyer -juntos desde 1969- la nueva dirección se centrará en la formación de Alta Costura que ella recibió en el Royal College of Art durante su juventud. "Cuando teníamos 21 años, Pauline y yo íbamos a shows de Alta Costura y veíamos a Saint Laurent, a Chanel y a Balenciaga en salones con doce personas en la audiencia. Así que tenemos mucha historia de la ropa de verdad", explica, dando a entender, tal vez, que se acerca un Paul Smith más artesanal. Con su próximo quincuagésimo aniversario en 2020, se le perdonaría que se durmiera en sus laureles, pero en el juego de la relevancia, la tenacidad de Sir Paul es un testimonio del hecho de que, ya sea joven o viejo, pobre o rico, el valor es la fuerza motriz de cualquier diseñador de moda. Después, claro, de mantenerse fiel a su marca. "Estoy a punto de subir el volumen de una manera que es muy yo", dice. "Muy yo".

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Jason Evans
Estilismo Max Clark
Asistente de Moda Bojana Kozarevic, Marta Tagliabue
Modelos James McDonald, James Gale

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