los raperos queer y el sexo en el hip hop de hoy

El estereotipo marca que el rap es conocido en parte por su homofobia rampante y su misoginia ingeniosamente vulgar. Entonces, ¿qué pasa cuando los raperos queer abordan el tema del sexo?

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26 Agosto 2015, 4:45pm

La aparición de los raperos queer en la última década ha generado una crisis de identidad cultural para el hip hop, suavizando el tono tradicionalmente hiper-masculino del género en algo sexualmente más abstracto. La prominencia repentina de artistas como Cakes Da Killa, Mykki Blanco, o el performance queer/colectivo de rap House of LaDosha es tan intrigante como inevitable. La comunidad LGBTQ, anteriormente uno de los grupos más despiadadamente atacados por el rap, ha tomado las riendas y el micrófono, expresándose estética y líricamente dentro de un género cuya opinión sobre cualquier cosa fuera de la heteronormatividad masculina queda ofensivamente clara. 

Al distorsionar la homofobia del hip hop, los raperos queer han creado un espacio de nicho donde el machismo prácticamente pasa a la extinción. El rap queer está en oposición directa a un género en el que el rapero de Queens, Action Bronson, quien recientemente fue expulsado de la lista NXNE de Toronto por su canción Consensual Rape, escribe letras tales como: "Then dig your shorty out cuz I geeked her up on molly", o "Have her eating dick, no need for seasoning / If seven dudes in the room, then she's pleasing them". Otro rapero heterosexual, Rick Ross, no tiene problema en discutir todo el asunto de la violación en su canción U.O.E.N.O: "Put Molly in her champagne, she ain't even know it / I took her home and I enjoyed that, she ain't even know it". Ok, entendido: mantente alejado de los raperos heterosexuales que le ofrecen molly a las chicas. 

¿Qué hace que una obra de arte sea queer?

Pero en un mundo donde las calumnias anti-feministas como las de Bronson y Ross son tristemente generalizadas, el aumento de los raperos queer y su enfoque predominantemente de hombres sobre hombres ha dado lugar a una serie de preguntas interesantes. ¿Qué le sucede a un género musical después de eliminar uno de sus temas más penetrantes?

Aunque tanto los raperos heterosexuales como los queer se adentran en la cosificación sexual, este último grupo utiliza la misma terminología para describirse a sí mismos como objetos de deseo. Al usar con orgullo la jerga utilizada tradicionalmente para ofender, los raperos ayudan a que las palabras pierdan sus connotaciones lascivas y ofensivas y las vuelven inofensivas, incluso humorísticas. Por ejemplo, el rapero gay con sede en Brooklyn, Big Dipper, conocido por ser un corpulento "oso", dice en su track Shank: "Cause I'm a skank and a lady and I'm down to fuck". Continúa diciendo, "You wanna bust a nut to my stiletto strut", una línea rara sobre el lujurioso transvestismo de hombre a mujer. Al llamarse a sí mismo skank (una zorra), Dipper suaviza el golpe ofensivo de utilizar una redacción similar en los demás.

En lugar de lo que hacen sus contrapartes heterosexuales, que se jactan de su lavadero o del tamaño de su hombría, muchos raperos queer cambian el enfoque de su narcisismo sexual a otra parte del cuerpo: sus traseros. El rapero gay LE1F, querido en el Internet y aclamado por la crítica, presume: "Papichulo got his hot paws all over my boy-culo" en su track Boom. Cakes Da Killa, otra de las voces homosexuales más prevalentes de la escena, hace alarde: "I'm looking right, pussy tight" en Living Gud, Eating Gud. Algo menos explícito, Zebra Katz, un rapero gay cuyo single Ima Read fue denominado "el éxito crossover del rap queer", habla sobre su "dirty city kitty" en Tear That House Up. Estos chicos están familiarizando una parte del cuerpo masculino que rara vez se menciona dentro del género.

Las memorias perfectamente reconstruidas de LE1F

En ciertos casos, los raperos queer se apropian de términos con relación a las trabajadoras sexuales para empoderarse. En Get Right (Get Wet), Cakes entra con "Pockets stay on swole, peep the motherfucking cash flow/ Niggas pay my loans just to finger fuck my asshole". Continúa diciendo que hace twerking como una stripper, y señala que él "Charge that nig** double if he think he finna fuck for free". Al secuestrar el lenguaje que generalmente se aplica para menospreciar las mujeres y usarlo para presumir, Cakes erradica las palabras de sus connotaciones ofensivas.

LE1F y Zakmatic en el lanzamiento de i-D en México.

Muchas raperas lesbianas toman un enfoque similar, generalmente usando temas de empoderamiento por medio de la sexualidad femenina a través de su música. Artistas como SIYA, Angel Haze, y Brooke Candy están avanzando lentamente en su camino hacia el reconocimiento en el mainstream con letras arrogantes. Por ejemplo, en su canción Pussy Makes The Rules, Candy alardea: "Ladies don't be fussy, let the pussy make the rules" y "When you call your hustla play it cool and keep it real / I'ma teach you how to turn ya pussy to a meal". Tal vez más que sus pares varones homosexuales, estas chicas parecen mantener un estilo similar al sexo con sus contrapartes heterosexuales, como Nicki Minaj o Lil Kim.

Video de estreno: Zebra Katz x Leila

Sin embargo, la purga de la misoginia en el rap queer no ha impedido que estos artistas exploren la vulgaridad característica del género. En marzo del año pasado, el rapero de Houston, Fly Young Red, envió a hordas de chicos gays amantes del rap y el Internet en general en un frenesí excitado con Throw That Boy Pussy, un himno sexual listo para el club cuyos visuales y letras de hombres sobre hombres son tan buenos como los juegos de groserías de los rebeldes Lil Wayne o Danny Brown. Red redirecciona la objetivación sexual del género contra las mujeres hacia los hombres escasamente vestidos, diciéndole a los chicos que "clap that ass like a bitch", y desafiando: "I hit your ass with this dick / Send that ass home limping". El estilo dominante de Red se alinea más estrechamente con los artistas de hip hop hetero que con sus pares homosexuales, posiblemente empoderando a los raperos gays al difuminar la línea entre los dos grupos. Pero esto plantea la pregunta: ¿Reflejar la actitud del rap hetero hacia la sexualidad es algo que debamos admirar?

El hecho de que estos raperos sean inherentemente queers desvía su enfoque de la sexualidad y las relaciones de género. Han inventado un mundo esencialmente libre de chovinismo masculino -o por lo menos más libre que el mundo heterosexual. Esto se debe, en parte, al hecho de que los raperos queer se apropian el vernáculo utilizado tradicionalmente por los artistas hetero, pero dentro de un contexto diferente, en el que los roles de género han prácticamente desaparecido. Mediante el uso de las mismas palabras para describir su propia competencia sexual y la de sus parejas sexuales, el lirismo pierde su borde típicamente degradante y ofensivo. El rap queer tiene todo el atractivo lascivo del rap heterosexual, sin el abuso.

Credits


Texto Mathias Rosenzweig
Fotografía Sam Evans-Butler