lo que todavía no entiendes sobre ser trans

Conforme la segunda temporada de Transparent se estrena esta noche, la actriz y modelo Hari Nef (vela en el programa) confronta los conceptos erróneos persistentes acerca de las mujeres trans.

por Hari Nef
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11 Diciembre 2015, 9:00pm

Foto: Kathy Lo

En una entrevista reciente me preguntaron si me gustaría "permanecer siempre como transgénero" o si algún día me identificaría "totalmente... como una mujer". Me reí, hice una mueca, luego suspiré. La idea de que alguna vez pudiera ser algo más que transgénero era divertidísima, y sombría.

¡Soy trans! Así son las cosas, y estoy orgullosa de ello.

La idea de que no fuera "totalmente mujer" porque soy trans fue exasperante, después fue aplastante. Llámame optimista, pero ser diferente-de-la mayoría no debería significar ser menos-de-manera-predeterminada.

Soy visible, trans, y visiblemente trans. Aunque estoy teniendo un buen momento, la misoginia contra los trans prevalece en mi día a día. No puedo hablar en nombre de todas las personas trans, ni siquiera por todas las mujeres trans, pero hay algunas cosas que me gustaría tratar de aclarar.

Transparent de Jill Soloway (una comedia dramática ganadora del Golden Globe y el Emmy y en streaming en Amazon Prime) explora lo trans, lo queer y el feminismo. La segunda temporada se estrena hoy, y hay una escena del episodio nueve que se me quedó grabada (tuve que verla antes porque yo aparezco: ¡así que sintonízala!). Maura, una mujer transgénero en sus setenta años, se enfrenta a un grupo de feministas radicales en un festival de música con una política de "mujeres nacidas como mujeres". Una de las mujeres le explica a Maura que el festival está dirigido a "personas que nacieron con una vagina y un útero". Otra explica: "Muchas personas aquí se sienten provocadas por los penes". La primera interviene: "porque todas hemos sido violadas". Otra mujer se ve exasperada: "Bueno, aquí es donde todo se pone muy raro porque, ya sabes, de repente la conversación gira a tu alrededor y todas nosotras estamos tratando de hacerte sentir cómoda... me importa una mierda tu maldito pene. Se trata del privilegio". Maura, sorprendida, insiste: "Estaba sufriendo demasiado como para experimentar lo que estás llamando privilegio".

Esta escena retrata una conversación difícil, pero inevitable: ¿Cómo se pueden incluir las mujeres trans en los discursos del feminismo y la feminidad que, hasta hace poco, parece que fueron constituidos para mujeres cisgénero?

No estoy segura de tener una explicación perfecta, pero tengo una idea.

Las mujeres trans:

1. no son mujeres cis... y eso está bien.

2. son mujeres, y eso es un hecho.

1. NO SOMOS MUJERES CIS
Algunas mujeres trans comienzan su transición antes de llegar a la pubertad; algunas comienzan su transición después de la pubertad; algunas comienzan su transición mucho después de la pubertad. Aunque no hay manera de dar cuenta de los cuerpos y las experiencias de las mujeres trans en su totalidad, lo que une a las mujeres trans es la asignación de la identidad masculina en el nacimiento. 

"¡Es un niño!" es una pala que hunde más y más a una mujer trans en un agujero del que finalmente debe salir gateando. Las mujeres cis comienzan en un terreno llano, heredando la feminidad (lo bueno y lo malo) sin problemas. Ser mujer es difícil, pero ser cisgénero es un privilegio.

Antes de la transición, las mujeres trans nunca sabrán lo que se siente ser criada como una niña a los ojos de los demás, educada como una niña a los ojos de los demás, y sí: oprimidas como una niña a los ojos de los demás. Nunca sabrá lo que se siente menstruar una vez al mes, y nunca parirá hijos. Independientemente de si su infancia como niño tiene una duración de 4 años, 11 años, 20 años, o 60 años, el sexo de una mujer trans surge de una escisión brutal entre sí misma y el mundo. Sin embargo: ella elige la feminidad en lugar de una virilidad que no pidió y que la hirió profundamente.

Las mujeres trans, durante 4, 11, 20, o 60 años, negocian con la oferta del privilegio masculino. Si una mujer trans acepta, interioriza, y utiliza los privilegios masculinos es otro tema. La aparición de la feminidad trans implica una crisis de la masculinidad: un fracaso, rechazo o abdicación de la virilidad y el privilegio masculino. Algunas mujeres trans fallan palpablemente en la masculinidad y hacen la transición en cuanto pueden; algunas mujeres trans dan actuaciones impresionantes y duracionales de masculinidad, sufriendo en secreto durante años. Cada mujer trans tiene su propia relación con la masculinidad que hereda al nacer y se aleja cuando está lista. La asignación del género masculino al nacer no hace a alguien un hombre, pero sí le da color y forma a su experiencia de vida de una manera que nunca podría hacer por una mujer cis.

Y sí: los hombres abusan, oprimen, violan y degradan a las mujeres, y la gran mayoría de estos hombres tienen penes. Yo diría, sin embargo, que no son los penes los que violan a las mujeres, sino el patriarcado: una jerarquía global de género donde la virilidad somete y saquea a la feminidad.

No todos los hombres tienen penes, y no todas las mujeres tienen vaginas y úteros.

Si el feminismo combate al patriarcado, entonces un discurso feminista que esencializa el género binario a cuerpos binarios parece contraintuitivo. De hecho, el propio patriarcado se construye con esta retórica. Siempre me ha sorprendido el distanciamiento entre las mujeres trans y ciertas feministas radicales, ya que ambas tienen una comprensión excepcional de lo que significa sufrir bajo el patriarcado.

Y sí: los hombres abusan, oprimen, violan, y hacen menos a la mujer, y la gran mayoría de estos hombres tienen penes. 

2. SOMOS MUJERES
Definir a una mujer se complica cuando uno deja de definirla en función de su género asignado al nacer. Cuando la experiencia varía mucho de una mujer a otra, las afirmaciones generales fallan. Aunque no soy experta en estudios de género (y deseo que mis opiniones fluyan), llegué a una definición de la feminidad al observar a los hombres: qué hacen, qué tienen y a quién le impiden hacer y tener. Defino la femineidad por quien sufre por no identificarse o presentarse como varón, y por qué.

Solo este año, ha habido 30 informes de personas transgénero asesinadas. 27 de estas víctimas eran mujeres trans. Todos los asesinos sospechosos o condenados por estos delitos eran hombres.

En 32 estados de Estados Unidos, es legal negarle vivienda y/o empleo a una persona trans en función de su identidad de género. Las personas trans están desempleadas al doble de la media nacional, y 1 de cada 5 personas trans experimentarán falta de vivienda. Solo 9 estados exigen que el seguro médico cubra la atención médica relacionada con lo trans. Aproximadamente el 80 por ciento de los escaños en el Congreso de los Estados Unidos están en manos de hombres, y nunca ha habido una presidenta.

Las estadísticas anteriores no definen por sí mismas la feminidad, pero tal vez apuntan a una tendencia general de los hombres como los perseguidores de no solo las mujeres, sino también de las mujeres trans en concreto.

Mientras que las mujeres trans se mantienen exentas de ciertos desafíos únicos para las mujeres cis, sus luchas bajo el patriarcado son graves y únicas. La mayoría de las mujeres trans luchan para dar forma y enmarcar sus cuerpos de acuerdo con los estándares de belleza patriarcales; no porque estas normas sean buenas o válidas, sino porque preservan la dignidad e incluso salvan vidas. Las mujeres trans que están marginadas o son golpeadas son denostadas y ridiculizadas. Las mujeres trans que sí pasan, por el contrario, se unen a las mujeres del mundo como ciudadanas de segunda clase. Digamos, por ejemplo, que una mujer trans interiorizó ciertos valores "masculinos" de confianza y seguridad en sí misma durante su llamada "adolescencia"; como una mujer trans que es borrada, denostada, e ignorada, estos fantasmas de privilegio no le sirven como le habrían servido antes. 

Cuando los hombres (en un mundo dirigido por hombres) han definido mucho lo que significa ser mujer, me parece que tanto las mujeres cis como las trans sufren de una definición de feminidad que ellas no escribieron. Sufren como mujeres, como no-hombres, a veces de diferentes maneras, pero juntas. Una discusión de identidades no binarias es inminente en el futuro cercano, pero me centro ahora en el binario de género global que persiste.

Respuestas sobre la feminidad evaden; preguntas sobre la feminidad abundan.

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Credits


Texto Hari Nef
Fotografía Kathy Lo

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