gucci: de regreso al futuro

Para el último desfile masculino independiente de Gucci, antes de la fusión de la colección mixta para la próxima temporada, Alessandro Michele presentó una colección, que no solo amplia su horizonte, sino que también explica toda su filosofía del...

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21 Junio 2016, 5:23pm

"Viajar es vivir", escribió el erudito de los cuentos de hadas Hans Christian Andersen. No habría encontrado un amigo instantáneo en Alessandro Michele, quien el lunes arrasó Milán con la deslumbrante colección masculina de Gucci dedicada al sueño de viajar. Después del desfile se reunió con la prensa y solo dijo: "Odio viajar. Soy un pésimo viajero". Fue una especie de genialidad y algo que solo Michele -uno de los diseñadores más cálidos y sin pretensiones de la industria- podría haber dicho. 

Explicó: "Lo odio bastante, porque creo que para viajar no es necesario tomar un avión. Puedes usar el metro -que es una extraña especie de mar". Había estado pensando en los marineros, todos los del tipo apuesto que aparecen en las novelas de Jane Austen viajaban y eran mundanos y tenían a las jóvenes doncellas (y probablemente a algunos solteros extravagantes) a sus pies. "O Marco Polo", dijo, ejerciendo su libertad comercial de hacer referencias hiper-históricas.

La colección hizo lo que las colecciones de Michele hacen mejor: abrió una ventana a su corazón y alma y al intrincado cerebro que los alimenta, en un suntuoso diluvio de los recuerdos que colecciona de sus propios viajes -los cuales, como sabemos ahora, no necesariamente involucran salir de su casa. "Si cambio el tapiz de mi silla de rosa a azul, me siento y viajo. Si lees un libro viajas", señaló a la distancia con sus dedos llenos de joyas. "Es mi forma de ser arqueológico con todas las pequeñas piezas que voy recolectando por todas partes. Así viajo. Es mi forma de decir 'viaja más de lo que puedes'". 

Pero había algo más apremiante en su mente, algo que quería decir. "Sé que mi lenguaje a veces es muy ... siempre es el mismo", hizo una pausa. "Pero es la manera en que vivo. Siempre trato de mantener las cosas hermosas en mi vida, así que pongo todo en la colección". Era la réplica a una industria de la moda tan ansiosa de novedades que a veces resulta cegadora, y era también una declaración que se refleja en las camisetas de la colección que llevan la palabra "future" -sin duda, un golpe para aquellos que siempre se obsesionan con la próxima cosa brillante.

Pero Michele no tuvo que defenderse. Al igual que la colección crucero anglocéntrica que presentó en la abadía de Westminster hace unas semanas, esta colección masculina consolidó su capacidad para perfeccionarse dentro de su propia estética definida. Era más romántico, más siglo XIX que siglo XVI, y allí es donde fácilmente se habría encontrado en terreno común con Hans Christian Andersen, el eterno soñador y viajero que unifica el enamoramiento del siglo XIX con las edades de oro de antaño, cuando los pintores y poetas no buscaban vivir en el pasado, sino reproducir su magia. 

Michele dentro de la moda es una ruleta de los sueños de cuento de hadas, y nuestro recordatorio de que la vida siempre puede ser más hermosa. "Hubo un montón de referencias, pero lo que quiero decir es que ésta es nuestra manera de pertenecer a nuestro tiempo. Puse algo escrito en las camisetas sobre el futuro, pero este tipo de palabra no la entiendo muy bien. No quiero decir que estoy en contra del futuro, pero estoy en contra de la idea de tener que proyectar mi futuro", dijo, explicando los motivos de su fascinación con la historia.

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Tan solo el día anterior, su amiga Miuccia Prada presentó una colección similar que tenía como tema también el viaje. Dijo que se trataba acerca de un mundo atravesando por un momento difícil en el que nunca sabes cuándo tendrás que mudarte a un país diferente, o incluso a otro continente. Mientras Prada siempre ha estado dispuesto a explicar sus motivos, poniendo sus colecciones en un contexto social y político, Michele no es muy bueno dando respuestas. 

Al igual que Gosha Rubchinskiy, quien no podía ser más diferente de Michele pero que prefiere no explicar por qué sus colecciones se ven como algo sacado de la Unión Soviética, Michele simplemente pone su mundo frente a ti y da un paso atrás. El lunes podrías haber analizado su colección por siglos, llámalo nostalgia o ensoñación evasiva del mundo cruel. 

Pero la verdad es que, la colección de Michele para Gucci no es ninguna de esas cosas. Sirve exactamente al mismo propósito que los cuentos de Andersen: para entretener a los niños e iluminar a los adultos -y tal vez hacer al mundo un poco más mágico en el proceso.

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¿Y qué estaba haciendo ahí el Pato Donald? "El primer viaje que hice cuando era muy joven fue con el Pato Donald, porque, ya sabes, él siempre estaba viajando con el tío", recordó Michele. "Fue mi forma de viajar a los cinco años. Viajar es un sueño". Pero se sintió increíblemente real.

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Mitchell Sams