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rei of light

El trabajo de Rei Kawakubo para Comme des Garçons es un comentario constante acerca del mundo en el que vivimos, y la industria de la moda en la que ella habita. Después de cuatro temporadas de penumbra, esta temporada Kawakubo dejó entrar la luz.

por i-D Staff
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07 Marzo 2016, 3:45pm

En septiembre de 2013, Rei Kawakubo le dijo a sus invitados al show de womenswear de Comme des Garçons, que había decidido no diseñar ropa toda esa temporada. En cambio simplemente creó. Cada look era diferente, desfilando lentamente por la pasarela, cada uno con su propio soundtrack, mientras su público trataba de descifrar la creación extrovertida que se desenvolvía ante nuestros ojos —unos parecían vestidos, otros ni siquiera eran atuendos. Kawakubo se estaba liberando de las funciones de la moda contemporánea: de la posibilidad de usarse y la posibilidad de venderse y de todos los demás conceptos de comercialización auto-impuestos por los diseñadores y las marcas hoy en día. En marzo de 2014 llamó a su nueva colección Monster. Ahora interpretado con prendas tejidas y leggings, las formas fantásticas de las temporadas anteriores se volvieron monstruosas: más grandes, más oscuras y más grotescas. Kawakubo cita "la locura de la humanidad, el miedo que todos tenemos, el sentimiento de ir más allá del sentido común, la ausencia de lo ordinario, expresado por algo extremadamente grande, por algo que podría ser feo o hermoso. En otras palabras", escribió en una extraña declaración: "quería cuestionar los estándares establecidos de belleza".     

En septiembre de 2014, mostró una colección en rojo y negro de la cual se refería como "rosas y sangre". Sus formas super-dimensionales permanecieron, pero estaban cruelmente rajadas y parecían cubiertas de sangre, y en ocasiones adornadas con rosas. Si se había acumulado la tensión durante un año en Comme des Garçons, éste fue el momento culminante —la batalla entre el bien y el mal, y el punto de no retorno. ¿Cómo terminaría todo? En marzo de 2015, Kawakubo presentó su Ceremony of Separation con música desgarradora de Max Richter, provocando lágrimas en su público, mientras sus criaturas colosales y con velos, cubiertas por lino blanco, flotaban entre sí, rozando sus cuerpos en la estrecha pasarela. ¿Por qué estábamos de luto? ¿qué estábamos enterrando? Las cuatro temporadas, Kawakubo había desafiado a su propia creación, retado al meñique levantado comercial de su industria, y había empapado su trabajo con toda la emoción humana posible. En el telón de fondo del estado de ánimo escalonante de los grandes negocios que se llevan a cabo en la industria que la rodea, su devoción a la creación y las emociones puras, fue como una alarma que ella había activado desde hace dos años. Y luego su humor cambió.   

En septiembre de 2015, "bruja azul" fue lo que, de manera enigmática, les decía Kawakubo a sus invitados en backstage, después de un show inspirador muy diferente en espíritu a los cuatro anteriores. La música del soundtrack de Blue Velvet de David Lynch estableció el tono eufórico para una colección caracterizada por sus atestadas pelucas esponjadas y rojas. Azul cobalto, plumas majestuosas, sórdidas manchas de leopardo y robustos pliegues, envolvieron en misterio a las esplendorosas y titánicas mujeres de Kawakubo, pero de un misterio alentador: de alguna manera estos elementos de opulencia gravitaban hacia la luz y la reflejaban con su propia imagen. Ya se había ido el weltschmerz de las temporadas anteriores —en su lugar, un cuidadoso optimismo arraigado en una apreciación de lo maravilloso y expresado a través de esos materiales tan ricos. En la tradición celta, el azul representa paz y paciencia. Si Kawakubo hubiera continuado con sus temporadas dentro de un mundo de la moda que está cambiando, sus movimientos se habrían vuelto más moderados. Y tal vez miró hacia sus cuatro temporadas anteriores y hacia ella misma, y se sintió como una de esas brujas azules, con gestos dramáticos pero con buenas intenciones.   

Una de las razones para estar fascinados con las creaciones desatadas y descaradas de Comme des Garçons de las últimas cinco temporadas se ha centrado en la idea del cliente: ¿quién realmente se pondría estas prendas majestuosas y gigantescas en la vida real? En una época en la que reina el fast-fashion, la producción en masa, y las pre-colecciones, hay algo sensacional en el desafío de Kawakubo. Como los adolescentes a los reality shows, acudimos en manada a su pasarela para ver su intransigente creación teatral, emotiva y mística. Su moda que sale de las definiciones, más grandiosa que todas esas piezas listas para ponerse y tan complejas como la Alta Costura —a la cual, podríamos decir, pertenece. Pero los vestidos de Kawakubo no fueron hechos para solo ser vistos en una pasarela, pero tampoco fueron hechos para que te los hagan a la medida en un atelier en París. Son vestidos honestos que se venden en tiendas junto a sus colecciones más comerciales, y al alcance de cualquiera suficientemente devoto para comprarlos. En estos tiempos extraños, cuando la gran moda casi nunca sale de las pasarelas, quizá esa sea la fascinación. En Comme des Garçons el teatro se vuelve una realidad.

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Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Danko Steiner 
Director de Moda Alastair McKimm 
Maquillaje Francelle de Art and Commerce
Técnico de Uñas Natalie Pavloski de Bridge Artists usando Chanel
Asistente de Fotografía Guario Rodriguez, Dave Mould
Operador digital Rob Dowsley
Asistente de Estilismo Lauren Davis, Sydney Rose Thomas
Asistente de Maquillaje Takahiro Okada
Producción Helena Martel Seward
Casting Angus Munro para AM Casting (Streeters NY)
Agradecimientos especiales a Daphne Seybold 
Modelo Ruth Bell @ The Society
Ruth lleva todo de Comme des Garçons.