estas imágenes recrean el llanto de las mujeres en el cine clásico

La italiana Clara Giaminardi utiliza la fotografía para reapropiarse de los cuerpos ―y las lágrimas― de las mujeres.

por Zio Barritaux; traducido por Eva Cañada
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28 Septiembre 2017, 8:32pm

Este artículo apareció originalmente en i-D US.

Para su anterior trabajo, la fotógrafa italiana Clara Giaminardi se centró en los cuerpos de las mujeres y su representación en los medios. En una de las fotografías, una mujer con la piel oscura y húmeda arquea la espalda exaltando sus pechos desnudos. En otra, una mujer con la piel de color crema suave se agacha exponiendo su espalda curvada y su trasero. Las fotos son románticas, emotivas y tienen una finalidad.

"Reclamamos la cosificación como método de posesión definitiva de nuestros cuerpos", escribió Clara en un manifiesto que publicó en su página web. Pero en su obra más reciente, Clara ha alejado su centro de atención de la representación de la forma femenina y se ha centrado en cómo se representan las emociones femeninas en el arte y en los medios.

Para The Reasons I Cry (Mis motivos para llorar), Clara realizó retratos en primer plano de una modelo rubia ―con rizos y blusas de corte eduardiano― mostrando toda una gama de emociones inspiradas en las mujeres que aparecen en las películas de Fassbinder, Kubrick y Von Trier. "La serie va desde lágrimas de felicidad inquietantemente falsas hasta lágrimas crudas de rabia que queman la piel", explica Clara. "Para mí, la imagen más emotiva es la de la lágrima única. Siempre hay una inmensa belleza en un momento de silencio".

A continuación, Clara habla con i-D sobre el arte y la literatura feminista, sobre el sexismo y la misoginia en Italia y sobre qué es lo que le hace llorar.

En tu sitio web dices que tu visión de la femineidad se ha visto conformada por la literatura feminista. ¿Puedes citar algunas de las escritoras que más han contribuido a dar forma a tu perspectiva?
Las autoras que más me han inspirado en años recientes son Elizabeth Grosz (especialmente su libro de 1994 Volatile Bodies) y los escritos de Rae Langton. Grosz ha tenido una influencia enorme en mi obra, tanto en relación a sus textos sobre la cosificación como sobre la mujer como cuerpo y emotividad.

¿Por qué tu obra personal se centra en el cuerpo femenino y su cosificación?
Procedo de un país en el que los medios mainstream representan a las mujeres como objetos sexualizados que deben satisfacer la mirada masculina. Se trata de un fenómeno tremendamente dañino, que deforma la visión de las chicas jóvenes en torno a cómo pueden y deben representarse las mujeres y cuál puede ser su rol en la sociedad. Sabotea las aspiraciones y, además, el texto a pie de página de este fenómeno es que cualquier logro es irrelevante si se compara con ajustarse a la visión de la belleza aprobada por el macho.

Creo que las cosas están cambiando lentamente en la sociedad gracias a una visión más global que llega a través de internet, pero con cada paso adelante al menos damos medio paso hacia atrás. Es difícil cambiar opiniones que llevan incrustadas décadas (incluso siglos) en nuestra cultura. Al mudarme a Londres hace tres años, tuve la oportunidad de ver las cosas con cierta perspectiva y observar realmente esta idea a través de la lente de otra cultura.

Creo que eso es lo que inicialmente me inspiró para abordar estas cuestiones en mi trabajo personal: un deseo idealista de iniciar una conversación en torno a estos temas en mi país natal. El cambio solo puede producirse a través del diálogo y es sumamente importante que esas ideas se planteen en la sociedad, en lugar de permanecer encerradas dentro de los círculos artísticos extranjeros.

¿Tu obra se inspira a menudo en el arte?
Mi obra se inspira principalmente en el arte de la performance y en la danza contemporánea. Adoro el trabajo de coreógrafas como Anne Teresa De Keersmaeker y Pina Bausch, tanto como el de artistas como Ana Mendieta y Valie Export, que han convertido la política del cuerpo femenino en la temática de su obra. También soy muy consciente de las inspiraciones interiorizadas a las que está sujeta mi obra. Mi utilización de la luz y la textura es probablemente el resultado de muchos años viviendo rodeada de arte italiano.

¿De qué trata The Reasons I Cry?
The Reasons I Cry es un proyecto personal inspirado en las lágrimas cinematográficas. Hay una escena muy famosa en Vivir su vida, de Godard, en la que Anna Karina se sienta en un cine a oscuras, observando un primer plano de Juana de Arco de Dreyer, en el que se ve observa a la protagonista con lágrimas rodando por sus mejillas. Un primer plano de Karina nos muestra que ella también está llorando en silencio.

Siempre me he sentido fascinada por la capacidad que tienen las películas de conmovernos hasta las lágrimas y esto se entrelazó con una exploración reciente que he estado llevando a cabo acerca de la emotividad femenina. Me interesa mucho cómo se representan las emociones femeninas en el arte y en los medios y cómo son percibidas generalmente por parte de la sociedad.

Las expresiones abiertas y sinceras de emoción siguen siendo un gran tabú, que daña tanto a las mujeres como a los hombres. En The Reasons I Cry, observo las representaciones desinfectadas e higienizadas a las que estamos sujetas a través del cine y otros medios y las empujo y estiro en ambas direcciones.

¿Qué te hace llorar a ti?
¡Lloro por muchísimas cosas! Actualmente estoy explorando estos temas también en relación conmigo misma y me he concedido carta blanca para llorar y mostrar mis emociones. Algunos de los motivos por los que lloro son: rabia, el final de algunas películas, la música de Max Richter, cuando me rompen el corazón, las hormonas y la felicidad.


Fotografía Clara Giaminardi

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