mujeres transexuales: lo que significó para ellas comprar su primer brasier

Pocas prendas de ropa son tan significativas como el primer brasier. Pero cuando estás en proceso de transición, el elástico y el encaje pueden ser un accesorio muy poderoso.

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jun. 3 2016, 4:25pm

Es difícil pensar en alguna otra prenda que esté tan cargada emocional, política y culturalmente como el brasier. Desde que surgió como alternativa al corsé, a principios del siglo XX, ha sido en distintas épocas símbolo de madurez, libertad, sensualidad y opresión. Nos dijeron que comprar nuestro primer sostén es una experiencia que nos transforma, una evolución de niña a mujer. La televisión, el cine y los libros ponen énfasis en que esta nueva prenda interior tiene el poder de convertirnos en una nueva persona. Los diferentes diseños y estilos hablan de quiénes somos o de cómo nos sentimos en determinado momento: sexy, deportistas, prácticas, maternales. El sostén es una prenda cargada de emoción.

Desde la quema de brasieres en los años setenta, también se volvieron símbolos de control y del patriarcado; sin embargo, decir que dichas prendas son absolutamente opresivas significa ignorar la experiencia de las mujeres transexuales, para quienes un brasier puede ser un signo de honestidad y libertad. Para ellas, esta colección de elástico y encaje representa la oportunidad de explorar e interactuar con la identidad de género de manera privada.

Decir que dichas prendas son absolutamente opresivas significa ignorar la experiencia de las mujeres transgénero, para quienes un brasier puede ser un signo de honestidad y libertad.

Ruby Burns es la co-fundadora de Bachelorette Beauty Services, un salón y spa, con sede en Melbourne, amigable con la comunidad LGBTQ, donde se fomenta una actitud positiva hacia el cuerpo y se ofrecen tratamientos de belleza a precios razonables. Ruby compró su primer brasier en Internet hace aproximadamente cinco años. En conversación con i-D, ella recuerda: "Fue en secreto porque en ese entonces tenía una pareja y aún no le había hablado del asunto. ¡Ese bra era una mierda! Lo encontré en eBay, era como tres tallas más chico y el maldito se me encajaba". Usándolo con frecuencia bajo la ropa, Ruby dice que, desde el primer instante, la decisión de ponérselo fue muy significativa: "Creo que mi primer brasier fue de cierta forma como un primer paso en mi transición".

Recibir esta incómoda prenda íntima por correo marcó una "iniciación privada, en la cual supe que estaba en camino de hacer más femeninas mi forma de sentir y de vestir". Siendo aún identificada públicamente como un hombre, Ruby no estaba lista para compartir con nadie sus pensamientos sobre el proceso de transición; pero en un punto de su vida donde empezaba a investigar acerca de hormonas, a hacerse depilaciones con láser y a cambiar su nombre legalmente, se dio cuenta de que "el capitalismo de alguna forma había facilitado particularmente esta opción de acentuar la feminidad". Aunque los procesos antes mencionados parecían inaccesibles, ella recuerda que "comprar cosas es la opción fácil". Comprar un brasier era parte de lo que ella llama "un proceso inicial de transición" que "se enfocaba en conseguir ropa y maquillaje, y en aprender esos procesos de belleza".

Entré, tomé el primero que vi de mi talla en color negro y me salí. No me lo probé; de hecho, pasó tiempo antes de que me diera cuenta de que la gente se probaba los brasieres.

Para la músico Bailey, comprar su primer brasier fue algo que hizo porque sintió que era lo que las mujeres esperaban que hiciera. "Mi primer brasier fue un top deportivo del Kmart", recuerda. "Entré, tomé el primero que vi de mi talla en color negro y me salí. No me lo probé; de hecho, pasó tiempo antes de que me diera cuenta de que la gente se probaba los brasieres". A pesar de no saberlo, verdaderamente lo necesitaba. Continúa: "Creo que en mi cabeza patéticamente había hecho está relación: Soy una chica y las chicas usan brasier, así que debo comprar uno. Y eso hice".

La promotora Dakota también tenía expectativas, pero estaban menos ancladas en los roles de género y más ancladas en las experiencias que observó en su familia durante su niñez. Al crecer con dos hermanas, las vio discutir, comprar y experimentar con diferentes tipos de brasieres por años. "Tengo facilidad para recordar atuendos, así que ya tenía un catálogo mental de estilos de lencería que quería probarme y de lugares dónde conseguirla; pero esperaba que mi familia hubiera estado más involucrada".

Dakota esperaba tener su propia oportunidad de que la llevaran a la tienda y la guiaran por la experiencia "seminal" de comprar su primer brasier. En lugar de eso, su familia "permaneció en silencio durante gran parte de mi transición, en particular durante la parte física. Pienso que una cosa era escucharme hablar de mi transición y teorizar al respecto; pero ya verme con boobies y usando un vestido era algo muy distinto".

Creo que para mí el primer brasier fue un momento de liberación. Fue un momento fuera del enfoque binario de géneros, un momento fuera de las normas de género y un momento de libertad.

Pese a que todas las mujeres que conoció i-D vieron la compra de su primer brasier como un paso inicial en su transición, la mayoría ha decidido dejar de usar lencería. "Ya no uso sostén porque las tetas pequeñas lucen mejor sin él", dice riendo Ruby. "Creo que para mí el primer brasier fue un momento de liberación. Fue un momento fuera del enfoque binario de géneros, un momento fuera de las normas de género y un momento de libertad". Bailey concuerda: "Los brasieres son prendas de ropa útiles en algunas ocasiones y para algunas personas; pero como artículos obligatorios sin más razón de ser que hacer ver al busto con buena forma o para ocultar los pezones, me parecen ridículos -más aún porque mis pechos en realidad no han cambiado, de alguna manera, ¿ahora son socialmente inapropiados?".

Dakota continúa explicándonos su conflicto: "Como feminista me sentía un poco molesta conmigo misma por lo mucho que me importaba". Pese al hecho de ver a esta prenda como un símbolo de opresión y censura, agrega: "Yo quería con desesperación usar eso que todas las mujeres a mi alrededor había usado; quería ese sentido de comunidad que te da el hacer lo mismo que todos a tu alrededor están haciendo. De alguna manera me sentí como si finalmente me hubiera ʽunido al clubʼ".

Para Dakota, con el paso del tiempo usar brasier se volvió una cuestión más de elección que de identidad. "El feminismo les da a las mujeres el espacio y la oportunidad para hacer, decir y elegir lo que les parezca mejor sin ser juzgadas, sin sentirse avergonzadas y sin la necesidad de justificarse", explica. "Sé que la gente que ve al feminismo desde una perspectiva tradicional me critica porque me encanta el maquillaje, el sexo y las compras; pero el feminismo justamente trata de contrarrestar la pretensión de decirle a las mujeres lo que es correcto para ellas según un marco social".

Credits


Texto Wendy Syfret 
Imagen vía Flickr