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crudas fotografías de la emergente cultura del hip hop en rusia

Sonya Kydeeva dirige su lente hacia los jóvenes de la Rusia post soviética mientras buscan su identidad dentro del pulso de una escena que está naciendo.

por J.L. Sirisuk
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18 Noviembre 2016, 5:45pm

De Moscú a Crimea, y las pequeñas ciudades y aldeas rusas, la fotógrafa de origen ruso, Sonya Kydeeva, documenta la cultura juvenil, encontrando inspiración vital en la búsqueda de identidad dentro de la generación postsoviética en evolución. Nacida en 1988, forma parte de una generación que ha experimentado una gran transformación cultural y está captando cada momento. Sus cándidas imágenes de estilo documental están plasmadas en el fotolibro Graffiti Artist Sochi y en varias revistas independientes. Las fotos de Kydeeva son una cruda reflexión sobre lo que significa ser ruso hoy en día, particularmente entre los jóvenes que se están desviando de las normas anteriores y están creando un cambio cultural renovado. "Documento momentos espontáneos de la vida cotidiana", explica Kydeeva, y fue durante el verano que apuntó su lente hacia la floreciente escena del hip hop de Moscú y los jóvenes que le dan impulso.

Con fotos de autos, graffitis, tatuajes y armas yuxtapuestos con los retratos de los hombres que habitan este mundo, somos transportados a los espacios íntimos de la escena rap de Moscú. Algunos de los hombres son sus amigos, algunos otros son extraños, y algunos más como Sharp (TrueStar) y Scriptonite son personajes clave dentro del panorama del hip hop ruso. En estas imágenes, Kydeeva nos proporciona un singular vistazo a la realidad de los jóvenes que dan forma a la actual cultura del rap de Moscú. Aquí hablamos con Kydeeva sobre Rusia, la identidad y el hip hop.

¿Creciste en Moscú?
Nací y crecí en Moscú. Me he cambiado a diferentes compañías y áreas. El centro de la ciudad y los suburbios son como dos lugares completamente diferentes, con arquitectura, mentalidad y reglas distintas.

¿Qué tipo de cosas te influyeron mientras crecías?
Me influía la gente que me rodeaba. Cada persona trajo algo nuevo y siempre de una manera muy radical. Por eso me es difícil trazar todos los pasos para determinar lo que estoy haciendo ahora.

Volvamos al verano. ¿Cómo fue que empezaste a involucrarte en la escena del hip hop?
No estoy involucrada en la escena del hip hop. Sólo escucho la música. Como fotógrafa, me dedico al estudio del hombre, la identidad y los problemas asociados con ello. Es mi área de investigación y estoy utilizando la vida urbana directamente relacionada con el rap, el graffiti, el crimen, los autos y muchos otros aspectos similares. La música rap es más como el acompañamiento de fondo de todo eso, junto con el lenguaje y un gran número de códigos visuales.

¿Cómo empezaste a fotografiar a estos chicos? ¿Les gustó que les tomaras fotos?
Yo estaba por ahí debido a diversas razones y sólo tomé fotos. Es un fluir orgánico y continuo. Funciona como un imán. Conozco a una persona en circunstancias diferentes y después de un tiempo podría resultar que tiene conexión con la vida de las calles. En el carro tiene un arma y hace rap o tiene alguna conexión con él. Por supuesto que a los chicos les gusta cuando los retrato y publico las fotos. Siempre pido más copias impresas para ellos. Es muy importante. Si alguien me pide que no saque su cara, no lo haré. Ellos siempre me ayudan en diferentes maneras. Siempre me dan inspiración e ideas, y me protegen si tengo problemas.

Algunos de los chicos a los que fotografiaste pertenecen a diferentes disqueras. ¿Qué puedes decirme sobre eso?
En Rusia, el rap es joven y lleva un retraso de veinte años. Cada disquera en Moscú era muy importante hasta que apareció otra, y luego otra y así sucesivamente. Todo está construido con base en una jerarquía y cada rapero tiene su propio nicho. En Moscú hay dos sellos disqueros con éxito comercial: Gazgolder y Black Star. Está el antiguo sello Respect Productions, y los más auténticos son 100 PRO y CAO Records para el hip hop underground y el new-school.

¿Acerca de qué rapea la mayoría de estos chicos?
No creo que haya una diferencia entre los temas del rap en Rusia y el de cualquier otro lugar -las experiencias de la gente, la vida cotidiana y esas cosas. Es muy importante hacerse responsable de lo que uno le dice a los millones que lo escuchan. Tenemos rap de gánsters y rap con tema de gánsters que habla acerca de las zonas [prisiones], pero es un idioma y sabor completamente diferente. En Rusia no hay una red universal de hip hop, no existe el concepto de la hermandad del hip hop, sino más bien tendencias hacia los enfrentamientos entre las disqueras. La cultura del rap es un lenguaje, un discurso directo, un testamento. De hecho, es un libro de texto para la vida.

¿Cómo describirías algunos de los cambios culturales que has experimentado a lo largo de los años?
En los últimos cinco años ha habido un enorme cambio en la cultura. Del utilitarismo surgieron los medios de comunicación masiva, del underground surgió el comercio. Esto se debió a la eliminación de los límites subculturales, así como a la falta de alternativas. Anteriormente, para el rap o cualquier otro estilo o look, había peleas y conflictos, pero ya no. Ahora es la moda: ropa, tatuajes, accesorios, comportamiento -todo copiado de las calles y del oeste, y por lo regular es falso. Sólo una imagen. Las generaciones anteriores determinaron la subcultura, ahora todo viene del exterior.

Hay una imagen de un chico sosteniendo una gran pistola. ¿Cuál es una de las experiencias más locas que tuviste con este crew durante el verano?
Todas las historias están relacionadas con la actividad criminal, por lo que no alardeamos. En Rusia es imposible inventarte un personaje o una imagen, sólo puedes ofrecer la verdad. Si cantas o hablas sobre crímenes, puedes ir a la cárcel. Pero sin crimen ni desviación, no habría locura en la historia.

Credits


Texto J.L. Sirisuk
Fotografía Sonya Kydeeva

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