'strike a pose': un homenaje a los bailarines de 'blond ambition' de madonna

25 años después, 'Strike A Pose' nos reconecta con los siete valientes hombres que inspiraron a millones a que se ‘expresaran a sí mismos’ y revelan que el mensaje de libertad y emancipación que personificaban ha demostrado ser difícil de sobrellevar.

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feb. 24 2016, 6:00pm

Luis Camacho, Jose Gutierez,Oliver Crumes III,Kevin Stea (1990) by Lisa Guarnieri

En la punta de la lengua, cualquier fan de Madonna puede enumerar rápidamente los momentos más memorables de Truth or Dare (o In Bed with Madonna). El documental que más dinero había recaudado al momento de su lanzamiento, detalla las acciones dentro y fuera del escenario de su gira mundial Blond Ambition de 1990. Mi momento favorito es cuando la tenaz princesa del pop canta acapella con sus dos bailarines afuera de la arena mientras se toman de la mano y desfilan a través de la imperturbable policía "en el fascista estado de Toronto", después de que se le advirtió que sería arrestada por sus movimientos pélvicos no muy virginales en el escenario.

Seguro que el filme permeó en nuestra consciencia colectiva los icónicos vestuarios de Jean Paul Gaultier y la muy polémica hazaña de felación a la botella de agua. Pero con el lujo de poder verlo en retrospectiva, lo que permanece innovador sobre Truth or Dare, es la manera en que exploró cándidamente la vida joven queer. En un punto, el artista de hip hop Oliver hasta se queja de ser el único artista heterosexual de gira, ya que sus otros seis bailarines eran hombres gay. Y en una era previa a So You Think You Can Dance donde los bailarines se perdían en el olvido, Truth or Dare catapultó a la familia sustituta de talentos bailarines -Salim, Gabriel, Carlton, Jose, Kevin, Luis y Oliver- a los reflectores de una manera inesperada. Mientras que los bailarines se volvieron ejemplo de auto empoderamiento y éxito para millones a nivel mundial, el conmovedor nuevo documental Strike A Pose revela que aplicar esos ideales de libertad resultó ser más difícil de lo que parecía. 

Madonna y sus bailarines en 1990

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"Es impresionante ver que la gente sigue lo que hiciste y, 25 años después siguen apreciándote por decir tu lado personal de la historia y poniéndote sentimental por eso. Me conmueve mucho", dice el icónico bailarín de voguing Jose Gutierez Xtravaganza cuando nos sentamos a platicar junto a sus compañeros bailarines Kevin Stea y Salim Gauwloos en la Berlinale, donde el estreno mundial del filme suscitó alabanzas extáticas y sentidos testimoniales y entrevistas la noche previa. Aún tambaleándose por lo que Kevin describe como "el abrumador amor y mirada de asombro en los ojos de la gente", creo que apenas están cayendo en cuenta que nunca dejaron de ser modelos a seguir para un espectro tan amplio de fanáticos.

Entre ellos el co-director de Strike A Pose, Reijer Zwaan, un científico político y editor de un programa de asuntos exteriores en Países Bajos. En otras palabras, no el perfil común de cineasta que esperarías de un proyecto de este tipo. Zwaan concuerda que es un cambio feliz y explica como los chicos dejaron una gran huella en él mientras crecía. "Surge a partir de una fascinación personal mía por esos bailarines", recuerda Zwaan. "Vi el filme cuando tenía 11 años en un cine de Ámsterdam y quedé inmediatamente hipnotizado. Vi la película muchas veces después de esa y me preguntaba que les había pasado. Encontré personas en línea escribiendo sobre cómo habían salido del clóset o se habían atrevido a ser ellos mismos por ellos. Definitivamente fue inspirador ver a un grupo de chicos gay ser tan abiertos, orgullosos y cool. Recuerdo haberme impresionado con ellos igual que la co-directora, Ester Gould".

Después de haberlos conocido por separado y quedar completamente impresionado por su combinación de "dulzura, fuerza y apertura", Zwaan y Gould coincidieron que tenían una buena historia que contar. Una que permitiría a los seis bailarines sobrevivientes (Gabriel tristemente falleció de SIDA en 1995) la oportunidad de hablar por sí mismos, y de abrirse sobre sus propios demonios internos que previnieron que lograran la libertad que personificaban tan convincentemente. "La idea de aceptación propia ha sido difícil para nosotros, aún siendo muy orgullosos, fue muy poderoso para nosotros", dice Zwaan. "Eso es lo que conectaba todas las historias para nosotros".

Kevin Stea, Gabriel Trupin, Oliver Crumes III (1990) por Lisa Guarnieri

Los bailarines, quienes han dado entrevistas al paso de los años que invariablemente acababan en el terreno de chismes de Madonna, estaban hartos de otro proyecto que girara alrededor de "cuéntanos-cómo-era-ella-en-verdad". "Queríamos hacer una película sobre ellos, pero tomó un rato antes de que en verdad nos creyeran", recuerda Zwaan. "Porque mucha gente se ha acercado a ellos sobre cosas superficiales como: '¿Qué come?' o '¿En verdad es una perra?'. Ya estaban hartos de eso".

Strike A Pose encontró a los bailarines superando sentimientos de culpa o secretos que los han acomplejado. Ya sea un pasado de abuso de sustancias, bloqueos en sus carreras, alcoholismo o definirse como VIH +, Zwaan y Gould sobresalen en construir un espacio seguro donde los bailarines pueden compartir sus historias para que otros no se sientan solos. Entre las grandes divulgaciones del filme hay dos hombres que han luchado con su diagnóstico de VIH durante décadas -bailarines que ya eran conscientes de su estatus al aparecer en la gira de Madonna (Carlton por ejemplo, lo supo en 1985). Una poderosa escena pone a los cineastas revisando un segmento de Truth or Dare con Salim -cuando Madonna dedica su último show de Nueva York a su (entonces recién fallecido) amigo Keith Haring, implorando a la audiencia a enfrentar juntos la verdad, mientras que el bailarín belga está a su lado. Reviviendo la obligación que le provocaba ansiedad a Salim por mantenerse imperturbable para las cámaras por puro miedo, en un momento donde "la gente caía como moscas", la desconexión con el mantra de Blond Ambition de mantenerse fiel a uno mismo en verdad se sintió precisa.

"Es tan extraño, incluso escucharte decirlo", me dice un visiblemente calmado Salim cuando le pregunto sobre el momento, deletreando V-I-H tan fuerte como cualquier asistente del festival comenta alrededor de nosotros. "Tengo que acostumbrarme a eso. A tener gente a mi alrededor cuando lo dices… Quiero decir, hace años hubiera sido como: '¡Shhh!' Así que hay libertad en eso. Me siento mucho más libre ahora".

Los tres bailarines recuerdan cuantas francas cartas de apoyo nunca dejaron de llegar de parte de sus fans -algo en lo que se refugiaron durante sus periodos más oscuros. "He salvado vidas, me han dicho", dice un casi incrédulo Jose. "Los chicos pensando en suicidarse. No soy digno de eso, ¿sabes lo que digo? Un chico que escribe y dice: 'Salvaste mi vida, tú y tus compañeros me dieron una razón para vivir.' En los momentos en los que te cuesta trabajo conseguir un empleo, dinero o lo que sea, nada puede superar eso. Eso es lo que vale".

Para los bailarines cuya reunión en el documental (y de nuevo esta semana en la Berlinale) marcó la primera vez que se conectaban en años, Strike A Pose proveyó la oportunidad de ver qué tanto la sociedad ha cambiado (o no) en muchos frentes. El documental incluye un clip al inicio de un talk show diurno de los noventa, transmitido poco tiempo después del estreno de Truth or Dare, en que algunos de los bailarines son confrontados con una señora sin humor que inicia condenando con: "Vivimos en un tiempo de disfunción sexual". Mientras que Madonna se representaba como el estandarte de la liberación gay y la consciencia hacia el SIDA, los chicos recuerdan como el puritanismo de Estados Unidos no estaba preparado para la abogacía tan directa. "¿No es algo loco?", se pregunta Salim. "Yo venía de esta pequeña escuela de ballet en Bélgica y al llegar a Estados Unidos tuve que enfrentar el hecho de que todos querían saber con quién te acostabas".

Entre las escenas que más sentimientos toca Truth (bajo los estándares de 1991), está en la que los bailarines gritan: "We're here, we're queer, get used to it", durante un desfile del orgullo gay de Nueva York y el extenso beso entre Salim y Gabriel, durante el cual ella comentaba emocionada: "Estoy teniendo una erección". "Sobre ese beso", Salim se interpone mirando a sus compañeros y a su novio con una sonrisa traviesa. "Yo simplemente… quería besarlo", dice mientras todos estallan en una ruidosa carcajada. "¡Nos dimos cuenta de eso!" aclara Jose.

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Mientras que se ha logrado mucho en el frente LGBT desde Truth or Dare, Kevin ofrece rápidamente una aleccionadora advertencia: "Acabo de estar en Mumbai y su orgullo gay está luchando porque ser homosexual acaba de ser criminalizado de nuevo. ¡Vas a la cárcel por ello! En esta época es simplemente ridículo, en un país tan grande como India. Así que aunque creemos que hemos avanzado, siempre hay un retroceso por parte de la extrema derecha".

En cuanto a la agitadora maternal que los reunió [Madonna], el documental brevemente cubre una demanda de 1992 que Oliver, Kevin y Gabriel le interpusieron después de Truth or Dare, por diferentes razones que al final no quedaron claras. Mientras se menciona que dejó ir a los demandantes y perdió contacto con los otros con el tiempo, uno no puede dejar de preguntarse si Madonna planea ver el filme. Aunque admitió recientemente a Entertainment Weekly que no podía ver Truth, Zwaan está convencido de que querrá ver Strike a Pose. "Estoy completamente seguro de que estos hombres son especiales para ella, no solo sus bailarines de relleno", reflexiona. "Creo que ella quiere también saber sobre ellos. Creo que una vez que lo vea se sorprenderá. Puede que hasta se conmueva como yo me conmoví".

Arriba: Salim Gauwloos, Oliver Crumes III, Carlton Wilborn, Kevin Stea; abajo: Luis Camacho, Jose Gutierez por Linda Posnick

Credits


Fotografía Lisa Guarnieri y Linda Posnick