en paris fashion week el show es un negocio

Una gran cantidad de mujeres ricas y elegantes estuvieron presentes en el segundo día de shows en París mientras Maison Margiela, Dries Van Noten, Rochas y Yang Li abordaban un retorcido sentido del glamour del antiguo Hollywood.

por Anders Christian Madsen
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01 Octubre 2015, 9:50pm

Photography Jason Lloyd Evans

A veces, la moda tiene una manera de juntar todas las piezas para ti. Un ejemplo claro es el segundo día de shows en París, donde Nadja Swarovski continuó las celebraciones del 120 aniversario de su familia con una soiree en los majestuosos Salons France-Amériques por todo el Grand Palais. En el catálogo, se le dedicó una página completa a ese icónico (y la palabra no se usa a la ligera), retrato de Dame Elizabeth Taylor como Cleopatra, ataviada con el glamour egipcio del antiguo Hollywood. Tocó una fibra sensible (¿Recuerdas el show de Marc Jacobs en Nueva York hace tres semanas, que trató sobre esa idea clásica de la magia del cine a mediados de siglo y de la edad de oro del mundo del espectáculo estadounidense?) Si Londres y Milán nos habían distraído con toda su loca diversión, en el segundo día de shows en París, Maison Margiela, Dries Van Noten, Rochas y Yang Li trazaron una línea clara dirigida a esa idea de teatralidad, el glamour sin complejos de los años cincuenta y las dificultades contrastantes que amenazaban en ese entonces, al igual que amenazan ahora. 

Maison Margiela primavera/verano 2016

Lo único que haría que la experiencia de Maison Margiela fuera más épica de lo que ya es sería el punto de vista de John Galliano en el backstage post-show; para obtener un atisbo de su mente genial mientras soñaba con un impresionante y gélido vestido metálico de mediados de siglo revestido en brillo plateado y tejido con adornos de hojas, luego velado con gasa ligera y transparente. En su relación con Galliano a lo largo de los años, y recientemente en particular, la moda ha creado inadvertidamente el mayor enigma de su industria: el Mesías que ha vuelto más complejo que nunca y más paradójico, ahora silenciado por su posición. En Maison Margiela, el dogma de la casa decreta que no debes dar entrevistas ni inclinarte después de un show, y cuando tu colección está claramente tratando de comunicar más cosas sobre el mundo en el que vivimos que la mayoría de los esfuerzos en el planeta de la moda, eso te vuelve el diseñador du jour más atractivo.

Maison Margiela primavera/verano 2016

Con el fin de clarificar, vamos a interpretar: para su segunda colección de ready-to-wear para la casa, que casi logra que los invitados se desmayaran al salir, Galliano parecía luchar contra la falsificación. Efectos plásticos brillantes aparecieron durante todo el show, respaldados por colores metálicos y todo ese maquillaje de ojos de superhéroe que todos habían previsto desde la temporada pasada. Estos elementos aparecieron en una silueta de los años cincuenta, frecuentemente elaborados más para una debutante que para una ama de casa de la alta sociedad en el mar de detalles femeninos y de princesa que embellecían las prendas. En ese sentido, era difícil no detectar una cierta idea escapista de la perfección inquietante de mediados de siglo en la declaración de moda impecablemente teatral de Galliano. Parecía un comentario sobre un tipo de caos donde la perfección formal y correcta, falsa y plástica, se emplea como un escudo contra las cosas con las que no queremos lidiar, muy parecido a como fue en esa época tumultuosa de la posguerra.

Maison Margiela primavera/verano 2016

Si ese fue el caso, Galliano capturó el espíritu de diversión fabulosa ya bien establecido de la temporada primavera/verano 2016 con excelente precisión, utilizando eficazmente elementos humorísticos y glamurosos para consolidar una visión de la frivolidad de la moda con un escapismo desesperado ligeramente velado. En verdad es muy bueno en lo que hace, y todo el Japonaiserie que le siguió solo logró que las cosas fueran más brillantes. Aquí estaba la interpretación de Galliano de la contención humana (mira esos lazos atados fuertemente alrededor de los pechos como en una geisha retorcida) y esa tensión entre lo introvertido y lo extravagante, o lo cínico contra lo emocional, o lo masculino contra lo femenino, como los chicos el fin en la pasarela ilustrados con tanta elegancia. Galliano probablemente no se sentó a diseñar una colección que reflejara las guerras o la migración en masa o cualquiera de las otras crisis actuales de las que todos estuvimos leyendo en esos días de espera mientras comenzaban los desfiles de moda porque no funciona así. Pero ciertamente logró retratar nuestro estado de ánimo.

Maison Margiela primavera/verano 2016

Si la banda sonora entrecortada y de pánico de FKA Twigs (Glass and Patron) que utilizó Galliano proporcionó una sensación contemporánea de angustia en medio de todo el glamour, el cuarteto de cuerdas en directo, Balanescu (importado de Bruselas), de Dries Van Noten encarnó la mente del diseñador con respecto al mundo del espectáculo del antiguo Hollywood. Basta con entrar en el lugar, una especie de hangar en la rue de Chemin Vert, utilizado también para su bonanza de menswear surrealista este verano, para entender la sensación que estaba tratando de transmitir: el glamour y la penumbra, un enfoque derivado de la extravagancia, que fueron las palabras de Van Noten sobre la temporada. "Está en el borde de ser demasiado", dijo en backstage. "A veces demasiado extravagante, un poco coqueta". Su modelo favorita, Hanne Gaby Odiele, estaba vestida con una falda de los años cuarenta y un top combo con flores púrpuras psicodélicas salpicadas por todas partes, con los brazos cubiertos con locos y contrastantes guantes largos con estampado tipo cocodrilo como una letal señora elegante.

Dries Van Noten primavera/verano 2016

"Excéntrica puede ser una triste anciana con 25 gatos", dijo Van Noten. "Una señora extravagante es una señora que usa y se atreve y se divierte, y eso era importante para mí esta temporada". El show tuvo toda la sofisticación de la época de oro del mundo del espectáculo, envuelto en el mundo de color tropical de Van Noten, sus superficies brillantes, toques fuertes de fucsia y volantes repentinos, tan dramáticos que te hacían recordar los trajes de rodeo psicodélicos Rhinestone Cowboy. "Suficientemente loco para ser aceptable", bromeó Nancy Rhode, estilista de Van Noten a lo largo de quince años, en el backstage, y ese bien podría haber sido el lema de toda la temporada hasta ahora. La influencia de Van Noten en el panorama mundial de la moda es inmensa, y no podías evitar pensar en su show para hombres en junio (esa colección de los años cincuenta embellecida por Schiaparelli y la locura de Dalí) cuya temática se pudo haber quedado sola entre otros shows masculinos para la temporada primavera/verano 2016, pero que ahora tiene sentido como un factor de influencia temprana para la temporada femenina.

Dries Van Noten primavera/verano 2016

Gala Dalí acaba de ser la musa de la colección de Rochas, la cual fue tan loca como la duración de este segundo día de shows en París. Bordados con motivos de jirafas en el sol ¿alguien gusta? "Las palomitas de Jacquard explotan convertidas en fuegos artificiales en miniatura", se leía en las notas del show. Los años cincuenta también llegaron a Rochas, en lo que puede ser mejor descrito como bailes de graduación, decorados con lazos y encajes y bordados y todos los adornos de ese sueño de glamour del viejo mundo. En su estado de sobrecarga, despedían el mismo sentido de locura visto en otro lugar en el panorama de la moda esta temporada y la clara sensación sombría, que Yang Li también logró ese mismo día. Inspirada por la canción Screen Shot de Swans, Li embelleció su enfoque gótico y romántico de los trajes de noche de la socialite glamourosa con palabras de las letras como "No dream" y "No sleep", manteniendo el misterio intacto hasta el final. Con las palabras alegres pero también de prevención del superhéroe del antiguo Hollywood Bugs Bunny: "¡Eso es todo amigos!"

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Yang Li primavera/verano 2016

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Jason Lloyd Evans

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