adéntrate en el soleado mundo de las fotografías de claude noris en el mar francés de los años sesenta

Las soleadas imágenes del artista del Mediterráneo harán que te mueras de envidia inmediatamente.

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23 Julio 2015, 11:40pm

Las imágenes del fotógrafo francés, Claude Nori, personifican la tranquila despreocupación, la nostalgia y la melancolía del verano. Su mirada se centra en la juventud y el deseo en lugares soleados (Stromboli, Rimini, pueblos costeros franceses) tomadas principalmente durante los años 1970 y 1980. Ya sea jugando ping-pong en la arena, comiendo un helado ávidamente, o escapando para tener un momento cariñoso, estos adolescentes despreocupados -de muslos bronceados y hombros descubiertos- encarnan el ocio del clima cálido en su punto más atractivo. La pequeña exposición retrospectiva de Nori, The Adventure of a Photographer (exhibida en la Polka Galerie de París hasta el 1 de agosto) lleva el nombre de una historia de Italo Calvino en la que el protagonista, Antonino, es un fotógrafo obsesivo. Nori, quien hoy vive en Biarritz, habló con nosotros sobre infundir un sentido cinematográfico en los momentos estáticos y sobre el significado del coqueteo fotográfico.

Tomas fotografías tanto en blanco y negro como a color; ¿Cómo eliges entre un medio u otro?
Mi medio favorito de expresión es en blanco y negro. Trabajo con más frecuencia con ese porque es más poético: Se asemeja más al Neorrealismo italiano de los años sesenta y setenta, que me encanta. El color lo usé cuando quería enmarcar las cosas de manera diferente. En los años setenta, hice diapositivas utilizando Kodachrome. Hoy en día hay un retorno hacia esa práctica vintage.

Tienes una exhibición en Polka, pero has colocado tus imágenes en forma de libro para tu propia editorial, Editions Contrejour. ¿Cómo difiere tu trabajo dependiendo del contexto en el que lo presentes?
Me expreso mejor a través de los libros- es un espacio privilegiado. En 1975, no encontré a ningún editor que publicara mi libro como lo había imaginado; había hecho una maqueta. Ahora trabajo a mi propio ritmo, en páginas dobles, con textos autobiográficos o referencias a otros fotógrafos. El rol es un poco como el de un cineasta. Corresponde a mis antojos cinematográficos.

El título de la exposición se basa en la historia de Calvino, The Adventure of a Photographer, que trata sobre Antonino, un fotógrafo obsesivo. ¿Crees que esa es una parte esencial de ser fotógrafo?
Sí, sí. Los fotógrafos de mi generación, en los años setenta, queríamos crear una ruptura con la fotografía de antes, que era sobre todo profesional, exclusivamente de los reporteros. Algunos de nosotros dijimos: Queremos expresarnos a través de la fotografía, queremos vivir a través de la fotografía. Era una manera de viajar, de conocer gente, de comunicarnos en nuestras vidas. La fotografía es una manera de pensar el mundo.

Te centras en la juventud y, en su mayoría, en sujetos femeninos. Hay una referencia, en la introducción de la galería, al "coqueteo fotográfico". ¿Qué significa esto, exactamente?
Hace unos años hice un libro llamado La Géométrie du Flirt. Se enmarca dentro del mundo de la fotografía, en términos de opciones estéticas y formales, etc. Yo transmito esto un poco, acercarme a la gente para una aventura sentimental. Solía caminar y hacer un tipo de baile -para acercarme, para seducir. Tomé este paso adicional, a diferencia de la vieja generación de fotógrafos humanistas, que tomaban una foto y seguían su camino. Así que éste fue el "coqueteo fotográfico" -que es parte de mi trabajo, del que no me alejo.

Así que tiene que ver con cómo abordas al sujeto.
Se trata del enfoque, se trata de la estética -enmarca el momento como si estuviera en una película. Puedes sentir que algo sucedió, como en una película. No lo puedes fingir, no puede ser falso -son momentos de la vida real, son pequeños escenarios. Las imágenes son de los años setenta y ochenta -yo era joven en ese entonces, era más fácil. Me gusta que cuando ves las fotos, no es solo un personaje principal. Siempre puedes notar que hay alguien más en el marco, en el fondo, o al lado. Por ejemplo, en la de la chica en el Vespa, hay alguien a la izquierda, que está caminando. En la de la chica apoyada en el convertible, hay una mano que fuma un cigarrillo, cortada por el marco. En cierto sentido, estaba creando películas por medio de fotografías fijas.

Entonces, ¿los sujetos no eran necesariamente personas que conocieras? ¿Están en la imaginación, en el coqueteo, más que en la realidad de quien está delante de ti?
En la mayoría de los casos así es. Iba caminando por las playas, un área favorable ya que las personas están de vacaciones. Me gustan estos lugares: la playa y los parques de atracciones y los bailes. En general, eran mujeres que no conocía, las veía y me asombraban. No solo porque eran atractivas, sino porque el momento era hermoso -siempre es la configuración de varios elementos. Porque no solamente encarnaban algo sino que también había una luz hermosa, había una decoración interesante, había posturas particulares. También hay, en efecto, retratos que hice de mujeres con las que salí, con quien tuve una historia de amor, y que fotografié porque las amaba. 

Credits


Texto Sarah Moroz
Todas las imágenes cortesía de Claude Nori & Polka Galérie, París.