sobre cómo la belleza de realidad aumentada está dando fuerza a una revolución de auto expresión

La realidad aumentada y la realidad virtual podrían afectar a la industria de la belleza de miles de millones de dólares. ¿Cómo es que algo que existe solo en tu smartphone puede ser tan empoderador?

por Hannah Ongley
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09 Mayo 2016, 3:55pm

arvida byström

Hay una escena, que de lo contrario sería intrascendente, en la película Total Recall donde la recepcionista se "pinta" las uñas al dar un golpe en cada una con una especie de pluma que las transforma en un rojo escarlata perfectamente brillante. Esto fue en 1990, justo antes de que Arnold Schwarzenegger se convirtiera en un policía de kinder falso, y mucho antes de que las plumas fueran accesorios de los smartphones

Dos décadas y media después y el manicure virtual no suena tanto como una locura. Cuando los "maquillistas digitales" de MODA llamaron, por primera vez, la atención del Internet a principios de 2014, se avecinaba a que fuera a ser desmentido como una broma temprana del Día de los Inocentes, por el momento sospechoso en el que salió y las capacidades literalmente increíbles que mostraba. Era, esencialmente, la versión en maquillaje del guardarropa virtual de Cher en Clueless —algo que ahora también existe— MODA permite al usuario seleccionar un look completo de una biblioteca de combinaciones preestablecidas de maquillaje. ¿No tienes idea qué le queda bien a tus rasgos faciales? El modo 'Uniquely You' te puede sugerir un look que sí. ¿No tienes buena coordinación entre tus manos y tus ojos? No hay problema. Después de escoger to look, mete tu cara en lo que parece una iMac de principios del milenio y te lo imprimirán en 3D —desde el primer hasta el contour al lipstick neón— sobre tu cara en solo 30 segundos. 

ModiFace es esencialmente el mismo producto pero sin la impresión 3D, y fundamentalmente más interesante por su simplicidad. Lo delirante de ModiFace es que solo existe en tu iPhone (por lo menos por ahora). Pero la tecnología no es solo una manera de comprar una nueva base, sin untarte 30 productos diferentes sobre la piel, bajo la atenta mirada de los vendedores. Una aplicación permite que el usuario cambie sus aburridos y viejos iris humanos por llamas parpadeantes. Otro deslizamiento del dedo puede simular aumento de labios, ojos de forma alien, o efectos de video estilo emoji. "En ModiFace siempre estamos buscando expandir nuestras ofertas de tecnologías y hacemos pruebas internas de los nuevos efectos y características", dice la Directora de Asociaciones de la marca, Jennifer Tidy. "Tener opciones divertidas, como las flamas en lugar de iris, o rasgos de caricatura, es un aspecto divertido de la tecnología. Solo estamos mostrando que la tecnología puede utilizarse tanto para la diversión como para usos serios".

Snapchat

Un vistazo a las reseñas más entusiastas demuestra que esto puede ser exactamente lo que los clientes más jóvenes estén buscando. "Es genial para los lentes de contacto de colores y el maquillaje y solo ver cómo te verías si las cosas en tu rostro se cambiaran. ¡Estoy muy satisfecha!", escribe el usuario llamado BabyCardinal. Otra reseña considera a ModiFace 'la máxima aplicación para selfies'. De esta manera, se asemeja al rango en expansión de filtros extravagantes que actualmente encuentras en Snapchat, una aplicación utilizada por aproximadamente el 30% (y contando) de los millenials estadounidenses que usan Internet. Mientras los filtros de retoque de Instagram han generado, hasta ahora, algo así como un millón de think pieces por su efecto aparentemente dañino para el autoestima, los filtros de ojos de anime o de travesti de Snapchat son tan divertidos que es difícil tener un argumento similar.  

¿Pero qué pasa con las personas que está tan absortas en sus experiencias aumentadas que pierden interés en las reales? Esto también se puede decir que no va por ahí. La habilidad de re-configurar el código de la apariencia de una persona ha sido aprovechada, por mucho tiempo, por las comunidades marginadas gracias a los ideales de belleza convencionales. En las últimas décadas, nos hemos alejado de la idea arcaica de que el pelo color neón y los tatuajes visibles son símbolos de depravación interna —¿No puede un iPhone también ser utilizado para mandar mensajes 3D sobre experimentación e identidad?   

En un viaje reciente a Nueva York, Thea Mai Baumann, la Directora Ejecutiva de Metaverse en Shanghái, entregó muestras de una sola uña de su producto de realidad virtual a los chicos locales en una fiesta de baile queer. El cambio de imagen activado por una app se convirtió en un éxito masivo con la multitud. "Desde los inicios de la compañía y la marca, Metaverse siempre ha estado rodeada por una comprensiva red de usuarios queer, artistas y colaboradores y personalidades que entran y se expresan a través de esta plataforma de realidad aumentada", nos explica Baumann por correo electrónico desde Los Ángeles. Está a punto de lanzar el segundo capítulo de las adquisiciones de Metaverse, a través de una serie de colaboraciones con artistas como Arvida Byström y Ambar Navarro. Navarro acaba de crear un nuevo comercial en video psicodélico para la marca. "La marca Metaverse surgió de experimentos tempranos con tecnologías virtuales y colaboraciones, como la del artista de performance y bailarín queer Shian. Hasta he creado unos hologramas coleccionables inspirados por el estilo siempre cambiante de peinados fluorescentes de Shian. En realidad tenemos todo que ver con empujar el espectro de nuestra propia identidad en línea y real —la belleza como 'prismática'— en alcance y percepción".

Metaverse (foto por Arvida Byström)

Hay otra manera más obvia en la que estos productos pueden empoderar a los consumidores jóvenes y a los de las comunidades marginales, y eso es gracias a que son básicamente gratis. Los stickers para uñas de Metaverse tiene el costo aproximado de un buen sandwich, y duran mucho más. La aplicación es gratis, como lo es la de ModiFace. "Para aquellos clientes a los que les gustan los cosméticos, por razones financieras o no, poder simular productos de belleza en tu rostro y hacer retoques de selfies, no tiene ningún riesgo financiero", explica Tidy. "Este tipo de tecnología es para empoderar al consumidor para querer comprar productos, pero también está ahí para explorar y aprender más sobre una marca, divertirte con las simulaciones de realidad virtual y educarte sobre posibles decisiones de compra". Quizá también le de la oportunidad a los clientes de saltarse todo el proceso de la tienda por completo. Mientras que Sephora es como Disneylandia para muchos jóvenes, experimentar con looks no convencionales es más difícil cuando, desde el principio, no cabes dentro del estereotipo de un comprador de maquillaje que va ascendiendo en la sociedad —o que quizá no tenga el dinero para comprar ni un solo lápiz labial. En una industria de millones de dólares, las experiencias de realidad aumentada y realidad virtual pueden ser un retorno a que la belleza sea sobre la auto-expresión más que signos de dólares.

Poder alterar tu apariencia al picar un botón, sin embargo, plantea algunas preguntas en relación a la edad, el género y la raza. El desafortunado filtro de Bob Marley de Snapchat, el cual resultó en que acusaran a la aplicación por sancionar al blackface, solo es la punta del iceberg, que también incluye la inhabilidad de algunas tecnologías de reconocer colores más oscuros de piel. Estas controversias exponen el punto ciego racial de toda la industria de la tecnología, pero ¿qué decimos de cosas como cambiar el color de piel de alguien o la forma de sus ojos? Nadie puede controlar la manera en la que los clientes utilizan aplicaciones de belleza que distorsiona la realidad —esa es la belleza y el peligro de ellas. Pero lo que es reconfortante de muchos de estos productos es que, están siendo desarrollados por gente con la habilidad de, no solo señalar las funciones problemáticas antes de subirlas a la tienda de aplicaciones, pero también enfocarse a los huecos del mercado. "Si agregarle a tus rasgos diez filtros te hace sentir como tu yo definitivo, entonces hazlo. Si hacerte tantos contornos como la cordillera del Himalaya es lo tuyo, entonces hazlo", dice Baumann. "Me imagino que realmente se vuelve problemático cuando el brillo del hiper-filtro y los ojos gigantescos de anime de Meitu y el contorneado aguileño se conviertan en los estándares de belleza de la vida real". 

Grace Choi es otra de las que utilizan la tecnología para que la belleza sea más incluyente. Choi trabajó en Burger King antes de desarrollar su propia impresora 3D de maquillaje revolucionaria, Mink, y tiene el objetivo de derribar el racismo de la industria de la belleza, que persiste gracias a los costos enloquecedores que implican desarrollar más de un puñado de tonos de base. "Los retos son asuntos de diversidad y asuntos con la confianza de las mujeres", dijo, después de que su producto llegó a Internet en 2014. "Mi deseo es que la idea de que la belleza es el control de la persona… el hombre o la mujer, el usuario, y hasta ahí, y nadie más. No se trata de la compañía de belleza, o tu mamá, o quien sea que diga 'Esto es hermoso' o 'Esto es correcto' o 'Esto está mal', no, es tu decisión decidir qué es bello y qué no". Solo ve cómo criticaron a Kanye West por ponerse lentes de contacto azules para la Gala del Met el lunes. El cambio extremo no tiene que ser sobre asimilarse, pero puede ser sobre asumir la apariencia de otra especie por completo. 

Este es el poder transformador de la belleza que pensábamos era divertido de niños, antes de que el 'sin contorno' fuera algo, mucho menos parte del vocabulario. "Todos se tienen que relajar sobre conseguir lo inalcanzable", dice Baumann. "En especial cuando la belleza va más allá de lo construido y lo simulado". A la mierda la perfección —quizá solo queramos varitas mágicas para las uñas, como se nos prometió en 1990.

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Texto Hannah Ongley

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