voguing para sobrevivir: cómo la cultura kiki de nueva york le está dando vida a la juventud de color lgbtq

El elenco y el equipo del documental galardonado KIKI platican sobre cómo el salón de baile manejado por jóvenes le está dando un espacio vital a los chicos que no tienen a donde ir.

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02 mayo 2016, 10:31pm

Omari Mizrahi

Dos días antes de la premier de KIKI en Nueva York, un documental sobre la escena de salones de baile juveniles de Nueva York, el elenco de la película está reunido en un estudio de baile en el centro de la ciudad para una especie de clase.

"¿Quién me va a decir cuál fue mi momento?" pregunta Chi Chi Mizrahi, uno de los originarios de la escena de kiki y un intérprete legendario de Ballrooms. Mira con expectativa a sus amigos y familiares. Alguien les ha pedido al elenco que describan los mejores "efectos" (esencialmente su look) que han sacado en un baile. Chi Chi lo vuelve a intentar, ahora más fuerte "¿Alguien me quiere decir cuál fue mi momento?", "Está bien, me cargaron como Jesús amarrado a una cruz," dice, "¡Y gané, por supuesto!".

Mientras que la cultura del ballroom documentada en Paris Is Burning, en 1990, disfruta de teatralidad extrema y sus competencias ahora presumen premios de dinero de hasta $10,000, la escena juvenil de kiki, fundada aproximadamente hace 11 años, es más "suave", dice la directora de KIKI, la artista visual y cineasta sueca, Sara Jordenö. La palabra "kiki" significa, de manera muy amplia, juntarse a pasarla bien —algo que la película captura es el estilo, que pasa desapercibido en el metraje de chicos bailando en los muelles del Rio Hudson y compitiendo en batallas de pasarela de vestuarios eléctricos y extravagantes en gimnasios de preparatorias y centros comunitarios a lo largo de los cinco distritos.

Comenzado por miembros de la escena del ballroom que también eran parte de organizaciones comunitarias, la escena kiki nació como una entrada más accesible a la cultura convencional del ballroom. Pero también es una manera para conectar a la cultura LGBTQ joven de color con servicios como salud, pruebas VIH, y asistencia para la vivienda, al igual que tratamientos hormonales para los miembros de la comunidad trans.

"A veces no hay lugar para nosotros" dice Gia Marie Love, quien narra su propia experiencia de ser una mujer trans en la película. "Kiki, es un lugar para nosotros. Podríamos no tener ningún otro lugar para ir". Más tarde describe su efecto kiki favorito, haciendo énfasis en los distintos valores de producción involucrados en kiki, a diferencia del ballroom convencional: "Fue en una preparatoria en el Bronx, y yo estaba desnuda a excepción de este vestido transparente y tuve que correr a lo largo de la cancha de basketball así", dice riendo y cubriéndose los genitales con las manos, "¡Porque de hecho había chicos a la mitad de un juego!"

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Gia Marie Love

Gia es una de varias integrantes de la escena que cuentan su historia en KIKI, directo a la cámara. "Paris Is Burning es el precedente histórico [para KIKI], como una película de la escena del ballroom de los ochenta, y captura a algunas personas muy importantes —Pepper LaBeija y Venus Xtravaganza, por ejemplo— y estoy agradecida por ello", dice Jordenö, "Pero quisimos hacer esta película de manera distinta. Lo que importa es que no quisimos hacer una película sobre este "mundo secreto" al que nos estamos asomando. Es una película de personajes, sobre crecer y madurar. Están presentes en este mundo".

Desde el principio, KIKI ha sido una colaboración —entre Jordenö y la co-escritora, Twiggy Pucci Garçon, guardia de la escena; y entre otros dos escritores y toda la comunidad. Twiggy se acercó a Jordenö para proponerle trabajar juntas hace 4 años. En ese momento Jordenö estaba viviendo temporalmente en las oficinas de la organización sin fines de lucro en Harlem donde trabajaban Twiggy y Chi Chi, haciendo entrevistas para otro proyecto.

"Sabíamos que era cineasta y artista visual, así que nos presentamos y le propusimos hacer algo —sin saber que se convertiría en un documental de formato largo", dijo él. "Platicamos y platicamos, llegamos a conocernos de manera personal y formamos lazos y amistad, y un nivel de confianza. Así que estuvimos de acuerdo en que, si íbamos a hacer algo sería una colaboración para que pudiera ser exitosa. Hemos sido muy intencionales en cuanto a obtener retroalimentación y otra percepción, e incluso dirección de la misma comunidad".

El elenco enfatiza rápidamente que el documental es un proyecto verdaderamente incluyente. Cuando mostraron la película en el Festival de Cine de Berlín a principios de año —donde ganó un Premio Teddy— Jordenö recuerda el momento en el que alguien le preguntó "¿Así que tu eres el receptáculo a través del cual [el elenco] habló?" y yo respondí "¡No!", y Twiggy y Gia y los demás también inmediatamente dijeron "No". Fue una colaboración con mucho respeto mutuo".

Las historias de Gia, Chi Chi, Twiggy y los otros miembros del elenco son únicas: Gia lucha con no tener hogar, Chi Chi narra su exploración con la identidad de género, otro de los personajes principales de la película, Chris, cuenta cómo solía ver videos de ballrooms en YouTube a escondidas, en la casa de su familia, cuando era adolescente. El hilo en común es la revelación de aceptación que todos vivieron cuando descubrieron la escena de kiki.

Durante el taller, Chris nos cuenta cómo se acercó a Twiggy a través de las redes sociales y después de horas de confesiones telefónicas le pidió que fuera su madre. Twiggy más tarde llevó a Chris a su primer ballroom: "Fue como cuando Alicia entra al Pais de las Maravillas" dijo él.

Chi Chi recuerda una sensación similar su primera vez: "Entré a este cuarto —todas estas personas y vestuarios— y pensé: "¡Finalmente, esta es mi gente! ¿Dónde han estado toda mi vida?"

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Chi Chi Mizrahi

La inclusividad de kiki provee un lugar seguro —muchas veces el único disponible— en el cual los jóvenes LGBTQ puedan sentir y expresar sus identidades. "Como un adulto joven, al madurar, explorar mi identidad y obtener una identidad de género, yo era una pequeña zorra" dice Chi Chi, "porque eso es lo que ves y eso es lo que la representación de ser gay era —esa feminidad. Cuando entré [a la escena del ballroom], me di cuanta de lo que me hace feliz. Y también es reparador. Me he recuperando tanto al contar mi historia y que los demás me cuenten sus historias —poder vocalizarlo en vez de tenerlo todo guardado dentro y volviéndome loco".

Ahora, cuando él actúa —lo cual hace en el estudio de baile, junto a la leyenda del vogue Omari Mizrahi— generalmente se pone "shorts pequeños y tacones". "A alguien le va a encantar toda esta ternura" grita, después de una exhibición que te deja boquiabierto de los componentes básicos del vogue: bailar con las manos, gatear, caminar como pato, dar vueltas y agacharse.

"El kiki significa divertirse" dice Jordenö más tarde por teléfono. "Pero esta película nunca fue solo sobre entretenimiento. Es para muchos públicos distintos, para muchos usos distintos" Además del Premio Teddy, KIKI ganó recientemente el Premio Kathleen Bryan Edwards a los Derechos Humanos en el festival de cine de Carolina del Norte. "Fue muy extraño ir ahí, con todo lo que está sucediendo en ese estado", dice Jordenö, "Pero realmente tuvo significado también".

Para ella, hacer la película también trajo a la luz asuntos que no sabía que existían, o por lo menos problemas los cuales nunca había sido testigo de primera mano: "He vivido en Nueva York por 13 años ya, y nunca me ha detenido la policía, pero cuando estábamos grabando, tu sabes, con tres jóvenes de color en la calle, la policía está ahi en unos segundos", recuerda. "Hay mucha opresión. Por eso era muy importante que nos dieran reconocimiento con este premio".

Para Twiggy y los demás miembros del elenco, KIKI es una plataforma para problemas con los que han vivido y continúan batallando: "Tengo la creencia de que no podemos abordar asuntos si la gente no sabe que son problemas", dice Twiggy. "Luego, después de que la gente se percata de ellos, podemos comenzar a tener una conversación al respecto —y no solo a un nivel interpersonal. Mas allá de eso, tenemos que tener una conversación alrededor de la aceptación, sobre disipar la transfóbia, sobre reconocer los niveles múltiples de opresión que contribuyen a crear estos problemas en primer lugar". Estrenar la película en Nueva York, como parte del Red Bull Music Academy Festival, es otro paso importante hacia aumentar la conciencia —de manera importante, en el hogar de la escena.

Mientras hablan, el elenco y los cineastas regresan una y otra vez al hecho de que la cultura del ballroom, y en particular el voguing, se ha convertido en objeto de fascinación intensa dentro de la cultura convencional: "Está de moda", dice Chi Chi, haciendo comillas con las manos. KIKI es, en algún sentido, un antídoto a eso —a lo que Gia describe como "la violencia" de los anuncios o los video musicales que incluyen voguing sin utilizar voguers nacidos y criados que han trascendido en la escena. "Lo pueden hacer", ella dice, "Pero siempre les estará faltando algo". Para ella, kiki es comunidad, auto-expresión y aceptación. "Es actuación terapéutica" dice, "Lo hacemos para curarnos y sobrevivir". 

kikimovie.com

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Credits


Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Sam Evans-Butler