los periodistas que están cambiando a méxico

Todos tienen en común el querer un mejor país. Ya sea por medio de la creación de un nuevo medio o haciendo investigaciones profundas sobre los actos más violentos e injustos que acontecen día con día en México, estas son las voces que nos ayudan a...

por Monse Castera
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05 Mayo 2015, 9:05pm

Alejandro Almazán, Reportero freelance.

¿Cómo decidiste que querías ser reportero?
Mi padre trabajó en el [periódico] Excélsior durante mucho años, entonces mi infancia la pasé en el periódico. Mi padre no era periodista pero trabajaba en los talleres, y antes ahí habían linotipos, con plomo. Hoy existe ya el diseño gráfico que en realidad eso fue lo que eliminó a la profesión de mi padre, así como el video mató a la estrella de la radio. El diseño mató a las estrellas de la formación de los periódicos.

¿Cuál fue la primera historia que cubriste?
Fueron los asesinatos de 'el Bolillo' y 'el Cerillo', dos chicos en Iztapalapa que un 15 de septiembre dijeron vamos a matar a la gente, a la que nos topemos. Terminaron matando a siete personas y acabaron en la cárcel. Pero no sé si fue esa, u otra en Oaxaca. En Oaxaca, llegó el teléfono (la telefonía rural) y fui y era como si llegará el cine, los chicos estaban muy asombrados por escuchar a través del teléfono la voz de sus familiares que, además, estaban del otro lado, en Estados Unidos. No me recuerdo la verdad cuál fue la primera.

¿Cuál es la persona más rara a la que has tenido que entrevistar o que has tenido que investigar?
No sé si es raro pero sí compleja. Gumaro de Dios Arias un chico de 26 años que en Cancún estaba con su pareja gay, terminaron de hacer el amor, de pronto Gumaro le dijo: 'Oye me debes $400 pesos, no se te olvide', y el tipo lo mandó al diablo, Gumaro se molestó, terminó muy enojado, lo mató a golpes. Y al tercer día se lo empezó a comer. Yo llegué cuando Gumaro ya estaba prisionero y terminó comiéndose la mitad del cuerpo de su pareja, también se cortó la oreja y se la comió, tenía esquizofrenia paranoide, murió de VIH/SIDA. Hice un libro sobre él, Gumaro de Dios, El Caníbal.

¿Alguna vez te has sentido en peligro?
Varias veces, cuando tú estás reporteando en la calle. El hecho de que salgas a la calle, ya corres un riesgo, pero pues si además vas a la cueva del lobo, mucho peor. Yo creo que el más, más fuerte, donde dije: 'aquí mi vida corre gran peligro', fue en 2003, cuando fui a entrevistar a un sicario. La matanza fue el 14 de febrero de 2001 en el Limoncito, Culiacán, fue brutal, y se habló del sicario Lino Portillo Cabanillas. Al año siguiente 2002, lo arrestaron, yo fui y dije: 'Necesito hablar con este porque él es el diablo'. Lino Portillo estaba relacionado con esa matanza donde masacraron a 16 hombres con un viejito y estaba también relacionado con una masacre en 1999 en el rancho El Rodeo en Ensenada, donde mataron a más de 30 personas, sólo mujeres y niños. La entrevista terminó quedando medio jodidona, porque el tipo ya estaba muy enojado porque le estaban librando órdenes de aprehensión -le llegaban autos de formal prisión de Sonora, le llegaban de Chihuahua. Yo terminé haciendo el texto y salió la entrevista un 9 de febrero de 2002, cinco días después, de lunes a jueves, mataron como a 18 personas de su familia y a mí me llamaron para decirme que me iban a matar. Trabajaba en El Universal, ahí me ayudaron y la verdad si estuvo chilo lo que el medio hizo por mí.

¿Te ponen seguridad?
Sí, seguridad. Eso terminó olvidándose porque yo tuve que mover a mi familia de casa, estaba casado. Mi hermano se fue con su novia y a mi mamá la mandamos con unos primos. Mi mamá tenía diabetes y estaba perdiendo la vista y terminaron atropellándola, entonces yo me fui al hospital, donde pasé tres meses, al final mi mamá la libró, murió años después, pero se me olvidó lo de la amenaza.

Un amigo de Sinaloa, que ya lo asesinaron, él era periodista, me habló y me dijo más o menos como había estado el rollo de mi amenaza, no tenía que ver el narco, tenía que ver la policía, por eso yo nunca he tenido fuentes policiales, nunca. No confío en la policía.

¿Qué es lo más difícil a lo que te enfrentas en tu trabajo diario?
Pues que te salga un narco, un político, un personaje y que no entiendan que estás haciendo una chamba, que no es nada personal.

¿Y cuál es la historia con la que más te has encariñado?
De los temas de violencia tengo varias historias que me gustan. Hay una que se llama Chicas Kaláshnikov que es una crónica sobre mujeres sicarias en Chihuahua. Me gusta Carta Desde La Laguna, evidentemente, y me gusta porque tiene este rollo sentimental, gracias a ese texto gané el premio de García Márquez pues tiene algo especial, pero creo que no es mi favorito. A mí el que más me gusta es Chicas Kaláshnikov y los Acapulco Kids.

¿Cuáles son tus herramientas de trabajo?
Solamente es mi pluma.

¿Grabas, escribes?
No, no grabo. Solamente grabo a los políticos porque los políticos siempre te dicen yo no dije eso entonces para que no se desdigan ahí está. No, a la gente no la grabo, prefiero escucharla, anotó, a mí siempre me vas a ver solo con una pluma y mi libreta.

De pronto con el teléfono llego a tomar una foto, ahora estuve en la navidad y días pasados con Hipólito Mora, porque voy a hacer un perfil, entonces de pronto le tomo la foto, pero yo no soy fotógrafo. Me conozco.

¿Cómo describes tu enfoque periodístico?
Mira, yo creo que al principio cuando vino todo el rollo de la violencia, -no con Calderón porque yo tengo desde los noventa haciendo eso- yo entendía que había que decirle a la gente que existía el narcotráfico y qué era el narcotráfico y quiénes eran los líderes. Era como descubrir el narco. Después vino otra fase, pero en ese descubrimiento creo que sí hubo errores de parte de muchos nosotros, de los reporteros porque a la vez de que íbamos diciéndoles quiénes eran, creo que sí hacíamos apología pero nosotros sin proponérnolo, esa no era nuestra intención y yo creo que ya, ensayo y error te ayuda.

Yo ahora digo que hago textos narcosociales, que no existe ese tema pero creo que hago eso que tiene que ver la sociedad con el narco con la violencia, siempre estoy buscando eso y tiene que ver con los rollos culturales y sociales. El rollo económico también lo trato, pero no es tanta mi obsesión.

De los victimarios me interesa saber qué onda, qué traen en la cabeza y también conocer a las víctimas, las historias de las víctimas sin volver victimizarlas, sin hacer un rollo lastimero con ellos y entender cómo el narco se metió a la sociedad y la sociedad ahora lo asume como que no hay bronca. Sí hay un problema. Digo, no estoy en contra de pronto de las drogas, pues cada uno se mete lo que se tiene que meter, digo estamos a favor de la legalización de la marihuana por ejemplo, nunca van a legalizar las otras drogas eso es imposible y pero sí creo que la violencia que te genera el narcotráfico es absurdo en un país en donde todo mundo puede matar a quién sea y no pasa nada, eso es lo preocupante y es lo que hay que estar como que encima de el.

Una tercera fase de la narración -y es ahora donde hay que empezar a señalar a fulanito de tal, 'equis es el compadre de tal narco' y él está en la alcaldía, la gobernatura, en la cámara de diputados, o está en el senado, o está en la presidencia por todo este dinero ilícito. Yo creo que ahora está esa parte de señalarlos, ya lo hacen unos, Anabel Hernández lo hace, Olivia Cacho, etc.

Yo apenas voy en ese proceso quizá por las amenazas que recibí, porque no solamente la que te platiqué, tuve otras y a lo mejor eso hizo replegarme y voy con más cuidado, más a tientas. No soy tanto como Anabel u otras personas que tienen unos huevotes muy cabrones, soy más cobarde en ese sentido y ahí voy, poco a poco.

¿Y a qué otros periodistas mexicanos admiras?
Admiro a Marcela Turati, a Diego Osorno, son mis hermanos, mis carnales pero sé que también Daniela Rea está haciendo una chamba muy buena, ahorita están estos chicos, los Dromómanos, dos españoles y la sinaloense Alejandra creo que están haciendo cosas muy, muy chingonas. Creo que de la generación de la que soy, está dejando cosas padres para la siguiente y que vienen con más ímpetu, con más herramientas, eso está padre. Porque nosotros, o sea yo tengo 43 años, yo cuando empecé en el periodismo yo tenía que ir a la hemeroteca no existía Google, no existía Explorer, apenas existía Netscape y era una basura, teníamos que ir a buscar toda la información, hoy la información ya está ahí. Como que tienen más herramientas para poder depurar información y tenerla a la mano, y para nosotros es era más complicado. Admiro mucho a la gente de los estados y sobre todo yo siempre he pensado que ellos son mis héroes, la gente que está viviendo en Chihuahua, en Sonora, en Sinaloa, en Guerrero, en Michoacán, los reporteros que están ahí que realmente le están dando son mis héroes.

Eso digo siempre que gracias a ellos, yo termino haciendo mis textos. Sería muy injusto no mencionarte a todos pero te puedo decir que los reporteros de Guerrero, los de Sinaloa, los de Baja California, los de Sonora, los de Michoacán, los de Morelos, los de Tamaulipas, los de Jalisco, los de Tabasco me han ayudado muchísimo.

Admiro mucho al Semanario Zeta en Tijuana, a Río 12 de Culiacán donde está Javier Valdés, quien es mi carnal y al cual también admiro mucho y las morras del Diario Juárez: esas morras son tremendas nos han enseñado desde allá, que al periodismo hay que entrarle con todo y además ellas siendo mujeres.


Sandra Rodriguez Nieto, Periodista

¿Qué querías ser cuando eras pequeña?
Maestra, gimnasta, diseñadora de modas, abogada y novelista. Pero cuando a los 12 años envié un artículo sobre la construcción de la "personalidad" al periódico de mi secundaria, supe específicamente que sentarme ante mi máquina de escribir con una idea para desarrollar y publicar en un medio de comunicación, era lo que quería hacer con mi vida. A los 16 fundé un periódico en mi preparatoria. A los 17 era correctora de estilo de la portada del diario de mayor circulación en Chihuahua, la ciudad en la que vivía… y así de manera continua hasta este momento en el que escribo estas respuestas en medio de un terrible y apremiante deadline.

¿Cuál consideras es tu enfoque y objetivo periodístico?
Conectar las historias de tragedia personal que se viven cotidianamente en México -casi todas derivadas de la pobreza y la impunidad- con las políticas públicas que las fomentan y sostienen, como la corrupción y la voracidad de la economía de mercado vigente en esta parte del mundo. (Juárez es un ejemplo de la sociedad que produce este modelo: la poca infraestructura que existe es para que las trasnacionales y los políticos puedan hacer negocio, no para el desarrollo de la vida humana, como las autopistas para que las maquiladoras saquen su producción hacia los puentes internacionales que no tienen ni banquetas para que circulen los y las empleadas. Miles de hombres y muchas más mujeres tienen que caminar en medio de campos baldíos, en ocasiones sin luz y siempre sin protección policiaca. Ante este paisaje, es posible empezar a comprender las diferentes causas de los niveles de criminalidad alcanzados. Mi objetivo es que mi cobertura periodística refleje la convergencia de todos estos elementos.

¿Cuál es la parte más difícil de ser periodista?
La codicia de los dueños de la mayoría de los medios de comunicación de México, que de manera creciente han decidido vender sus contenidos a los gobiernos de diferentes niveles a cambio de contratos de publicidad u otras prerrogativas, generando cada vez mayor censura con recursos públicos.

¿Cuál fue la primer historia o tema que cubriste?
A profundidad, el inicio del movimiento de resistencia en contra de la construcción del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en el ejido de San Salvador Atenco, entre el verano y el otoño de 2001.

¿Cuál es el tema o historia que has sentido más personal?
Todas, o casi todas. Para bien y para mal.

¿Alguna vez has sentido miedo o peligro haciendo tu trabajo?
Ciertos estados de alerta, con diferentes grados de intensidad y de duración. Pero no comparables con la indignación que me produce la injusticia ni la pasión de atestiguar la historia.

¿Cuál consideras la persona más interesante que has tenido que entrevistar o investigar?
Casi el 99% de las personas con las que hablo para hacer mi trabajo, desde quienes ayer me dieron indicaciones cuando estaba perdida junto con mi compañero fotógrafo en brechas frecuentadas por personas armadas en el sur de Jalisco, hasta los políticos de mayor nivel cuya truculencia puede llegar a ser fascinante.

Dos personas, sin embargo, han influido de manera definitiva en mi comprensión de la problemática social mexicana: Teresa Almada, académica, intelectual, activista y directora de un centro de atención a jóvenes en situación de riesgo criminal en Ciudad Juárez. Y Vicente León, un adolescente parricida que, en 2004, me dijo que había asesinado a su familia porque sabía que "México era corrupción" y que todo mundo mataba y nadie hacía nada.

Guillermo lleva camisa de Loose Blues

Guillermo lleva camisa Cut Rate de Loose Blues.

Guillermo 

Guillermo Osorno, Director General de Horizontal Mx.

¿Cuando te involucraste con los medios?
Después de estudiar la Maestría de Periodismo en la Universidad de Columbia. Antes había tenido un paso por la burocracia que había sido muy aburrido y muy decepcionante a pesar de que incluso había estado trabajando en el Servicio Exterior Mexicano y estuve trabajando en la Embajada de México en Londres. No estaba mal, pero pensé que la burocracia no era para mí y por eso decidí estudiar una maestría de esa forma volver a enfocar mi carrera hacía el periodismo.

¿En estos momentos en qué medios trabajas?
Ahorita estoy colaborando con una columna en Más Por Más y estoy de tiempo completo en Horizontal Mx.

¿Cuál dirías que es tu enfoque periodístico?
Me interesa sobre todo el poder que tiene el periodismo narrativo para contar historias y para poder contextualizar y explicar lo que las noticias diarias o lo que los medios electrónicos no pueden hacer, el periodismo narrativo me permite profundizar sobre ciertos temas y explicarlos y exponerlos y tratarlos de otra manera.

¿Cuál fue la primera historia o tema que trataste?
La primera historia que traté, que me salió bien en clave de periodismo narrativo, fue una que hice a finales de los años noventa sobre cómo ciertos migrantes mexicanos que iban a Estados Unidos, estaban regresando a México infectados de SIDA, entonces en México había un crecimiento del SIDA rural. El SIDA generalmente es un síndrome asociado con el asunto urbano y en el medio rural, la presencia del SIDA se veía también con muchísima alarma, en parte porque la gente que se contagiaba no tenía los servicios de salud cercanos o a la mano y en parte también porque la condena social era mucho mayor. Lo que hice fue a seguir a migrantes mexicanos que iban de Puebla a Nueva York y de Nueva York a Puebla y eso fue como la primera historia que escribí en esta clave y entendí lo que quería hacer.

¿Cuál es la historia con la que más te has encariñado?
Tengo una relación constante de cariño con la Ciudad de México, yo creo que todavía no tengo la historia sobre la Ciudad de México que quisiera escribir, tengo ahí unas ideas que me estoy reservando, pero es un asunto que me obsesiona constantemente y que siempre estoy buscando maneras de abordarla de manera distinta, verla de nuevo y encontrar nuevas ideas para contar historias sobre la ciudad.

¿Alguna vez te has sentido en peligro?
No de la manera que lo sienten los periodistas que están haciendo sobre todo reporte desde los estados.

¿Y entre todas las investigaciones que has hecho, cuál consideras que ha sido la persona más interesante con la que te has involucrado o has tenido que entrevistar?
Son un grupo de personas que tienen que ver con un proyecto más grande que todavía está en proceso. Pero pienso que la cultura en México está viviendo un proceso sumamente interesante y los jóvenes creadores (cuando digo jóvenes quiero decir gente de entre 30 y 40 años), están dando soluciones a problemas de identidad, de creación, de relación, de vinculación con el mundo, de globalización que es muy pertinente y muy nueva y es propia de esa generación. En el reporteo constante que estuve haciendo sobre todo de cultura contemporáneo en México, me encuentro con gente absolutamente fascinante todo el tiempo, y no es una persona, sino creo que de una manera, digamos muy optimista de mi parte, diría que es una generación.

¿Cuál es una situación muy rara a la que te has expuesto?
Pues en una ocasión estaba reporteando sobre la Santa Muerte, cuando el fenómeno estaba apareciendo y la prensa local había satanizado el culto a ella  y yo estaba en medio de uno de los viernes 1º, que son el día cuando se hace la ceremonia en los cultos. Estaba reporteando y alguien de la calle ahí en Tepito, en la Colonia Morelos, me señaló y comenzó a decir que yo era parte de ese grupo de personas que estaba satanizando a la Santa Muerte. En menos de 30 segundos me vi rodeado de una turba de 50 personas que me estaban señalando y me estaban pidiendo explicaciones por lo que había hecho el resto de la prensa y la verdad es que sí, fue un momento muy raro porque tuve que bajar la libreta y comenzar a explicar cosas acerca de ese tipo de prensa, el tipo de trabajo que yo estaba haciendo. Era muy confuso, y bueno, ese mismo reporteo me llevó a las cárceles y otros momentos realmente muy extraños, al grado que comencé a pensar que la misma Santa Muerte tenía que ver con lo que me estaba pasando, fue un momento de mucha superstición, muy extraño.

¿Y en Horizontal MX qué haces?
Pues en Horizontal soy Director General y eso lo único significa es que estoy encargado de conectar cosas, conectar inversionistas con el proyecto, estar conectado con el equipo editorial, con el centro cultural. Horizontal también tendrá pronto un centro comunitario que tendrá un bar y un restaurante, entonces también me encargo de conectar todo esto para que las cosas sucedan.

Antonio lleva look completo de Loose Blues.

Antonio Martinez Velázquez, Co-fundador de Horizontal MX

¿Cuándo empezaste a involucrarte en el periodismo?
Pues hace ya muchos años, en realidad por alguna razón en mi carrera profesional he estado siempre involucrado con medios a pesar de mí mismo. Primero a través del activismo social, me tocó ser parte de los primeros movimientos que surgían en la redes sociales en México y que lograban modificar algunas de las reglas establecidas del poder y eso de alguna manera te obliga a imaginar como usar de una mejor manera para incidencia política y pública estos nuevos medios.

¿Qué época era?
Eso era 2009 y 2010 con dos momentos que recuerdo muy bien, y que además han marcado parte de mi trayectoria. Uno fue el movimiento de #InternetNecesario y el otro fue, que en 36 horas logramos organizarnos una red de unas 20 personas que al siguiente día estábamos en el Senado de la República tratando de quitar el impuesto al Internet.

¿Cómo pasas de ser activista a manejar un medio?
El salto no es tan complicado. Cuando uno es activista debe aprender a manejar medios, saber cómo, qué y para qué comunicar. En la práctica uno se vuelve experto en blogs, redes sociales y a contestar entrevistas. En mi caso, mi activismo ha estado directamente vinculado con el estudio de Internet, esto me ha permitido siempre estar "un paso adelante" de lo que viene, de las discusiones en torno a la infraestructura de la red y las tecnologías que se desarrollan al rededor de ésta. De ahí que pensar en un medio digital como Horizontal MX fuera fácil en el sentido de que me permitió combinar dos experiencias: la política de calle y la de mi objeto de estudio.

¿Cuál es tu enfoque periodístico?
Creo en la transparencia sobre la objetividad. Un medio nativo digital debe ser abierto en sus posturas, debe tomar una siempre ante los temas de la vida pública. Incluso más lejos, creo que debe tener una voz política que sea clara y que aglutine corrientes de opinión. Desde luego todo esto, para lograrlo con éxito, debe ser acompañado de rigor periodístico, de datos verificados y de información actual, pertinente y clara. Desde luego creo que ser nativos digitales nos obliga a ser más lúdicos, a jugar con los lenguajes y formas de expresión, por ejemplo el video es la nueva frontera aunque requiere de mucha experimentación. Se debe romper la solemnidad de medios y lenguajes.

¿De qué se trata Horizontal MX?
Horizontal MX es una publicación de discusión política y cultural abiertamente de izquierda y animada igualmente por periodistas y escritores, que por académicos y activistas. Horizontal MX es un sitio que se suma de manera combativa a la conversación pública, proponiéndose la tarea de reimaginar, desde la izquierda, la comunidad y lo político. Me ha interesado también probar dos cosas: 1) que se puede hacer un medio autosustentable y por ello Horizontal MX como modelo de negocios cuenta con un centro cultural y un café, y 2) que se puede transformar la manera en cómo pensamos los medios en México. 


Marcela Turati, Periodista.

¿Qué querías ser cuando eras pequeña?
Misionera para atender a la gente en la India o en Africa. Después quise ser psicóloga para tener un programa de radio nocturno que usaría para evitar que las personas se suicidaran.

¿Cómo decidiste ser periodista?
El día que escuché a un maestro de periodismo contar sus aventuras como corresponsal de guerra. Luego participé en La Buhardilla, el periódico que hacíamos los estudiantes de periodismo en la Ibero, y ahí me di cuenta del poder que tenía la palabra y que tenía facilidad para contactarme con los lectores.

¿Cuál consideras que es tu enfoque y objetivo periodístico?
Hago periodismo porque me gustaría cambiar las cosas. Mi enfoque es lo que yo llamo el periodismo social que se basa en los ciudadanos de a pie, los que no estamos acostumbrados a ver.

¿Cuál es la parte más difícil de ser periodista?
Que por lo incierto de la agenda diaria te pierdes momentos familiares importantes y los demás que a veces te borran de sus agendas. Sólo los amigos más incondicionales y los que realmente te quieren son los que te sobreviven. La familia termina aceptando que por por ser periodista no puedes asegurar que estarás en casa en la cena de Navidad. Cualquier suceso, cualquier cobertura, puede cambiarte los planes.

¿Cuál fue la primer historia o tema que cubriste?
La primera que me firmaron en el periódico Reforma fue un reportaje narrativo sobre los incendios forestales de 1998 que devastaron al país. La entrada del reportaje fue asÍ: "El sábado en que perdió y recobró la consciencia, Efigenia Hernández vio a todos los hombres del Barrio de Guadalupe combatir el fuego que llegó a su casa desde el río, para tragarse todo 
su santo maíz, los guajolotes, la estufa, los colchones, la ropa. Su esposo, Feliberto Nicolás, veía desde el lomo de una mula cómo el viento encarrilaba al fuego. Doce hectáreas de su pueblo natal se sumaron a las 71 mil 687 afectadas por los incendios forestales que, durante 1998, han devastado en toda la República una superficie equivalente a la mitad del Distrito Federal".

¿Cuál es el tema o historia que has sentido más personal?
La desaparición de personas. Ese tema me ha tenido absorbida, me llama todo el tiempo, me intriga, me obsesiona, me duele. En especial, las masacres de migrantes.

¿Alguna vez has sentido miedo o peligro haciendo tu trabajo?
Algunas veces. Cada tanto me doy cuenta que estiré los límites al máximo y que no valoré todos los riesgos. Algunas veces me he dado cuenta de que estoy en zonas donde no debería de estar y que posiblemente ya "los malos" estén enterados. En esos momentos siento que debo huir como sea y planeo mi salida.

¿Cuál consideras la persona más interesante que has tenido que entrevistar o investigar?
Las más interesantes son las familias que tienen un ser querido desaparecido y que se han convertido en investigadoras para dar con su paradero. No me canso de escuchar sus historias. Y si dejara a un lado las personas y pensara en casos, podría decir que las investigaciones de las masacres de migrantes en Tamaulipas y de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa han sido las más difíciles y complejas.

Melissa lleva vestido de Salo Shayo.

Melissa del Pozo, Reportera.

¿Cuál consideras que es tu enfoque periodístico y tu objetivo como periodista?
Creo que mi enfoque, el objetivo o el sueño de todos los periodistas, es poder trascender o poder hacer un cambio a través de lo que escribes en pequeñas comunidades o a través de un grupo de personas a quienes estás reporteando o trabajando. Y mi enfoque casi siempre ha sido el social, económico un poco y ahora con esta onda de la seguridad, me preocupa bastante que vivamos en un país en donde la gente no puede convivir tranquilamente.

¿Cuál fue la primera historia que te toco cubrir?
Mi primera historia era sobre la gente que vive en reclusión y cómo pueden estos reclusos reintegrarse o readaptarse a la sociedad una vez que son liberados; era sobre gente que aprendía en talleres y tenía cosas dentro de las prisiones en donde obviamente no había ni siquiera oportunidades ni lugares aptos para que esta persona se rehabilitara.

¿Cuál es la historia o tema que has sentido más personal?
La masacre de San Fernando de los migrantes en Tamaulipas, además de que fue una historia bastante difícil de cubrir por la seguridad, me conmovió mucho. Fue pensar que en el lugar donde estaba parada habían matado a tantas personas unas horas antes.

¿Has sentido miedo o peligro haciendo tu trabajo?
Sí, creo que si no sientes miedo en algunas ocasiones y aprendes a controlarlo o sabes controlarlo, es justo en ese proceso en donde los periodistas tienen mayor riesgo, en donde puedes sufrir algún ataque o dejarte llevar por los impulsos o la por adrenalina, y es en donde te puede pasar algo.

¿Cuál es la historia más rara o el momento más raro con el que te has enfrentado?
Pues hace poco hice una historia para Vice sobre la gente del crematorio en donde una persona había engañado a por lo menos, 70 familias y había apilado los cuerpos en vez de incinerarlos. Entonces, eso me pareció bien extraño porque me hizo pensar cómo funcionan los crematorios, cómo funcionan las funerarias si realmente los muertos que te entregan son o los guardan, eso me pareció muy raro. Y me parece muy loco que una persona pueda lucrar con el dolor de este tipo, estafando a la gente para saber si te entregaron al muerto correcto.

¿Cuál consideras que es la parte más difícil de tu trabajo?
Creo que hay muchas cosas, la más difícil es ser mujer. Desafortunadamente el periodismo o el mundo de periodistas es un mundo exclusivo para hombres porque creen que las posiciones a las que llegamos o los puestos que nosotras obtenemos son porque te acostaste con el jefe o porque obtuviste algo a través de tu cuerpo.

La segunda es que en México no existen los mecanismos suficientes para darnos seguridad en cuanto estamos en la calle, pero además de eso, más allá que existan condiciones o no, lo más importante son los empleadores, nos quejamos mucho como periodistas de que no hay condiciones y que el gobierno no te protege, pero hay miles de periodistas que no tenemos ni siquiera un seguro social, no tenemos garantías a futuro, no tenemos las condiciones correctas. Hay días que te pagan bien, hay días que no, hay días en que tienes trabajo, hay días en que es muy inestable y lo cierto es que, si lo haces bien y te pagan, pues seguramente habrá alguien después que lo haga por mucho menos dinero. Entonces, que le den un valor a tu trabajo es lo más difícil de esta profesión.

¿Te ves en un futuro haciendo esto?
Sí, no me veo en otra cosa. 

Credits


Texto Monse Castera
Fotografía Olga Laris

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