sobre cómo una película sobre caníbales se volvió tan popular

Con ‘Raw’, la directora Julia Ducournau nos muestra lo que comer carne humana puede enseñarnos sobre el crecimiento y el descubrimiento de nuestra humanidad.

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mar. 24 2017, 3:47pm

A estas alturas ya habrán oído hablar de Raw, el primer largometraje de Julia Ducournau sobre una joven caníbal francesa. Tan pronto como el primer miembro de la audiencia se desmayó en una proyección en Toronto, la película pasó a ser parte del conocimiento popular. La expectación y especulación se arremolinaron y los fans de cine de terror estaban ansiosos ante la promesa de un nuevo y deplorable punto de referencia en el cine de horror moderno. Cada nueva imagen del rostro delicado, lleno de sangre y con ojos de corderito de la protagonista Garance Marillier abrió los apetitos y revolvió los estómagos.

Pero bajo la trama del canibalismo -que sí, es muy inquietante- hay una interpretación singularmente original de la narrativa de la adolescencia. Mientras que la mayoría de las películas de ese género abordan temas familiares como la sexualidad y la independencia, Ducournau toma estas ideas y las hace girar en torno a una pregunta más amplia: ¿qué implica ser humano?

Vemos al personaje central Justine transformarse de una militante vegetariana a una caníbal adolescente, emocionalmente conflictuada, después de ser bautizada con el sabor forzado de la carne durante una novatada en la universidad. Entre bocados, negocia su propio concepto de control y libra una batalla interna entre el ser humano y la bestia. Nos comunicamos con Julia para hablar de cómo invirtió algunos de los tropos de terror más conocidos para crear uno de los análisis más esperados del año sobre la identidad, la familia, el sexo y los valores vegetarianos.

Esta película trata muchos temas -el crecimiento, el sexo, la violencia, las hermanas- ¿por qué usar el canibalismo como la lente para examinar estos temas?
Bueno, lo primero es que tuviste razón al decir que abordaba todos esos temas. Pero para mí, la pregunta central en mi película es: ¿qué implica ser humano? Algo como: ¿Cómo te conviertes en un ser humano? ¿Cuándo enfrentas tu primera elección de vida? Creo que en la adolescencia, los chicos se enfrentan con la construcción de su propia brújula moral.

Dicho esto, cuando comencé a enfocarme en el canibalismo con mi productor, le dije: "Sabes que es interesante que en la mayoría de las películas de caníbales los caníbales son retratados como 'ellos'". Es como si fueran criaturas del espacio exterior o zombis. Lo cual es extraño porque los caníbales son reales, siempre lo han sido y siempre lo serán. No puedes retratarlos como si no fueran parte de la raza humana, son parte de la humanidad. Me pregunté por qué los vemos desde afuera, por qué reprimimos esa parte del ser humano, por qué no queremos explorar esa parte de la humanidad.

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Éstos son temas muy complicados para que cualquier persona los aborde, sobretodo en menos de dos horas. ¿Cuál fue tu enfoque?
Al abordar la pregunta de qué es lo que implica ser humano, quería entender lo que sucede cuando alguien excede el límite en donde todos nos habríamos detenido. ¿En qué se convierte? ¿Se puede decir que ella no es humana al final de la película? ¿Se puedes decir que tenía tentáculos saliendo de sus oídos? No, sigue siendo humana. Ella hizo esto, pero al final de la película es aún más humana porque ha tomado, por primera vez, sus propias decisiones morales, que son: podría matar pero no lo haré.

Tu comentario sobre que el canibalismo es tan antiguo como la humanidad es interesante. En esta película obviamente hay referencias a las películas de zombis, pero también hay ecos de cuentos bíblicos y mitología griega antigua -¿hubo leyendas o folklore de las que echaste mano?
Me interesa mucho el trabajo de Claude Lévi-Strauss, un antropólogo y geógrafo francés muy famoso, quien trabajó bastante con el canibalismo. Recorrió el mundo, yendo a lugares donde aún había tribus que participaban en canibalismo ritual y cuestionó por qué llamábamos a eso monstruoso cuando algunos de nuestros comportamientos para esa tribu podrían resultar monstruosos también. Por ejemplo, poner gente en la cárcel.

Me interesaba mucho el aspecto antropológico del canibalismo; no hay un solo canibalismo, cada caso de canibalismo representa una situación moral diferente. Un asesino en serie que se come a sus víctimas no es lo mismo que el equipo de rugby que se estrelló en los Andes y tuvo que comer los cuerpos de sus compañeros de equipo, incluso si el acto es el mismo.

Eso introduce la idea de diferentes grados de depravación, algo que la película señala. Por ejemplo, al principio comer carne de animal es impensable para Justine, pero al final está experimentando comer personas.
Ella no ha aceptado esto [el comer personas], está luchando. Por eso es diferente a su hermana, ella es humana y su hermana, un animal. Su hermana responde a las necesidades primarias y no las cuestiona. Ella está tratando de encontrar una manera de existir como parte de la humanidad a pesar de lo que su naturaleza le dicta.

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Ese tema del control es constante, y es una de las razones por las que muchas de las críticas en torno a la película discurren sobre si se trata de una película de terror o una historia sobre la adolescencia ¿Tú cómo la clasificas?
Para mí es una historia sobre la adolescencia. La han calificado en su mayoría como una película de terror, pero no creo que lo sea. Soy gran fan de las películas de terror, y cuando veo una película de terror busco que me asuste y me haga saltar de mi asiento. Pero esa no es la razón por la que hice esta película, sí traté de perturbar a mi público y hacerlos pensar y preguntarse por qué se sentían como se sentían. Pero para mí, esa es una reacción muy diferente a la de una película de terror.

Hemos oído mucho sobre personas que en las proyecciones se desmayaron, abandonaron la sala o se sintieron físicamente enfermas -¿te sorprendieron las reacciones físicas que tuvieron las personas?
Traté de provocar una reacción corporal en mi audiencia. Primero quería hablarle a sus cuerpos, luego a sus mentes. Cuando reaccionas físicamente a una imagen, te hace cuestionarte y preguntarte por qué te sientes así.

Es cierto que dos personas se desmayaron en Toronto, pero había un efecto de bola de nieve muy grande desarrollándose en el Internet, contra el que no podía hacer nada. No creo que la cobertura le haya hecho justicia a lo que traté de hacer, que fue encontrar un equilibrio entre lo que tenía que mostrar y lo que no tenía que mostrar para mantener la empatía de la audiencia con mi personaje. Cuando uno habla de humanidad, realmente intenta tener la más fuerte empatía.

Puede que no sea tan repulsivo como la gente cree, pero hay escenas o imágenes específicas que se quedan contigo. Como una cineasta que desarrolla su trabajo en un período en el que películas como Human Centipede y Hostel son éxitos de taquilla, ¿cómo creas una imagen que realmente impacte al espectador?
Esa es una buena pregunta. Lo primero es que haya empatía hacia el personaje. Cuanto más cercanos nos sentimos a ella, más estamos a su nivel, más nos sentiremos vulnerables como ella. Por eso hay reacciones tan fuertes cuando vomita su pelo, porque estamos a su nivel, vivimos con ella y nos asustamos cuando su cuerpo se vuelve autónomo -porque sabemos que nuestros cuerpos pueden volverse autónomos.

En segundo lugar, debe haber un equilibrio entre lo que muestro y lo que no muestro. Si la hubiera mostrado con la cabeza enterrada entre cadáveres y comiendo cerebros desde el principio, nadie habría sentido nada de empatía hacia ella. Se habrían desensibilizado y no habría ningún efecto. Por eso odio la violencia gratuita, no me hace sentir nada porque te acostumbras a ella y ya no te transmite nada. Te quedas como de está bien, ya lo vi, ¿qué sigue?

Raw llegará a las pantallas en México el 7 de abril.

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Credits


Texto Wendy Syfret