¿es japón más feminista que occidente?

Japón es conocido por sus baños robóticos y amor por la excentricidad, pero su feminismo progresista en realidad no suena auténtico en los oídos occidentales. ¿Cuánta verdad hay detrás del estereotipo de las mujeres subordinadas?

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oct. 20 2015, 9:33pm

Es mi tercera visita a Japón en muchos meses y me han asignado la tarea de hacer un trabajo sobre lo que quisiera para el 21st Century Museum of Contemporary Art, una de las instituciones culturales más importantes de Japón. Entre los largos saludos obligatorios e incómodos con fotógrafos de prensa y extrañas apariciones en televisión con presentadores al grito de "¡WOW! ¡Sushi!" empiezo a notar, con decepción, que mis percepciones occidentales de la desigualdad de género son ciertas.

En el 2014 Gender Gap Index de World Economic Forum, Japón ocupó el puesto 104 de 142 países, con una disparidad salarial de un 64%, la más alta en el mundo desarrollado. Me di cuenta que tenía que hacer algo sobre género, así que empecé a hablar con mujeres de todo Japón sobre sus experiencias.

Intenta iniciar una conversación sobre el feminismo en Japón y las respuestas son a menudo confusas: muchas de las mujeres con las que hablo no se identifican como feministas o no piensan que el feminismo es útil. Una comisaria de arte me dice: "No creo que sea importante decir en voz alta que las mujeres son iguales, las mujeres tienen poderes especiales que los hombres no tienen". Otra joven me dijo que "no era feminista en voz alta, por lo general es vergonzoso ser feminista en Japón". Tiene razón, el equivalente japonés a Sandi Toksvig, la política Nobuko Iwaki, siempre aparece vestida con un traje de color rosa y se burlan de ella abiertamente por su postura. Entonces, ¿por qué alguien querría ser vulnerable a ataques o identificarse como feminista?

El gobierno japonés actual no se está esforzando en cambiar las cosas; está tan dominado por varones como nuestro propio gabinete. Yoshihide Suga, el principal portavoz del gobierno, recientemente apareció en la televisión diciendo con orgullo: "Espero que las madres contribuyan a su país al desear querer tener más hijos. Por favor, tengan muchos hijos". Taro Aso, el Viceprimer Ministro de Japón, dijo algo igualmente perjudicial: "Muchas personas han creado la imagen de que las personas mayores son las culpables de la escalada de los costos de seguridad social en Japón, pero negarse a dar a luz es un problema más serio". Habla aquí sobre los derechos de las mujeres y los hombres hablarán de reproducción.

Masayo, una artista de Tokio, confirma que estos sentimientos tienen eco en la opinión pública: "Los amigos de mi madre dicen que casarse joven es algo bueno. Me sorprende la cantidad de gente que se preocupa por mis proyectos de vida personales". Chycca de Osaka añade: "Cuando cumplí 25 años, mi familia me preguntó '¿dónde está tu marido? ¿Dónde está el bebé?'" La despoblación asusta al patriarcado y a las mujeres se les culpa por el descenso de la población en un 30% proyectado para el año 2060. Sus vientres son vistos como un recurso subutilizado que podría resolverlo todo. Un periodista en Kanazawa investigando mi trabajo me dice: "Ya sabemos que las mujeres no son iguales, ¿qué hay de la población?" Argumentando que el mundo ya está suficientemente poblado, explico que el trabajo que estoy creando no se trata de mí, simplemente estoy usando mi agencia como el venerado (y percibido) hombre cis blanco para crear una plataforma en la que los pensamientos de las mujeres japonesas se escuchen. Cae en oídos sordos.

Con todos estos pensamientos zumbando en mi cabeza, me subo al tren, donde operan vagones solo para mujeres a través de todo el sistema de transporte de Tokio, para evitar que los hombres les tomen imágenes encubiertas. No hay manera de escapar a la desigualdad de género en Japón. El "Upskirting" se ha convertido en un problema tal que cualquier teléfono con cámara que se venda en Japón no puede silenciar el sonido del obturador. Le pregunto a mi amiga y residente de Tokio, Sophie, si esto resuelve el problema: "Por desgracia, no, ahora puedes pagar por manosear mujeres en vagones de tren simulados en los clubes de sexo". Si Japón hace algo bien, es fetichizar y capitalizar. 

Pero, ¿todo es pesimismo? Bueno no. Sería injusto decir que las mujeres japonesas están viviendo en la Edad Media, y tampoco es correcto decir que todas las mujeres aquí son anti-feministas. Por supuesto, hay toda una historia del movimiento por el voto de las mujeres en Japón que estoy pasando por alto en este artículo de mil palabras, y las cosas están empezando a cambiar más rápido.

Rokude Nashiko, una artista utilizando el tabú japonés a su favor, ha creado una serie de obras desafiando actitudes japonesas hacia la sexualidad de la mujer con juguetes inspirados en la vagina (recientemente hizo un kayak en 3D de sus partes íntimas). Pero, como dice el proverbio japonés: "Al clavo salido le toca siempre el martillazo", y Nashiko fue encarcelada y sometida a juicio por violar las leyes de la decencia pública.

A pesar del miedo que el caso de Nashiko pueda crear, las mujeres han comenzado a disfrutar de una libertad sexual muy japonesa. Boylove es un género de anime soft porn creado por mujeres para mujeres que frecuentemente representa a estrellas famosas de televisión, como Sherlock de la BBC, participando en relaciones homosexuales. En Geek Town de Tokio me encontré con madres e hijas buscando sus cómics de anime boylove favoritos; Japón está lleno de contradicciones brillantes.

Aburridas del dominio masculino en el ejercicio de poder, las chicas están cambiando a sus novios de la vida real por unos en línea. Webkare es una plataforma de simulación de citas donde todos los chicos son tiernos, amables, atentos y hechos de pixeles. Ha sido tan exitoso que ahora tiene 3.5 millones de usuarios cada día. Tal vez sea esto lo que ha dado a luz al hombre moderno recién formado que está emergiendo. Conocidos como "hombres herbívoros", estos hombres de 20 y tantos no tienen expectativas tradicionales de sus parejas y creen en la igualdad (la ironía de que la tecnología basada en historietas pueda ser la responsable de una sociedad con igualdad de género en Japón no me pasa desapercibida). Esta es la próxima generación de hombres que podría ver a Japón convertida en una sociedad más igualitaria.

Y bien, ¿es Japón más o menos feminista que occidente? Bueno, afortunadamente, no me corresponde contestar eso y tampoco es una pregunta útil. El feminismo japonés es diferente. Está menos centrado en la autonomía individual y más preocupado por la armonía social colectiva. ¿Qué más da si no es lo suficientemente estridente o lo suficientemente activista radical en nuestra paleta occidental? Puede que no tenga que serlo, ¿no?

@scotteeisfat

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Texto Scottee