zoë kravitz habla sobre las políticas de la fama y el racismo en hollywood

La cantante, actriz e ícono de estilo, Zoë Kravitz, ha emergido de las sombras de sus padres, convirtiéndose en alguien a quien mantener cerca por sus propios méritos. Zoë se abre con i-D…

por Tish Weinstock
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08 Abril 2016, 7:12pm

Bra Alexander Wang. Anillos Repossi.

Zoë lleva camiseta Off-White c/o Virgil Abloh. Briefs Araks. 

Bra Alexander Wang. Shorts Calvin Klein Jeans (intervenidos por el estilista). Aretes Delfina Delettrez. Collares Jennifer Fisher. Anillos Repossi.

Bra Yeezy. Jeans vintage de Levi's de What Goes Around Comes Around NYC. Aretes Delfina Delettrez. Collares Jennifer Fisher. Anillos Repossi.

Top de la misma Zoë.

Chamarra y vestido Saint Laurent by Hedi Slimane.

"Creo que a todo mundo le pasa", Zoë Kravitz nos dice por teléfono desde su casa en LA, con la claridad que solo llega al conquistar unos cuantos demonios. "Es natural sentirse incómodo en tu propia piel. Lo que no creo que sea natural es la presión por ser perfecto". Zoë Isabela Kravitz siempre se ha sentido diferente a los demás. Cuando tenía 5 años sus padres, la actriz Lisa Bonet y la estrella de rock Lenny Kravitz, se divorciaron. Vivió con su madre en LA hasta los once años, cuando se mudó a Miami para vivir con su padre: "Mi padre solía recogerme de la escuela en un auto deportivo y todo mundo se acercaría corriendo a él y se volvían locos", recuerda: "Era muy extraño". Mientras que la fama de sus padres definitivamente le permitió tener una vida cómoda, también creó una especie de tensión a lo largo de sus años de formación: "Cuando eres niño solo intentas encajar", argumenta: "Entraría a una escuela nueva y todos sabrían que iría y quién era mi papá". Mientras que unos chicos solo querían ser sus amigos por sus padres, otros la excluían por lo mismo. De cualquier manera, la gente se hacía una idea de Zoë basada en quiénes eran sus padres, lo cual es difícil para una chica joven, en especial porque aún no sabes quien eres tú misma. 

No era solo el hecho de que Zoë tenía padres famosos lo que la hacia sobresalir, pues el ser afroamericana y de descendencia judía era otro punto de diferencia en su escuela predominantemente caucásica: "Ha sido todo un trayecto poderme sentir a gusto en mi propia piel", reflexiona: "Al crecer, todos se sienten incómodos. Te sientes diferente, que hay algo mal en ti. No eres lo suficientemente alta o lo suficientemente rubia o lo suficientemente delgada". Quizá fue esa sensación de ser inadecuada lo que causó que desarrollara un problema alimenticio durante su adolescencia. 

Las cosas mejoraron cuando Zoë cumplió 15 y se mudó a Nueva York, donde se enamoró del teatro. Un año más tarde, consiguió representante y comenzó a hacer audiciones para distintos papeles. Una vez más sus antecedentes con la fama jugaron un papel importante en esto: "No lo puedo negar, hay cosas que fueron más fáciles gracias a mis padres", confiesa, "pero me hizo trabajar más duro". Zoë es la primera en admitir que tener padres famosos le abrió muchas puertas, pero es su auténtica determinación y su talento natural lo que ha mantenido estas puertas abiertas. Cuando tan solo tenía 17 años, Zoë consiguió su primer verdadero papel junto a Jodie Foster en The Brave One de Neil Jordan. Ahora 26, su nombre aparece tanto en películas de gran presupuesto como del cine indie. Está X-Men: First Class, la serie de Divergent, Dope del año pasado, y por supuesto el remake épico de George Miller de Mad Max: Fury Road, en donde hace el papel de una de las esposas cautivas de Immortan Joe: "George tenía una visión muy específica de lo que quería que hiciéramos", nos explica Zoë, hablando de la filmación del éxito taquillero apocalíptico. "Tuvimos que prepararnos en medio de la nada por meses. Sabes, realmente te vuelves parte de ese mundo, no creo que nadie lo podría entender sin haber vivido esa experiencia". Para este momento, toda inseguridad que Zoë pudo haber tenido en cuanto al nepotismo había desaparecido: "A George Miller no le importa quien sea yo", dice de manera desafiante: "No existe beneficio alguno para él al contratar a la hija de Lenny Kravitz. Espero que la gente vea que he trabajado muy duro". 

A pesar de ser muy joven, Zoë no está cegada sobre la manera en la que Hollywood opera: "Es una versión más sofisticada de la preparatoria", se ríe. Aunque los papeles que ha hecho son variados, Zoë es muy específica en cuanto a los que acepta. Por ejemplo, rechaza los papeles que tengan que ver con su raza; tampoco se conforma con ser la mejor amiga de la chica principal, ni tampoco la chica negra de relleno, lo cual hizo que obtener el papel de Chloe en The Brave One, fuera tan significativo, pues originalmente fue escrita para una chica blanca rusa. Pero no todo ha sido fácil, no pudo obtener una audición para un pequeño papel en The Dark Night Rises pues la consideraron demasiado "urbana": "Es sorprendente", explica "hay tanto racismo en este mundo. Sin embargo es un poco interesante. Estoy segura de que hay muchas mujeres negras jóvenes que hacen entrevistas de trabajo pero no obtienen el puesto por el color de su piel, pero nunca sabrán por qué. Dentro de la industria del entretenimiento la gente es descaradamente honesta". 

Algo más que a Zoë le gusta desafiar es la representación de las mujeres en Hollywood, que es la razón por la cual aceptó el papel de Roxxy en el próximo thriller de venganza de Gary Michael Schultz, Vincent-N-Roxxy, junto a Emile Hirsch: "Roxxy es un personaje femenino fuerte y de color que yo no había visto antes en el cine, por lo cual quise el papel. Las mujeres en el cine siempre acaban siendo accesorios para los hombres, en especial si un hombre dirige la película, nunca ves un personaje completo y bien pensado que no sea solo una vagina". Otro papel que destacó para Zoë fue el personaje principal en la película indie de 2014 The Road Within. En un escalofriante caso en el que la vida imita al arte, al hacer el papel de Marie, una joven sufriendo de anorexia, el peso de Zoë bajó rápidamente a 40kg y sus costillas estuvieron mucho más visibles. Eventualmente su sistema inmune dejó de funcionar y desarrolló herpes zóster. Desde ese momento en adelante algo dentro de ella cambió: "Después de eso tome una decisión consciente de aceptarme a mí misma", dice Zoë. "Simplemente me cansé de odiarme, de compararme a algo que no soy, algo que en realidad no quiero ser".   

Fue durante este periodo que Zoë comenzó a enfocarse en la música, grabando en sus ratos libres con sus dos mejores amigos, James Levy y Jimmy Giannopoulos, y formando un grupo que llamaron Lolawolf: "La música siempre fue mi salvación", dice con melancolía. "Cuando era más chica escuchar a alguien más cantar sobre cosas con las que me relacionaba, me hacía sentir como si no estuviera sola. Luego, hace un par de años, cuando comencé a hacer mi propia música, verdaderamente cambió mi vida". En 2014 su grupo, nombrado como su media hermana del lado de su madre, sacó su primer EP epónimo. Una mezcla elegante entre electro pop y R&B, su música tuvo éxito instantáneo, como lo fue su siguiente disco Calm Down: "La reacción ha sido muy interesante", dice Zoë muy animada: "Tenemos fans verdaderamente increíbles que van a todos nuestros shows y se saben todas nuestras canciones". Ese año hicieron tours con Lily Allen y Miley Cyrus, quienes luego aparecieron en el video de la banda para Bitch, mientras que el año pasado le abrieron a Twin Shadow, el actual novio de Zoë. "Como artista y ser humano, Zoë continúa creciendo, es muy inspirador ver eso", dice Giannopoulos, su compañero de grupo: "En el estudio siempre intento presionarla y ella hace lo mismo conmigo, ¡es una guerra de empujones y ella generalmente gana!" 

Conforme maduraba, Zoë encontró maneras fuera de la música para poder expresarse, de manera más notoria a través de su sentido de estilo personal: "lo veo como otro medio", confiesa: "Es una manera muy interesante de reflejar lo que estás sintiendo y qué quieres proyectar". La viva imagen de su madre, Zoë mantiene su pelo trenzado y hasta la cintura, pero es la herencia rockera de su padre la que parece habérsele pegado más. Piensa en botas de motociclista con vestidos largos y amplios, shorts de mezclilla rotos con un tank top, gargantillas de los noventa con lentes oscuros. Es la epítome de lo cool. Es asistente frecuente al New York Fashion Week, y está continuamente forjando su reputación como un icono de estilo, lo cual su amigo cercano Alexander Wang reconoció cuando la seleccionó para su show de primavera/verano 2016 para Balenciaga, y la campaña publicitaria que lo acompañó: "¡Sin embargo, no soy modelo!" interrumpe rápidamente. 

Pero no es para decir que Zoë no reconoce la importancia de las chicas como ella, que se están volviendo cada vez más visibles dentro de la industria, chicas que no se conforman con la belleza mainstream, que implica ser altas, delgadas, blancas y rubias: "Eso es justo lo que me mantiene en pie", argumenta: "representar a todas las chicas que no están siendo representadas". Esta necesidad por cambiar nuestro paisaje visual, para desafiar la representación de raza, género y belleza de la sociedad, no solo se detiene en el modelaje, aplica para todo lo que hace en su vida: "Eso es lo que verdaderamente me motiva, que las chicas se puedan ver en una película o una campaña o en el escenario haciendo música. Es tan importante. Yo nunca tuve eso, no habían tantas chicas de raza mixta en los medios que pudieras ver". 

Actualmente trabaja en el segundo álbum de Lolawolf, y también saldrá junto a Nicole Kidman, Reese Witherspoon y Laura Dern en la nueva serie estrella de NBC, Big Little Lies ("¡es como una clase magistral todos los días!"), La luz de Zoë continúa brillando cada vez con más fuerza, habiendo salido en su totalidad de la sobra de sus padres. ¿Estará lista para la fama estratosférica?: "Es muy importante reconocer lo absurdo de todo esto", señala: "Te puede afectar de maneras muy extrañas, te puede hacer sentir expuesto, e incluso hay momentos que te sientes aislado del mundo. Pierdes tu anonimato. Entrar a un café es mucho más diferente ahora de lo que solía ser, ¿sabes? La gente murmura sobre ti en la esquina, puedes escucharlo, pero intentas actuar como si nada". Como figura pública, las redes sociales aún son algo con lo que Zoë batalla: "El otro día subí algo y a la gente no le gustó. Quise responder de manera agresiva o explicarles, pero luego recordé que esa persona no me habla a mí, le hablan a una idea de quien soy". Muy alejado de la "idea" que la gente tenga de ella, cuando se trata de Zoë Kravitz, no hay necesidad de pretensión: "No estoy aquí para ser la mejor, la más cool, o la más bonita", resume, "Solo estoy aquí". Suena como un muy buen lugar para estar. 

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Credits


Fotografía Matt Jones 
Estilismo Carlos Nazario 
Texto Tish Weinstock
Peinado Leslie Bennett usando Tara Smith Haircare
Maquillaje Kara Yoshimoto Bua de Starworks usando CHANEL S/S 2016 y Rouge Coco Style
Asistente de Estilismo Julian Dartois
Sastre Hasmik Kourinian
Tomado en locación en The Chateau Marmont, Los Ángeles

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