alcanzando la madurez en los balcanes

Ieva Raudsepa documenta lo que significa crecer en el umbral entre el Oriente y el Occidente, la juventud y la edad adulta.

por Anastasiia Fedorova
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19 Julio 2016, 10:45pm

El tiempo en el que el mar era sólo una imagen bonita es cosa del pasado: en medio de la crisis migratoria y después del Brexit, el mar, inevitablemente, nos hace pensar en las fronteras, las fronteras de Europa y las fronteras del Reino Unido. La fotógrafa letona Ieva Raudsepa también llevó su búsqueda de la identidad nacional al mar: documentó a sus compañeros en el ferry que va de Riga a Estocolmo. Y a pesar de que los bares y las discotecas de mal gusto a bordo aparentemente tienen poco que ver con la historia y la identidad, es exactamente ahí donde esas ideas cobran vida.

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"Cuando estaba en la preparatoria viajaba mucho en este ferry con mis amigos", recuerda Raudsepa. "Esto es algo que a los jóvenes les gusta hacer porque puedes alejarte de tus padres y de la policía que podría penalizarte por fumar siendo menor de edad- en el ferry nadie te dice nada. Siempre nos sentimos atraídos por la funesta atmósfera salvaje del lugar".

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Raudsepa regresó recientemente al ferry con un grupo de amigos: era el día de Año Nuevo, el mar estaba congelado y el ferry medio vacío, todo el viaje fue muy deprimente. Tomó unas fotos sin pensar y al volver a verlas unos meses más tarde, decidió ir de nuevo a tomar fotos en el ferry. La extraña conexión que sentía con el mundo distante y hedonista que existía a bordo la hizo volver una y otra vez, así pasó año y medio fotografiando a las personas en el crucero.

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"En el ferry siempre hay letones, una gran cantidad de lituanos, algunos ancianos suecos y camioneros que podrían ser de cualquier parte. Mucha gente sube al ferry para divertirse; pero algunos, como los conductores de camión, suben para transportarse", añade Ieva. A pesar de la variedad en el ferry, rápidamente se dio cuenta de que su interés principal no era la vida ahí, sino la nueva generación de letones y su amor por la estética de mal gusto del crucero. Era, después de todo, algo con lo que también podía identificarse. "El ferry es como un lugar de escape, barato chic, tiene una funesta atmósfera melancólica que realmente me atrae".

Los interiores y las personas a bordo fueron documentados en contraste con el ancho mar abierto que los rodea. "Trato de poner mucho énfasis en las imágenes del mar, me gusta la yuxtaposición de algo muy bonito con algo que se parece a Eurovision", dice Raudsepa. "También la belleza del mar en combinación con el hecho de que vas en un barco que está solo en medio de la inmensidad de la nada, la cual podría tragárselo sin más".

El contexto histórico de la llegada a la edad adulta para un gran número de jóvenes letones no es muy diferente de la gran nada del mar: después del colapso de la Unión Soviética, Letonia pasó por una compleja transición e integración europea, convirtiéndose en miembro de la UE en 2004. El concepto de una identidad europea común es algo nuevo todavía para el país, y las narrativas culturales del pasado y el presente se entrelazan en la vida del día a día.

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"Con mis amigos de Europa occidental este sentido de diferencia está presente de vez en cuando, al haber crecido en contextos diferentes. Hay una nerviosismo, algo en nuestro entorno que no está bien pulido. Una amiga mía fue a Munich para un intercambio y cuando regresó después de un año me dijo que había extrañado mucho el Regal Central Market con sus ancianas y borrachos", dice Raudsepa. "Pero en general, debido a la idea de Europa, el Internet y que todos vemos y compartimos las mismas cosas, nos sentimos parte de la comunidad mundial. Soy consciente de que la gente no sabe qué es Letonia, pero nunca pienso en ella como un país al borde de Europa, como la gente de Alemania o del Reino Unido lo describe a veces".

La estética trashy del ferry que resulta atractiva para los jóvenes es de cierta forma otra parte de la herencia post-soviética de Letonia. Y aunque muy divertida, gradualmente se está volviendo más y más ajena para la nueva generación. "La mentalidad soviética es ajena para mucha gente joven. Soy de la primera generación de personas nacidas en la Letonia independiente y creo que hay mucho más consciencia de nuestros derechos, más activismo social, más apoyo para las iniciativas", añade Raudsepa. "Creo que mucha gente entiende los beneficios de estar en Europa; además, una gran cantidad del dinero de la subvención de la UE llega a Letonia y otros países bálticos. La gente está feliz de ser parte de la UE, pero también hay una cuestión de identidad, en cuanto al hecho de sentirnos europeos -y creo que los jóvenes sin duda se sienten parte del mundo occidental".

ievaraudsepa.com

Credits


Texto Anastasiia Fedorova
Fotografía Ieva Raudsepa