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¿por qué publicamos nuestros verdaderos sentimientos a través de memes?

Porque son mucho más que una imagen famosa bajo un texto ingenioso.

por i-D Staff
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01 Julio 2016, 5:14pm

Imagen vía @textsfromyourexistentialist

"Mi cerebro se está pudriendo", me dijo un amigo tras haber pasado media hora hundido en un sillón viendo una cuenta de memes en Instagram. Es fácil sentirse así, sobre todo porque observar la cantidad de memes en cualquier red social durante todo el día es como cuando nos manteníamos pegados al televisor durante horas viendo programas basura.  

Quizás sabes que la palabra 'meme' viene del orgulloso ateo Richard Dawkins, que introdujo el término en 1976 en su libro The Selfish Gene [El Gen Egoísta]. 'Meme' fue el término que Dawkins utilizó para describir los patrones repetitivos producidos por imitación y repetición en lugar de a través de una reproducción genética (pensemos en las tendencias de la moda, en frases pegadizas y en las modas culturales). Y como todos los memes mueren en algún momento, es fácil ver cómo este término pasó a describir las imágenes que observamos, de las que nos reímos y con las que nos identificamos en la actualidad.

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Imagen vía @textsfromyourexistentialist

Los memes de moda hacen una sátira de escenas del arte clásico asociándolas a circunstancias típicas de la vida cotidiana actual. También nos encantan los fotogramas de melancólicas películas de la nueva ola francesa o los GIFs de nuestras series favoritas que expresan nuestras propias reacciones ante determinados hechos. Al igual que sucede con el método de texto sobre fotos que utiliza la artista conceptual norteamericana Barbara Kruger, se superponen bocadillos sobre las imágenes.

En textsfromyourexistentialist —que juega con el concepto de la cuenta textsfromyourex— sobre una imagen de la película Alphaville de Jean-Luc Godard, de una Anna Karina con mirada de cordero vemos una burbuja de texto gris de iPhone que dice: "Preferiría ahorrarme las penas y nadar con ellos, por favor no dejes que se hundan". Mientras que El baile (I) de Henri Matisse de 1909 cuenta con un mensaje de texto azul de iMessage que dice: "Todos los días son el peor día de la semana cuando intentas escapar de ti mismo".

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El peor día de la semana es lo peor, pero también lo es el miedo existencial y nihilista. Mientras que los optimistas dicen que el existencialismo es una filosofía liberadora, los artistas de memes se están apropiando de estas ideas para expresar una soledad que se caracteriza por las realidades en conflicto de los veinteañeros: '¿Qué carrera escoger? ¿Qué rollo convertir en tu pareja?'; en definitiva: cómo encontrar la felicidad en un mundo de opciones sin fin. 

Se establece una especie de hastío polarizado, desde '¿Me merezco esto realmente?' hasta '¿Me hacen feliz realmente las cosas que quiero?'. Podemos incluso llegar a las divagaciones del popular filósofo esloveno Slavoj Žižek, que afirma que construimos las fantasías de lo que queremos: un novio artista, un trabajo de actriz, donas bajas en calorías. Pero una vez lo conseguimos, queremos dejar a nuestro novio artista, ya no queremos ser actores y queremos comer gelato gourmet.

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"El arte no existe en un vacío sino que necesita un contexto social, de lo contrario no tiene sentido", escribe el catedrático de Oxford y antropólogo cultural Gillian M. Morris-Kay en el Journal of Anatomy. Para ser totalmente 'visto' por un espectador, tiene que haber algo de percepción del simbolismo que se comunica. El contexto social de los humanos cuenta con elementos universales".

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Cuando vemos un meme que no entendemos, nos surge un problema. Si no lo entendemos, ¿lo vamos a compartir en nuestras redes y a etiquetar a nuestros amigos? No, porque no hay un contexto social con el que podamos trabajar. Y es por ello que estas pinturas famosas y las películas de la nouvelle vague francesa funcionan tan bien. La frivolidad del rococó de principios del siglo XVIII en Francia se materializa como una resistencia ante la estética pija y lineal de Versalles. 

El cine de la nueva ola francesa hizo saltar la vulnerabilidad y sensibilidad del espíritu cultural de la Quinta República Francesa. Las películas de Jean-Luc Godard y François Truffaut nos recuerdan a una cultura juvenil con un enfoque social que estaba harta de 'el hombre'. En nuestro popurrí actual de estilos confusos, inundamos estas culturas proto-meme con nuestras preocupaciones modernas: depresión, nostalgia y amor perdido.

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Credits


Texto Kristen Cochrane