#fbf: cuando i-D conoció a claudia schiffer, eva herzigova y helena christensen en 2009

Supermodelo. Como cualquier término que está en uso por dos décadas ha perdido significado, probablemente el mundo de la moda es responsable de su uso excesivo; pero en esta ocasión, estando al lado de Claudia, o Eva, o Helena, pocas descripciones...

por Suzy Corrigan
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07 Abril 2017, 2:45pm

Supermodelo. Como cualquier término que está en uso por dos décadas ha perdido significado, probablemente el mundo de la moda es responsable de su uso excesivo; pero en esta ocasión, estando al lado de Claudia, o Eva, o Helena, pocas descripciones serían más aptas a simple vista, pero ellas están preparadas para ir mucho más allá, aun cuando se lo han ganado a pulso.

Claudia Schiffer sale de detrás de una cortina; este es un set cerrado. "Debíamos estar completamente desnudas", confiesa, mirando por encima de su hombro. "Ser alemana posiblemente ayuda, aunque nunca he tenido problema con ello. No puedes olvidar que estás en un ambiente cerrado donde esto es completamente normal. Incluso si los asistentes están pensando: 'uy, esto es sexy', no se tonará en la expresión de sus rostros. No es el mundo real, eso es seguro". Claudia alcanzó una fama vertiginosa desde el momento en que comenzó su carrera a los dieciocho años y es fácil ver cómo la mantiene; conoce el verdadero valor de una supermodelo. "Sabemos lo que el fotógrafo quiere realmente, lo que una historia realmente significa, por eso la gente la ve y de inmediato comprende de qué se trata. Averiguar cómo lograr que eso funcione es una cuestión de marketing de imagen para otras personas. Pero no se trata sólo de lucir la ropa, es el extra que le da tu emoción. Tampoco hay algún límite: puedes experimentar e ir tan lejos como puedas, sorprender e impactar a la gente y eso es lo divertido de todo esto. Cada día puede ser completamente diferente. Ésta también es una de las cosas que constantemente intento descifrar, la dificultad de ser modelo es que cada día tienes que ser alguien completamente distinto. Constantemente estás en búsqueda de quien eres en realidad".

Como un fenómeno, las supermodelos -y nuestras reacciones a lo que hacen y lo que representan- han cambiado. En 2009, las 'chicas' cuyas carreras hicieron de términos como 'supermodelo' algo esencial ahora son mujeres multifacéticas y modernas, a cargo de sus cuerpos y carreras. Tienen familias y responsabilidades. Las supermodelos están de vuelta en la moda en una época en que la conformidad importa menos que la personalidad; cualquier éxito continuo en una industria competitiva y en evolución se debe menos a la lotería genética que al aprecio por el funcionamiento del arte y el comercio, o a la capacidad de sentirse parte de un proceso creativo, de un esfuerzo en equipo. Cualquier concepto inferior acerca del puñado de mujeres que verdaderamente poseen el epíteto 'super' sería un engaño, como si estas mujeres no tuvieran opiniones o voces propias, como si su belleza les impidiera el acceso a cualquier tipo de vida intelectual. ¿Cómo sería eso posible?

Helena Christensen se quita un par de botas incómodas con un tacón de quince centímetros y se acurruca en un sofá con una taza de té de menta, nublado por un poco de leche. Incluso, con sólo sesenta segundos en su compañía resulta obvio por qué la gente creativa -en especial actores, músicos y fotógrafos- quiere disfrutar de su brillo. Tiene una manera encantadora de hacer que otros sientan que son bienvenidos a unirse al paseo. "Ser una musa es una responsabilidad extraña, por lo que casi preferirías no serlo -se ríe Helena, arrugando la nariz-. Quieres ser una fuente de inspiración, pero no quieres que te pongan en un pedestal. Es mucho mejor ser alguien a quien puedan tocar, estoy completamente a favor de la confrontación inmediata y frontal. Conmigo las cosas se dicen en el momento, soy medio sudamericana, así que no se trata de una fachada. Claro que no. Cada vez que alguien me hace algo, para que me vea perfecta, quiero estropearlo. Siempre quiero estropear las cosas". A pesar de que ha tenido éxito durante veinte años, para Helena palabras como 'icono' o 'musa' son difíciles de procesar; ocurre una disonancia cognitiva cada vez que lee acerca de personas que son descritas de esta manera. "No es como si me sentara y pensara que soy una musa para todo el mundo. Cuando lees eso acerca de ti misma, simplemente te preguntas: '¿quién es esta persona?'. Y es como si ni siquiera supiera de quién están hablando -dice-. Creo que preferiría ser una musa de manera personal para alguien. Tengo amigas que me inspiran tanto que se convierten en musas para mí, pero nunca es debido a su belleza, es por todas sus demás características".

Eva Herzigova habla cinco idiomas, lee con voracidad y en persona es radiante. La vida simplemente no es justa, ¿cierto? A los cinco minutos de conocerla, me recomienda ver la película checa Daisies, describiéndola como postfeminista a pesar de tener sus orígenes en la década de los sesenta. Con una blusa sencilla y unos jeans, Eva parece apreciablemente más fuerte como persona de lo que su imagen de los años noventa -mujer salvaje usando un Wonderbra- le sugería a los outsiders. "Es un enigma. Parece ser por completo la vida de otra persona u otra vida, ¡ni siquiera parece que fuera yo! Ahora, mi vida pareciera estar en el tercer acto", explica. El recuerdo que tiene Eva de esos tiempos no incluye haber visto ADIOS IGUALDAD DE DERECHOS pintarrajeado en el anuncio espectacular más polémico de esa década. "Nunca supe que las feministas hicieran campaña contra los anuncios publicitarios de Wonderbra", afirma hoy en día. 'Hola, Chicos' era, después de todo, el saludo característico de Mae West, y ella no era conocida exactamente por haber sufrido los engaños masculinos. "La campaña publicitaria tuvo un efecto liberador en las mujeres, cambió su conciencia. Lo que la gente recuerda quince años después no es el producto en sí, sino el efecto empoderador de la campaña publicitaria. Era revolucionario sugerir que las mujeres tenían el control; era algo muy inteligente. Por eso la gente sigue pensando que sucedió ayer". A finales de la década de 1980, cuando Eva comenzó a trabajar como modelo, su natal Checoslovaquia todavía estaba bajo el control comunista.

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Para trabajar en el extranjero, Eva tenía un permiso de artista especial para viajar y poder salir del país. "París no estaba lejos, pero estaba suficientemente lejos, no teníamos tanta libertad para viajar en ese entonces. Podría ir y venir, pero tenía que darle al gobierno el cuarenta por ciento de todo lo que ganaba a cambio de ese pequeño sello en el pasaporte. Técnicamente, estaba con una agencia artística administrada por el gobierno y esa era su comisión". En 1989, seis semanas después de que recibiera su permisodorado, los disidentes checos dirigidos por un dramaturgo, Vaclav Havel, fomentaron la Revolución de Terciopelo. Esto llevó al derrocamiento de los comunistas, acelerando la caída de la Cortina de Hierro y el fin de la Guerra Fría. Eva observó cómo se desarrollaba todo en la televisión en París. "Para mí, fue como 'rayos, puedo irme de este país. ¡Vámonos!' Me fui en septiembre y en octubre hubo una revolución. Todo cambió -no inmediatamente-, pero yo me fui cuando todavía era un país comunista. Fue el momento perfecto. De repente llegó Havel y me di cuenta de que las cosas eran posibles, el cambio era posible".

Tendrías que ser muy ciego para ignorar lo que pasa en el mundo cuando siempre estás en movimiento; viajar obliga a la mayoría de la gente a reconsiderar sus perspectivas. Helena Christensen era Miss Dinamarca a los dieciocho años y una famosa modelo a la edad de veinte años, pero tuvo la confianza de llamarse a sí misma fotógrafa a los diecisiete. El portafolio que más quería ampliar la tenía detrás de la lente, no frente a la cámara. "Empecé a modelar para poder trabajar en mi fotografía mientras lo hacía", dice Helena con una voz irónica que nos indica que ese era el plan.

La logística detrás de conjuntar a estas tres supermujeres durante una mañana es increíble en el sentido original de la palabra; no han sido fotografiadas como un trío durante más de una década. Helena llega a Londres sólo para salir hoy más tarde rumbo a Copenhague; el niño de dos años de Eva está convaleciente en casa con una pierna rota. Tanto Eva como Claudia viven en el oeste de Londres; Claudia se va a Marbella con su marido, su hijo y su hija esta tarde. "La diferencia entre ahora y cuando no tenía una familia es que antes simplemente iba de un trabajo a otro y prácticamente terminaba hastiada, y la arrogancia me invadía hasta el punto de decir cosas como: 'Ay, hoy tengo sesión fotográfica con Steven Meisel para Vogue', como si obviamente fuera la cosa más cotidiana del mundo, ¿qué otra cosa podría ser? -Claudia se ríe de su yo juvenil-. Ahora que he tomado un pequeño descanso para tener a mis hijos, miro hacia atrás y sólo puedo pensar: '¡Dios, fue realmente increíble!'.

Ahora, cuando hago mis sesiones fotográficas las veo de una forma totalmente diferente, aprecio cada momento y pienso que la longevidad es increíble. Es una actitud diferente, también porque puedo hacer lo que quiero y rechazar las cosas que no quiero". Aviones, trenes y autos todavía son parte de un día de trabajo, pero la colaboración y la tecnología de trabajo en 2009 entusiasman a Schiffer. "Creativamente, todo el mundo puede estar mucho más involucrado y salir perfecto en una sesión digital. Eso lo hace mucho más divertido: antes, el fotógrafo movía todos los hilos, filtrando todo a través de lo que él veía. Ahora todo el mundo puede verlo y dar su opinión, trabajando juntos. También puedes ir mucho más lejos, porque te sientes cómoda ya que lo que estás viendo te gusta. Desperdicias mucho menos tiempo". Si, al igual que Claudia, eres pragmática, esto significa que hay más tiempo para trabajar en una variedad más amplia de proyectos y conocer al talento emergente en las sesiones fotográficas editoriales. "Un gran fotógrafo es aquel que te brinda confianza, que quiere divertirse en el momento, que no te detiene ni te pone límites. Se trata de química y de fluir con libertad; simplemente fluyen juntos, como una ola. Algunos fotógrafos no trabajan de esa manera; te detienen porque son extremadamente críticos y sólo buscan un momento de perfección y eso, de hecho, está mal porque inhibe tu esencia".

"La cosa es que no mucha gente se siente cómoda cuando le toman una foto -argumenta Helena Christensen desde una perspectiva de comodidad en ambos lados de la cámara-. Hacer historias en moda es la creación de algo surreal, de una tercera dimensión o de un cuento de hadas, o de un mundo diferente. De alguna manera es una realidad alterada, donde todo se encuentra exagerado, como las películas o cualquier cosa que creas porque también todos los demás a tu alrededor lo están creando contigo. Simplemente estás ahí siendo el receptor de las acciones de los demás. Finalmente, cuando la cámara hace clic, estás solo, pero todo lo que hay en ti y lo que te han hecho causa que ya no seas realmente tú".

Estas todavía son preocupaciones legítimas en un mundo donde cada adolescente aspira a tener una carrera muy glamurosa, y no sólo en la pasarela. La emisión continua de concursos de modelaje y programas de cambio de imagen, la difusión masiva de los hechos y las ficciones de los más famosos fashionistas -todas estas tentaciones ejercen un fuerte impulso hacia todas las facetas de la industria de la moda. "En general, hoy en día hay un cambio radical muy rápido para las modelos en la industria, incluso más rápido de lo que era en los años noventa -explica Claudia-. Yo tuve mucha suerte, una noche en Dusseldorf salí a bailar con unos amigos y un agente estaba ahí. Si hubiera tenido que entrar a un concurso de Top Models no hay manera de que me hubieran hecho participar en él. Mis padres habrían estado horrorizados por la idea. Con respecto a la moda, la única cosa a considerar es que tienes que hacer una elección en tu vida. ¿Esto es realmente lo que quieres hacer, o es sólo un pasatiempo divertido? ¿Cuáles son sus objetivos al hacer esto? ¿Es para volverte famosa? Porque en ese caso puedes olvidarlo. ¿Es para ganar dinero? Bueno, es una alternativa de carrera y eliges en consecuencia. Si es como en mi caso, no se trató de dinero o fama, se trató simplemente de querer ser 'la mejor' en lo que hacía, lo cual significaba ser la mejor modelo que pudiera ser, como una inspiración para diseñadores y fotógrafos, y la mejor para entender lo que quieren a cambio".

Con toda la charla sobre la lucha por mantener la identidad propia en un entorno que cambia rápidamente, estas mujeres tienen un sentimiento de realización al continuar desempeñándose al más alto nivel en un trabajo desafiante y complicado; el ambiente de una sesión de fotos es a la vez el ojo del huracán y donde se encuentra toda la acción. Como Claudia y Helena, Eva Herzigova está disfrutando el momento; parece tener la capacidad de ver su vida y pensar: '¿qué diablos acaba de pasar aquí?'. "De verdad me lo pregunto -admite-. Cuando empiezas a los dieciséis o diecisiete años, te adaptas muy rápido. Hay un período en que te preocupa que hayas sido devorada por toda esa vorágine y te preguntas si esto es lo que realmente querías. Ahora ni siquiera puedo imaginar tomarme un descanso. Aun cuando estaba embarazada, trabajé casi hasta el final de mi embarazo y volví inmediatamente. Antes, intenté tomar un descanso varias veces, ¡pero tres días después decidía que extrañaba mucho el trabajo!".

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Credits


Texto Susan Corrigan
Fotografía Kayt Jones
Estilismo Pippa Vosper
The Flesh and Blood Issue, no. 304, invierno 2009

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