el nuevo culto a los hijos de las celebridades

O, cómo los hijos de las celebridades son cada vez más famosos que sus padres.

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may. 9 2017, 2:52pm

​Photography Columbine Goldsmith

En 2008, la revista People pagó catorce millones de dólares para publicar las primeras fotografías de los gemelos de Angelina Jolie y Brad Pitt, Knox y Vivienne. (Jolie y Pitt donaron la cantidad récord a una obra de caridad no revelada).

Nueve años más tarde, en febrero de 2017, un retrato de la beatífica Beyoncé embarazada, con el que anunció el próximo nacimiento de sus gemelos, se convirtió en la foto de Instagram con más likes de todos los tiempos. La imagen acumuló más de 7.8 millones de likes en menos de veinticuatro horas. En el momento de escribir este artículo, Beyoncé y Jay Z han recibido un total de 10,979 213 likes, que es más del número de la población total que suman juntas Nueva York y Houston, ciudad natal de Beyoncé.

Si vivimos en una época de máxima obsesión por las celebridades -lo cual evidentemente hacemos; sólo hay que ver nuestra elección actual de presidente y su primera dama-, se pude decir que la descendencia de las parejas de celebridades será seguida de manera más feroz que sus padres. Ellos -los chicos Smith, Lily-Rose Depp y Suri Cruise- son los receptores no de uno sino de dos grupos de genes celebres y de dos bases de fans (o más, en el caso de las dinastías de alto perfil como los Kardashian). Y mientras que la descendencia monárquica ha estado sujeta a una considerada fascinación pública durante milenios, nuestra obsesión actual con los hijos de las celebridades parece al mismo tiempo singularmente intensa e inextricablemente ligada al crecimiento de las redes sociales.

¿Por qué? Por una razón, el noventa por ciento de los usuarios de Instagram tienen menos de treinta y cinco años de edad. Lo que hace que los trending topics de la plataforma se inclinen hacia la juventud. No es casualidad que los instagramers más seguidos estén todos en sus veintes: Selena Gómez (24), Ariana Grande (23) y Taylor Swift (27). Los chicos que crecieron con la cultura del Internet son también más hábiles en su uso, lo que ayuda a explicar por qué Will Smith, quien ha protagonizado una larga lista de películas taquilleras, sólo tiene 937 mil seguidores en Instagram, mientras que su hijo Jaden -que ha hecho algunas incursiones en la actuación y la música aparentemente sin mucho interés por el éxito multitudinario- tiene 6.1 millones de seguidores.

También hay una brecha evidente entre los hijos de las celebridades que crecieron antes de las redes sociales y la generación que les siguió. El hijo mayor de Will Smith, Trey, quien nació en 1992, con una base de 72.5 mil seguidores en Instagram mantiene un perfil más bajo en las redes sociales que sus medios hermanos Willow (nacida en 2000) y Jaden (1998), quienes se han convertido en eruditos de Twitter.

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Las plataformas sociales basadas en imágenes como Instagram, Tumblr y anteriormente Vine también han creado, tal como Jenna Wortham argumentó, una nueva forma de cultura paparazzi. Las imágenes de las celebridades nunca antes habían sido tan fáciles de obtener ni habían estado tan disponibles de manera gratuita. Las publicaciones ya no necesitan pagarle a los paparazzi profesionales miles de dólares por conseguir imágenes (pueden encontrar fotos tomadas por los fans en Instagram) y los seguidores de las celebridades no tienen que pagar dos dólares por una copia de People para ver lo que Suri Cruise ha estado haciendo en la semana (las noticias se actualizan automáticamente en sus redes sociales).

Nuestro deseo de buscar imágenes de Blue Ivy, Apple Martin o Maya Thurman-Hawke es tanto la causa como el efecto de este fácil acceso que Instagram nos brinda. Al igual que los paparazzi anteriormente, las redes sociales han creado una nueva economía de oferta y demanda. Y dentro de este sistema, el contenido más valorado es por lo regular el contenido que implica la mayor intimidad de las figuras públicas.

¿Pero los hijos de las celebridades son figuras públicas? ¿Y hasta qué punto el derecho del público a saber acerca de ellos entra en conflicto con el derecho de estos jóvenes a la privacidad? Como dijo Paris Jackson durante su profunda entrevista con Rolling Stone en enero: "Toda la cuestión de la libertad de expresión es algo fantástico; pero no creo que nuestros Padres Fundadores previeran la existencia de las redes sociales cuando crearon todas esas enmiendas y demás".

La mayoría de edad legal en Estados Unidos son los dieciocho años, pero la edad mínima para abrir una cuenta de Instagram, Snapchat, Twitter o Tumblr es de trece años, abriendo una ventana de cinco años en la que los adolescentes (que legalmente todavía son niños) pueden administrar sus propios perfiles públicos. En 1989, Drew Barrymore, la hija actriz de padres actores, decidió emanciparse de su madre (quien la llevó a Studio 54 en lugar de llevarla a la escuela) a la edad de catorce años, convirtiéndose en una adulta legal. Hoy en día, los hijos de las celebridades están menos sujetos al control de sus padres o publicistas. Legalmente los chicos son libres de crear sus propios perfiles de contacto con el público a través de Internet.

Lily-Rose Depp, la hija de Johnny Depp y Vanessa Paradis, se convirtió en figura publica por primera vez a través de las redes sociales. Antes de optar formalmente por la cobertura mediática al aparecer en la alfombra del Métiers d'Art show de Chanel en 2015, a los quince años de edad, ya había sido publicitada a través de las mezclas que los fans hicieron con los videos de Vine que filmaron sus amigos y que sacaron de su propia cuenta pública de Instagram. Como hija de dos de las figuras públicas más queridas del mundo, Depp no tenía muchas posibilidades de conservar su privacidad. Al menos, las redes sociales de alguna forma les permiten a los jóvenes moldear sus identidades públicas en sus propios términos. "Soy muy específica con respecto a lo que pongo en las redes sociales sobre mí misma -le dijo Depp a la revista  en 2016-. Pero también por eso me gustan las redes sociales: porque lo único que tengo que controlar es mi propia imagen".

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En muchos casos, los hijos famosos de padres célebres se han posicionado conscientemente como figuras públicas. Pero, mientras que las celebridades que surgieron antes de las redes sociales pudieron buscar deliberadamente la atención de los medios de comunicación o esconderse de ellos, sus hijos no tienen esa opción -nacieron en el mundo de la celebridad. Controlar su imagen a través de las redes sociales no es necesariamente un acto de autopromoción, sino más bien un intento por controlar las circunstancias de su vida. "Crecí con el circo mediático -le dijo Depp a i-D en 2015-. Mis padres tomaban con mucha calma el asunto de los fotógrafos, los fans y todo eso, y yo de inmediato comprendí que no había hecho nada para merecer esa atención. No importa lo que pase, ahí estará".

En otros casos, las celebridades adultas optan también por publicitar a sus hijos para evitar formas más peligrosas de recabar noticias. En 2014, Kristen Bell y Dax Shepard comenzaron el movimiento en Twitter "No Kids Policy", exhortando a las revistas a no publicar imágenes de los hijos de las celebridades sin el consentimiento de sus padres. Cuando la hija de Bell y Shephard nació, dos meses antes de esta campaña en Twitter, su información personal se filtró a los tabloides, lo que llevó a la pareja a publicar preventivamente el nombre y peso de su hija en Twitter. Shephard explicó en un artículo de opinión para HuffPoque, a menudo, los anuncios por parte de las celebridades que parecen intentos de llamar la atención son en realidad intentos de controlar de manera segura la propagación de su información privada.

Históricamente, los tribunales de justicia han sido indiferentes ante las peticiones de privacidad de las celebridades. Cuando estos casos llegan a los tribunales, por lo general son sometidos a una "prueba de balance", escribe el académico Seong Choul Hong en su artículo de 2015 "Kids Sell: Celebrity Kids' Right to Privacy". La prueba mide tres factores: "1) el valor social de los hechos, 2) la naturaleza voluntaria de la notoriedad, y 3) el interés público sustancial". Pero, como sostiene Hong, el rápido crecimiento de las redes sociales ha dado lugar a casos de invasión de la privacidad sin precedentes. También ha borrado las líneas de "la naturaleza voluntaria de la notoriedad " y ha ayudado a impulsar el interés público a niveles muy por encima de lo "sustancial". Tal como escribe Chong, el Internet y los medios de comunicación tienden a etiquetar a los hijos de las celebridades como "nuestros" niños, asumiendo una "relación pseudo íntima entre el público y las celebridades", la cual se encuentra en la frontera de la explotación (ejemplo: el fandom que surgió en torno a Suri Cruise gracias en parte a su "Burn Book" no autorizado). Pero esta impresión de intimidad es algo que las propias celebridades por lo regular también fomentan.

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Legal y éticamente, este nuevo ámbito de las redes sociales es una gran área gris cuando se trata de los hijos de las celebridades. ¿La inclusión por parte de Beyoncé de su hija en un anuncio viral para su línea de athleisure, Ivy Park, es una señal de que está de acuerdo con que haya una cobertura mediática hacia Blue Ivy? Cuando las celebridades publican fotos de sus hijos en sus redes sociales (anexándolos a sus propios personajes públicos lucrativos), ¿renuncian entonces al derecho a defender la privacidad de sus hijos? Y ¿cuál es el "valor social" de la información sobre la vida de Paris Jackson y sus opiniones acerca de la muerte de su padre?

Sin duda, es estresante para estos niños crecer en el ojo público. ("Yo estaría mucho menos agobiada sin las redes sociales", le dijo Lily-Rose Depp a LOVE). Pero tal vez también sea injusto sugerir que los jóvenes (especialmente los adolescentes) no puedan estar informados y tener el conocimiento necesario para ser agentes de la creación de su propia imagen, que no sean capaces de utilizar su difícil legado como una plataforma para el bien.

Cuando Paris Jackson rompió por primera vez su silencio mediático en enero, en ese extenso articulo para Rolling Stone, le dijo al entrevistador, después de describir sus peligrosas batallas con la fama: "Nací con esta plataforma. ¿Voy a desperdiciarla y a esconderme? ¿O la voy a hacer crecer y a usarla para cosas más importantes?".

También contó el momento en que su padre le dijo: "Si quieres ser más famosa que yo, puedes hacerlo. Si no quieres, también puedes hacerlo. Yo sólo quiero que seas feliz". Pero su padre no podía predecir el futuro poder de las redes sociales. En 2017, París realmente no tiene la opción de privacidad que su padre le ofreció, todo lo que puede hacer es tratar de encontrar su propia felicidad a pesar de la creciente oleada de clics y likes.

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Credits


Texto Alice Newell-Hanson
Fotografía Columbine Goldsmith