Fotograma de 'Blade Runner 2049'

por qué 'blade runner 2049' es un auténtico desastre misógino

Las mujeres en esta secuela de ciencia-ficción son o bien prostitutas, o bien amas de casa holográficas, o padecen muertes brutales que nos vemos obligados a ver con horripilante detalle.

por Charlotte Gush; traducido por Eva Cañada
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oct. 13 2017, 4:41pm

Fotograma de 'Blade Runner 2049'

¡Hey, chicas! Puede que Ryan Gosling nos haya hablado acerca de algunas de las mejores pensadoras feministas de todos los tiempos (bueno, vale, fue Danielle Henderson), pero ahora protagoniza Blade Runner 1949 ―uy, perdón, 2049―, un auténtico desastre misógino y sin duda la película más sobrevalorada del año. El hecho de que haya recibido brillantes críticas casi a nivel universal nos dice más sobre la escasez de mujeres dedicadas a la crítica de cine que sobre el éxito del film, críticas que paso a enumerar a continuación: tiene un aspecto jodidamente guay, porque la cinematografía es increíble y el personaje de Ryan Gosling, K, lleva un abrigo muy chulo.

La Blade Runner original no carece de elementos misóginos ―incluso en 1982 deberían haber evitado incluir una escena de violación―, pero en 2017 deberíamos esperar más de nuestros directores que lo que Denis Villeneuve nos ofrece aquí. Armado con un presupuesto colosal y un reparto experimentado, Villeneuve se ha dedicado a crear una película completamente plana, carente de emociones, sin sentido y escandalosamente machista.

Las mujeres son o bien literalmente prostitutas (incluyendo a Mackenzie Davis como Mariette), o bien amas de casa holográficas como Joi (Ana de Armas) ―un producto que se comercializa bajo los eslóganes "Experience Joi" (un juego de palabras con " experience joy", que significa "experimenta la alegría") y "Everything you want to hear. Everything you want to see" ("Todo lo que quieres oír. Todo lo que deseas ver")―, o bien una jefa, ligeramente más malvada y más violenta (Robin Wright como la Teniente Joshi y Sylvia Hoeks como Luv, que también es una "compañera", pero una capaz de darte una paliza) que sea como fuere se topan con muertes espantosas que nos vemos obligados a observar con horripilante detalle.

blade runner 2049 Krista Kosonen Mackenzie Davis

Krista Kosonen y Mackenzie Davis como prostitutas en Blade Runner 2049

A los hombres también les matan, por supuesto, pero no vemos sus ojos salirse de las órbitas durante diez gratuitos segundos, se trata de muertes contundentes y nobles y no de muertes desesperadamente fetichistas.

Aun a riesgo de ofrecer un spoiler, hay una mujer (la Dra. Ana Stelline, interpretada por Carla Juri) que se considera más valiosa que las demás, pero que es encerrada literalmente en una caja de cristal e infantilizada hasta el vómito, viviendo en mundos de fantasía de su propia creación. Por no mencionar que la última línea divisoria entre las mujeres y las replicantes híper-humanas es que las mujeres reales pueden dar a luz. ¿Lo pillas? Si no das a luz, lo siento pero no eres una mujer de verdad.

Podría aducirse que en la película original de Ridley Scott la misoginia formaba parte de la distopía y que esta secuela no hace sino continuar a partir de ahí. Pero si 2049 pretende hacer alguna declaración sobre cómo se adapta el patriarcado a los avances tecnológicos, entonces el problema es que no lo hace en absoluto.

En lugar de sugerir de algún modo la naturaleza problemática de que K tenga una novia/ama de casa holográfica de fantasía, por ejemplo, la película humaniza el papel de ella hasta el punto que se supone que debemos creer que es una relación amorosa legítima y que no se trata de mera excitación sexual y esclavitud afectiva.

Es la única relación que aparece en todo el film e implica que, a través de su sensible servilismo y sus cuidados domesticados, es en realidad más humana que las mujeres humanas, que se han endurecido hasta convertirse en guerreras "similares a hombres" o en cínicas prostitutas desaliñadas.

Las inmensas e inexplicables estatuas de piedra de esbeltas mujeres con los pechos al aire desperdigadas por un escenario desértico, son realmente la metáfora perfecta para esta película: indudablemente enorme, pero realmente una reliquia polvorienta, completamente desfasada.