Publicidad

'playtime' con caroline de maigret

El icono del estilo francés, Caroline de Maigret, y a la escritora Susie Bubble en una conversación que nos permite conocer más a la 'it-girl' parisina por excelencia.

por Susie Lau
|
29 Abril 2016, 3:36pm

'Playtime' es una nueva serie de entrevistas de i-D y Martini que pretende reunir a nuestros rostros favoritos de la cultura para charlar durante un aperitivo en algunos de los lugares más atractivos de Europa. Para la primera entrega, Susie Bubble, se reúne con la musa francesa Caroline De Maigret en París, para dar un repaso a su ajetreada carrera en el mundo de la moda y todo lo que ha cambiado en su vida debido a ella. 

El barrio parisino de Oberkampf esconde un inesperado trocito de Italia. En Borgo delle Tovaglie, donde me reúno con Caroline de Maigret para tomar un Martini (o dos), encontramos manteles de lino italiano, una vajilla hecha en Bolonia y verdadero salami. Tras un breve encuentro con ella en la semana de la moda que solo dio para un rápido intercambio de saludos y cumplidos, se presenta ahora una ocasión excepcional para sentarnos y disfrutar de un aperitivo - de compañera a compañera - mientras charlamos sobre la singular trayectoria que ha tomado su vida.

Decir a qué se dedica Maigret no es nada fácil, no hay una palabra capaz de recoger y resumir todo lo que hace. Puede que la conozcas por ser la coautora del libro irónico, Como ser Parisina donde estés, o como esa mujer de aspecto peculiar -con un pelo desarreglado que esconde un rostro sin maquillar de forma intencionada- que suele aparecer en todo tipo de publicaciones de moda.

"A mi edad, sigo sin saber nunca qué decir cuando la gente me pregunta a qué me dedico", dice Maigret. "cuando digo que soy modelo me sonrojo por mi edad. ¿Qué debería decir? Soy productora musical, embajadora de Chanel, musa de Lancôme, he coescrito un libro pero nunca diría que soy escritora, soy madre,... ¿con eso basta?".

Rompiendo las barreras de la edad que marca la industria de la moda, de Maigret encontró la oportunidad de desplegar sus diversos talentos en una época avanzada de su vida, tras una carrera como modelo a sus diecinueve años. "Cuando era modelo había muchas cosas que estaban fuera de mi control y que no me gustaban", recuerda de Maigret, mientras degusta una tabla de prosciutto y parmesano. "Pero al mismo tiempo, los fotógrafos, los viajes y conocer a cierto tipo de gente era una forma de alimentar mi cerebro".

Más i-D: Diez maneras de ser parisino

La música fue el primer amor de Maigret y se convirtió en la matriz perfecta de lo que en ese momento parecía ser un mundo de la moda con demasiadas limitaciones para su gusto. "Crecí escuchando a grupos de punk en París -Alice in Chains, Fugazi- y era una chica alta, así que podía meterme en los slams sin ningún problema. La música era mi forma de escapar de lo que me estaban enseñando y también era mi forma de relacionarme con la moda. Pasé del grunge/punk a escuchar reggae y en ese momento todo se volvió más relajado y colorido. Luego me hice gótica, llevaba el pelo teñido de negro y solía llevar velo y esas cosas".

Tras una estancia en Nueva York, donde se abrió camino a través de una época con la banda sonora de Mazzy Star, Stone Temple Pilot y Smashing Pumpkins, de Maigret decidió que necesitaba un ritmo de vida más pausado. El tiempo es algo muy importante para ella, puesto que lleva un estilo de vida frenético, saltando de un proyecto a otro. "Empecé a echar de menos el estilo de vida europeo...", reflexiona Caroline. "Eso de quedarse sentado durante horas, construir el mundo y no estar siempre hacienda las cosas con prisa. Ahora he conseguido ese balance, mientras me muevo entre París y Nueva York, pero en ese momento había mucha ansiedad, nunca te paras a pensar, al menos yo no lo hacía".

De vuelta en París, la influencia de Caroline como referencia de la moda fue creciendo, al igual que creció nuestra fascinación por su sentido del estilo sin complejos, añadiendo un capítulo más a la ya larga fijación colectiva por la forma de vestir de las mujeres francesas. Como siempre, de Maigret está dispuesta a priorizar la inteligencia sobre las apariencias. "Somos un país socialista, así que presumir del lujo siempre se ha visto como algo vulgar. De algún modo, no quieres parecer demasiado frívolo porque deberías preocuparte por otras cosas. Presumir del lujo no es algo bueno a menos que se haga a través de la tela y el corte, pues de ese modo se muestra el valor de la obra, que es algo que admiro". Sin embargo, admite que la moda francesa podría ser más divertida. "Nuestra forma de vestir no es demasiado divertida", añade con ironía.

Nuestra parisina es consciente de su papel como referente para jóvenes talentos y ha apoyado a diseñadores parisinos como Anthony Vaccarello y Simon Porte de Jacquemus. "Creo que si te encuentras bajo el foco de atención, debes ayudar a otros a que brillen también. Por ejemplo, las tres chicas de la marca italiana Blazé Milano acudieron a una firma de libros para darme una de sus chaquetas y desde entonces las he estado apoyando, ya sea en sesiones de fotos o en Instagram". 

Los recientes ataques a la industria por priorizar los beneficios por encima de la creatividad también pesa sobre la consciencia de Maigret. "No me gustan las grandes compañías que se adueñan de todas las marcas con el único objetivo de aumentar los beneficios, les falta un poco de alma".

Hoy, a pesar de ir alternando sus deberes de madre con sus trabajos en la moda y en el estudio de música, de Maigret todavía encuentra tiempo para relajarse y reservarse momentos para ella. "Siento que tengo una vida en París. Soy madre, esposa y empresaria, y tengo tiempo para ir al museo o a conciertos. Es un lugar donde puedo encontrar tiempo para hacer cosas y también para no hacer nada. Por alguna razón, eso es algo que no logro en ningún otro lugar".

De Maigret no huye del ritmo pausado con el que se suele etiquetar a París, ni evita los momentos de postal de la ciudad del amor. "Lo más romántico del mundo es bajar a la orilla del Sena cerca de la Île de la Cité cuando el sol se está poniendo durante la primavera o el verano". Por la noche, el bar Le Mansart en Pigalle -barrio donde reside- nos ofrece el lugar perfecto antes de salir de marcha. "Cuando tomas unas copas aquí, te da la sensación de que va a ser una noche divertida". ¿Y qué tomamos? "Un Martini Bianco con una rodaja de limón y hielo", ríe Caroline. "Trabajé como modelo en un anuncio de Martini hace veinte años".

A medida que nuestro aperitivo improvisado llega a su fin, es inevitable no sentir algo de envidia ante el espíritu tranquilo de Caroline, es muy inspirador para alguien que sufre de las inseguridades que nos causan las redes sociales. "No me interesa buscar la perfección porque nunca la conseguiré", señala mientras analiza lo que considera que es una cara poco agraciada. 

De Maigret también hace balance de su vida profesional y privada con aplomo. Tras una preciada hora de conversación sin prisas, la frase con la que se despide deja huella en su compañera autónoma. "Mi independencia es no tener ningún empleado ni jefe, no pertenezco a nadie y no tengo a nadie que dependa de mí".

Más i-D: El A-Z de la moda en Internet

Credits


Texto Susie Lau
Fotografía Maciek Pozoga