lumpen es la agencia de modelaje rusa literalmente cambiando la cara de la moda

Hablamos con Avdotja Alexandrova, cuya agencia Lumpen ha prestado su estética de modelos singulares a las pasarelas de Gosha Rubchinskiy, Vetements y Balenciaga.

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27 Abril 2016, 10:50pm

photography masha demianova

"Lumpen" es una de esas palabras que significan exactamente a lo que suenan: deforme, tosco, feo. Utilizada para referirse a los desposeídos, los inexpertos, los no educados. A los marginados sociales.

En estos términos, no es una palabra que imaginarías fuera la primera elección para describir a una agencia de modelaje, mucho menos una que está aportando en este momento rostros para algunos de los diseñadores más celebrados en la moda hoy en día.

Pero la agencia Lumpen, basada en Moscú, no es típica. Armada por la cineasta Avdotja Alexandrova, está dándole la vuelta a lo que significa ser modelo desde su eje: sus chicos y chicas rusos seleccionados de la calle, se están convirtiendo a la agencia no oficial proveedora de la estética joven post-soviética que ha dominado la pasarela de esta temporada. Y hay más que suficientes pruebas de que han podido acceder al zeitgeist —sus modelos caminando para Gosha RubchinskiyVetements, y ahora Balenciaga, gracias a la reciente instalación de Demna Gvasalia en la casa parisina.

Los modelos, que se muestran en la página web de Lumpen en imágenes cuadradas que parecen más una colección de detenidos que cualquier polaroid típica de un modelo, todos, de forma variada, rechazan los arquetipos esperados de lo que significa ser modelo. Extremidades con piercings, cuerpos jorobados y pieles tatuadas llenan los libros de la agencia —los ojos juntos, narices protuberantes, piel avejentada. Hay una severidad en los rostros de los modelos, un desasosiego.

Pero son estos rostros que proveen la narrativa detrás del mundo de Lumpen: "Primero que nada veo el rostro", ella dice. "Me atraen rasgos originales… solo después de estos, llegan otros rasgos como la altura. No hay parámetros en nuestra agencia —algunos de los chicos son bajitos, otros son muy altos". Para Avdotja, nunca ha sido sobre los estándares típicos de belleza. Viniendo de antecedentes en el cine, siempre ha citado al poder de un rostro para contar una historia, sin importar el rostro o cómo se vea. Pero ¿cuál es la cosa que siempre busca? "Originalidad".

Fue su compatriota Gosha Rubchinskiy, a quien conoció en la escena de las fiestas de Moscú, quien primero puso la creación de Lumpen en marcha: "En ese momento estaba haciendo videos en fiestas y varios eventos y verdaderamente me gustó el rostro de Gosha, lo seguía con la cámara diciéndole que era muy guapo, y él solo actuaba tímido y confundido", dice. "Solo después de eso me enteré de quién es y lo qué hace".

Más tarde, después de iniciar una amistad con el diseñador ruso, comenzó documentando sus shows, y solo un par de años después surgió la agencia, llenando una necesidad creciente por chicos y chicas seleccionados de la calle para tanto shows como para cortometrajes. Solo unos cuantos meses antes de que Lumpen iniciara, Gosha ya le había presentado a la estilista Lotta Volkova, quien a su vez le presentó a Demna Gvsalia, que en ese momento estaba iniciando con Vetements. A ellos les gustaron sus chicos. Las revistas llegaron después. Las casas de lujo seguirían. 

El éxito de la agencia entra dentro de un movimiento más extenso que está diversificando lo que significa ser modelo, donde las fronteras se han expandido cada vez más y las imperfecciones están comenzando a, no solo ser celebradas, pero buscadas. En Eckhaus Latta, el dúo trajo a una fila de mujeres "reales" de Nueva York, desde la artista del performance India Menuez hasta Juliana Huxtable, mientras que Chromat, con base en Nueva York, llenó la pasarela con modelos que celebraron la multiplicidad del cuerpo femenino, acentuados con lencería poderosa y llena de tecnología. En Hood By Air, el artista radical gay Slava Mogutin caminó desafiante, tatuado y sin camisa. Incluso en Gucci Alessandro Michele escogió a la artista Petra Collins para su último show, la modelo transgénero y activista Hari Nef lo hizo en la anterior.

Viene con la creciente necesidad de que los diseñadores creen un mundo que refleje su propio entorno, cada vez más diverso. Ya sea las recreaciones de Gosha de las subculturas rusas o las de la diseñadora británica Grace Wales-Bonner de entornos ricos y racialmente diversos, los modelos ahora son un medio para contar una historia, y no solo formas perfectas sobre las cuales mostrar la ropa.  

Es por lo que Avdotja, que viene del cine, ha tenido un éxito diferente, uno que se opone al de las agencias tradicionales: "Llegué a la moda desde el cine y quiero agregar rostros 'documentales' a la moda", dice ella. "Me gusta lo que sucede tras bambalinas de la moda, comunicarse con directores de casting y las marcas. Durante la comunicación descifro lo que necesitan y les sugiero yo misma los rostros". 

Eva Godel, directora de la agencia, basada en Berlín, Tomorrow Is Another Day, está de acuerdo en que ya no existe una idea fija de quién o cómo debe ser un modelo. "Tener éxito como modelo en la moda no necesariamente quiere decir que seas el chico en la clase que a todas las niñas les gusta. De hecho casi siempre no son ese chico", dice sobre las modelos de TIAD, donde el listado incluye a drag queens y chicos skater, chicos muy alejados de los corpulentos modelos de antaño. "Creo que por el momento es totalmente abierto", dice ella, "Se trata de la persona".

Pero hay algo que decir sobre lo especialmente "ruso", por falta de otro término, de los rostros en Lumpen: "Creo que los rusos son parecidos y atractivos solo por compartir ciertos patrones de comportamiento, y eso es lo que les atrae a los extranjeros —la generosidad, la imprudencia, la independencia como reacción al sistema y además de eso, su suspicacia", dice Avdotja.

La idea de que Rusia provea al occidente de modelos no es nada nuevo —de hecho, una gran fila de modelos han sido enviadas al occidente a lo largo de los años, desde Natasha Poly hasta Natalia Vodianova. "Las agencias rusas trabajan como un mediador para agencias extranjeras —encuentran a una chica o a un chico, lo mandan a una agencia extranjera y reciben el porcentaje de su trabajo ahí por la agencia. No me interesa esa manera de trabajar". Para ella, estas modelos representan una industria de la moda que está muy alejada de como ella creció: "Yo estaba muy alejada de la industria, estaba trabajando con películas, y ese es un mundo completamente distinto… insípido, quisquilloso y pretensioso". 

Pero más que esto, Rusia, que mucho tiempo estuvo escondido detrás de la cortina de acero, provee un exoticismo crudo al occidente, un mundo de incertidumbre que parece estar alejado del nuestro. Es esta incertidumbre que parece alimentar el éxito de la prevaleciente estética post-soviética que ha dominado el mundo de la moda últimamente. Para el occidente, Rusia es una tierra que aún no han descubierto, que aún no han minado. Como Gosha Rubchinskiy dijo de su país natal: "Todo el tiempo cosas suceden que nadie espera. Es por eso que prefiero quedarme aquí: la incertidumbre lo hace emocionante y crea cambios constantemente". 

En el corazón de todo, los modelos de Lumpen son encarnaciones del cambio. Al rechazar las convenciones típicas del modelo, se están convirtiendo en un nuevo arquetipo, uno que cambia las ideas de mucho tiempo sobre privilegio. Y, aunque seguimos muy alejados de la verdadera diversidad en las pasarelas, como lo demostró la más reciente controversia sobre la selección completamente blanca de Balenciaga y Vetements, lo que hace Lumpen es tener un compromiso con la individualidad —algo que es atractivo para una industria en constante cambio, una industria que desea el cambio. 

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Credits


Texto Jack Moss