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el director andrew rossi habla sobre infiltrarse en la gala del met

El documental de la Gala del Met 'The First Monday in May', se va a estrenar en el Tribeca Film Festival esta semana. Hablamos con su director acerca de tener acceso sin precedentes a los eventos más exclusivos del calendario de la moda.

por Hannah Ongley
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12 Abril 2016, 7:56pm

$25,000 era el precio para un boleto a la gala del año pasado llamada China: Through the Looking Glass. Más de 136 celebridades caminaron los 140 metros de alfombra roja, ocho de ellos se pusieron ropa de diseñadores chinos o chino-estadounidenses (siete usaron Versace). 225 periodistas documentaron el evento para medios desde revistas de moda hasta Snapchat. Pero solo uno de ellos también tuvo acceso a las oficinas, a los ateliers, y los sótanos de gente como Karl Lagerfeld hasta John Galliano mientras preparaban y ideaban la exposición y los efectos culturales más amplios. El director Andrew Rossi ha utilizado estas excepcionales escenas para hacer un documental que le da a la audiencia acceso sin precedentes al evento más exclusivo en el calendario de la moda. 

No se necesita mencionar que poder ir detrás del escenario del espectacular evento fue mucho más difícil que conseguir un boleto. Pero no fue la ilustre reina del hielo Anna Wintour quien estuvo renuente en abrir las cortinas. La Gala del Met es definitivamente su fiesta, y el documental muestra más de sus miradas frías y comentarios hirientes de las que esperábamos. En una escena sugiere demoler un columna interior del museo para facilitar mejor su acomodo de mesas ideal. Pero hasta Anna admite que el verdadero visionario detrás de Through the Looking Glass es Andrew Bolton del Met Museum Costume Institute. Si la infame editora es conocida por su hermética comprensión de la intersección entre la moda y las celebridades, el curador introvertido es igual de intrigante en su casi religiosa adoración de la moda como arte que vemos detrás de las cámaras. Una de las escenas más conmovedoras sigue a Bolton caminando por las galerías vacías después de que la noche había terminado y los invitados se habían ido a cambiar a sus atuendos para el after party.

Antes del estreno del documental en el Tribeca Film Festival esta semana, y que salga en cines el viernes, i-D platicó con Rossi acerca de navegar por las minas culturales de la exposición y la importancia del momento en que Rihanna se puso el vestido del diseñador Guo Pei.

¿Siempre has estado interesado en la moda? y ¿Por qué te pareció interesante la Gala del Met?
Me interesaba ir tras bambalinas en una institución, y también desenvolver la mitología que rodea otra institución, la cual es Anna Wintour. Creo que verla trabajar junto a Andrew Bolton fue una perspectiva fresca de muchas ideas —¿es la moda arte? ¿Cómo se relacionan el arte y el comercio? Y finalmente ¿por qué Anna está tan motivada por lo que hace el centro de disfraces?

¿Crees que hacer esta película haya cambiado tu percepción de si la moda debería considerarse una forma de arte?
Sí. Creo que la moda siempre fue algo que aprecié desde lejos, y por supuesto que fue emocionante conocer a Jean Paul Gaultier, quien en los noventa, a través de películas como Unzipped, me hizo querer saber más sobre él. Ya era una figura líder en mi imaginación, al igual que cualquier artista o persona creativa que hiciera cosas postmodernas —mezclando y combinando diferentes elementos, que es algo que trasciende a la moda como disciplina. Poder seguir a Andrew Bolton mientras armaba su visión de la exposición hizo que mi apreciación por la prerrogativa creativa del diseñador fuera más profunda.

Hay una escena muy conmovedora con John Galliano en su estudio. ¿Qué significado tuvo para ti filmar esa escena?
Estaba asombrado por tener la oportunidad de grabar con John Galliano en una de las pocas apariciones que ha hecho desde que regresó a trabajar en la moda. Fue quizá un mes o dos antes de su show con Margiela. Creo que su perspectiva sobre su propio proceso es aún más profunda ahora de lo que era en el pasado. Habló de cómo su proceso creativo era una forma de meditación para él —fue un escape de la neurosis o otros problemas por los cuales había estado pasando. Fue fascinante escucharlo hablar y verlo mirar atuendos específicos que había hecho en el pasado con Andrew Bolton.

También te enfocaste mucho en la exposición Alexander McQueen: Savage Beauty. ¿Qué tan crucial consideras que fue esa exposición en formar la percepción sobre la Alta Costura?
Pues, justo como tú lo dices. La exposición Alexander McQueen: Savage Beauty trazó la linea divisoria. Desde ese momento la gente veía la moda como un vehículo para exposiciones y museos que pueden atraer a tumultos de gente, pueden ser emocionantes instalaciones multimedia, y pueden recaudar mucho dinero. Eso hace a mucha gente muy feliz y algunos cuantos no tan felices, así que causa un poco de controversia. Andrew Bolton fue quien descubrió cómo montar una exposición de moda. Con tantas aportaciones y motivos en la exposición Savage Beauty, fue todo un fenómeno.  

China: Through the Looking Glass incluso superó a la exposición de McQueen en cuestión de números. ¿Crees que fue igual de crucial?
Creo que los temas culturales que China: Through the Looking Glass afronta son muy significativas. Reforzar el poder de la moda de atraer público en un contexto serio, crítico y riguroso fue crucial e importante. Es justo como dice Andrew Bolton en la película —después del éxito de Savage Beauty, todos esperan un segundo esfuerzo igual o mejor que el de Savage Beauty. Lo logró, así que ahorita se puede relajar hasta cierto punto. ¡Pero por supuesto que no lo hará!  

¿Qué fue lo más sorprendente que aprendiste acerca de lo que se necesita para poder organizar un evento de ese tipo?
Fue muy sorprendente ver cómo en los últimos dos días toda la exposición se monta en su forma final. Uno pensaría al pasar por las galerías que esos maniquíes y esas pantallas de LCD que muestran escenas repetitivas de The Last Emperor, estaban ahí siempre. Todo parece juntarse sin problema, y eso es el producto de muchos meses de trabajo —pero luego en los últimos tres o cuatro días es trabajar en las instalaciones 24 horas. Me sorprendió ver cómo el museo entra en un estado de eficiencia casi militar. 

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¿Qué le dirías a la gente que tiene opiniones negativas acerca de la mezcla de celebridades y Alta Costura? ¿Qué efecto cultural más amplio crees que esta relación pueda tener?
Creo que sí se remonta a Rihanna en la alfombra roja. Harold Koda, el anterior curador encargado del Costume Institute, dice que Anna Wintour entiende que la unión de celebridades y la Alta Costura haría la suma de sus partes más significativa que cada uno de los elementos por sí solos. Con Rihanna ves cómo eso cobra vida de verdad, pues sube las escaleras con su biografía y todo lo que sabemos de ella y toda la autoridad cultural que tiene como estrella del rock. Pero también trae puesto este vestido de Guo Pei que tomó supuestamente dos años en tejer. André Leon Talley dice: "Ella es la reina de la noche —es la Frozen Negra". Es como un personaje de la Cenicienta, así que en ese momento es una artista del performance. Creó algo nuevo. Si fuera otra mujer en ese vestido, una desconocida, quizá no sería tan conmovedor. Y si fuera un vestido distinto, o literalmente un disfraz de Disneyland, seguiría siendo distinto. Además todo sucedió en las escaleras del Met —solo puede existir ahí. Creo que esa es una nueva creación realmente fascinante para ese momento.

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Credits


Texto Hannah Ongley
Imágenes Magnolia Pictures

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