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lukhanyo mdingi y el cambiante mundo de la moda sudafricana

Lukhanyo Mdingi habla sobre sus lookbooks súper surrealistas y sobre el porqué los creativos de su país están listos para arrasar en la industria.

por Emily Manning
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07 Agosto 2015, 8:50pm

Lukhanyo Mdingi es un mesero en un restaurante estadounidense en Ciudad del Cabo. Aunque el joven de 23 años dice que el trabajo lo ha animado a ser más extrovertido y a compartir historias con sus clientes, podríamos apostar que muchos de ellos, cuando se sientan por una hamburguesa, no están conscientes de que su alegre mesero es uno de los talentos de diseño más prometedor de Sudáfrica.

En 2013 -su último año en la carrera de diseño de moda en la Cape Peninsula University of Technology- Lukhanyo fue finalista en un concurso de diseño de la revista Elle. Con ya dos colecciones formativas de womenswear, hizo el cambio a menswear y lanzó su marca homónima a principios de este año. Su colección de otoño/invierno 2015 -donde presenta tejidos pesados y mochilas de macramé inspiradas en el antiguo anudado árabe- debutó en la South African Menswear Week, la primera semana de la moda masculina en África.

La más reciente colección de Lukhanyo, Taintless de primavera/verano 2016, podría ser un enfoque mixto en técnicas de diseño japonés, pero el lookbook que la acompaña muestra la escena creativa de colaboración de Rainbow Nation. Hablamos con Lukhanyo para conocer más.

Háblanos de ti.
Soy de un pequeño pueblo en la costa este de Sudáfrica llamada East London. Así de pequeño como es, es pueblito notable. Los niños están constantemente al aire libre, nadando y jugando en las orillas de la playa Nahoon y Bonza Bay. Pero la moda no era una cultura o carrera enormemente célebre en mi pequeño pueblo. Mientras que otros aspiraban a ser maestros de escuela o deportistas, no había una sola alma a la que admirara. A los 16 años, me di cuenta de que iba a encontrar lo que me gustaba al rodearme de jóvenes creativos en un entorno enriquecedor, y pasé muchos de mis momentos más felices en la Belgravia Art School. Aunque luché y enfrenté mucho dolor en mis años de adolescencia, no permití que eso me convirtiera en una víctima y en lugar de eso busqué a quienes harían una contribución positiva en mi vida. Conforme fui aprendiendo de los demás, eso me permitió mejorar, no solo como creador, sino como ser humano.

¿Cómo te interesaste por la moda?
Honestamente, comenzó con las pruebas y tribulaciones de la familia Forrester de la telenovela The Bold and The Beautiful. Ése fue, probablemente, el programa de ensueño de todos los chicos gays, especialmente si les interesaba la moda de los años ochenta, la imitaciones de Versace y el descaro de Sally Spectra. El programa implicaba historias subidas de tono que no eran apropiadas para los niños, pero para mí, era un hermoso cuento de una casa de familia que celebraba la moda -mi conexión fue instantánea.

¿Qué es lo emocionante de la escena creativa de Sudáfrica?
Los individuos extraordinarios con los que he tenido la oportunidad de trabajar y que he podido observar me han enriquecido. Hay verdadera belleza en las historias detrás de sus procesos, sus pensamientos y sus talentos. Lo que más me gusta de los creativos de Sudáfrica es la perseverancia y el ajetreo que los impulsa a crear y superar los obstáculos. Ha sido, y sigue siendo, una lucha producir mi trabajo, pero me ha hecho darme cuenta de que la mayor parte de Sudáfrica no está lista para una gran cantidad de jóvenes diseñadores nativos. Aunque hay muchos cambios con los que queremos contribuir aquí, no queremos contenernos. Veo a mis compañeros y los uso como fuente de inspiración.

Creo que Sudáfrica es un país que reconoce al deporte y a la política más que cualquier otra cosa. El arte y la cultura no se celebran tanto, pero eso está bien. Porque me he colocado en una ciudad donde hay libertad creativa, es una experiencia importante ser testigo de lo que hacen los demás: Ver su progreso, escuchar sus historias, sentir su música, apreciar sus artesanías y ver cómo sus visiones cobran vida.

Háblanos de tu lookbook más reciente, es increíble.
Gabrielle Kannemeyer estuvo detrás de la dirección artística y el estilo de la campaña. En marzo le di una breve descripción de la colección y ella creó una historia basada en su apariencia y sentimiento. Era importante para ella usar aspectos visuales como una forma de narrar una historia que iba mucho más allá de las prendas. Travys Owen, quien fotografió la campaña, comparte este sentimiento. Una de las más bellas coincidencias fue que él y Gabbi visualizaron el mismo entorno. Ambos optaron por que la campaña tuviera lugar en un ambiente con un sentido de surrealismo. Quería capturar tanto a Toyin y a Gandhi como a los chicos vagando en una tierra perdida.

La piel de los modelos también parece ser de color azul marino -¿cómo?
La increíblemente talentosa Amori Birch pintó a los chicos de azul, incorporando diferentes tonos de azul marino y cerúleo para añadir contraste y toques de luz. Fue tan hermoso ver cómo se adaptó al color de la piel de ambos modelos y mezcló el maquillaje para hacerlo parecer como su pigmento natural. Todos estábamos impresionados por la manera en la que creó las visiones que solo existían en nuestra imaginación. 

Recientemente, los modelos de color -en particular los modelos de ascendencia africana como Nykhor Paul- se han pronunciado contra la desigualdad en la industria. Como diseñador, ¿cuál es tu opinión?
Tuve el gran placer de asistir como pasante a uno de los últimos shoots de belleza de Nykhor. Al escuchar su sentir acerca de la falta de diversidad y de la celebración de las niñas con piel más oscura me volví más consciente de las realidades de discriminación a la que tantos parecen enfrentarse en la industria. Pero yo no he sentido ninguna falta de diversidad en lo que respecta a los diseñadores sudafricanos. La mejor parte de ser un diseñador africano es el hecho de que somos la Rainbow Nation. Mis compañeros y mentores son de diferentes razas, diferentes culturas y diferentes estéticas.

¿Cuáles son tus esperanzas para el futuro?
Solo espero que la industria de la moda en Sudáfrica se empodere y se celebre. A pesar de que hay momentos en los que quiero desatar mis frustraciones, es importante que use este tiempo para transformar a mi país en el lugar que me gustaría que fuera: Un país que tenga acceso a los textiles, a estructuras de apoyo del gobierno, a procedimientos realistas para acceder al financiamiento, y mucho más. No soy ajeno a los que ya apoyan, pero el movimiento debe seguir progresando para que los creativos tengan carreras viables en un país que posee tanta pasión, talento y amor.

@lukhanyomdingi

Credits


Texto Emily Manning
Fotografía de lookbook Travys Owen, cortesía Lukhanyo Mdingi