los hombres de traje: el debut de demna gvasalia en balenciaga

En el primer día de desfiles masculinos primavera/verano 2017 en París, Demna Gvasalia desafió la última frontera de la ropa masculina -el traje- en su primer desfile para Balenciaga, mientras que Haider Ackermann convirtió los atuendos de fiesta en...

por Anders Christian Madsen
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23 Junio 2016, 6:40pm

Cuando se trata de menswear, la etiqueta de 'valiente' ha llegado a ser tan difícil de lograr para un diseñador como lo es la de 'avant-garde' tratándose de ropa mujer. Todo se ha hecho antes: vestidos, faldas, desnudez, violencia y así sucesivamente. Así que cuando Demna Gvasalia -el comentarista más nuevo y preciso de la moda- hace su primer desfile masculino para Balenciaga en el primer día de desfiles primavera/verano 2017 en París, su valentía no radica en la capacidad de impactar o en la androginia (una parte muy importante de nuestro momento en el tiempo), sino en algo tan banal como lo son los trajes. "Es muy difícil hacer que las personas usen un saco hecho perfectamente a la medida a menos que sea gente de negocios", dijo después de la demostración, que desafió las proporciones del traje -el más sagrado de los uniformes convencionales y conservadores, usado por los hombres de todo el mundo para lucir autoritarios y, paradójicamente, homogéneos. "La idea de hacer las prendas a la medida para mí es interesante cuando está fuera de su marco y eso es lo que intentamos hacer con estos dos extremos que hemos desarrollado: el look encogido y la forma de caja exagerada, que se basa en un abrigo de archivo que Cristóbal hizo para sí mismo", dijo Demna, refiriéndose al Sr. Balenciaga.

Esto se materializó en los hombros que habrían hecho que Herman Munster quedara extasiado, y en los pequeños trajes diminutos que parecían que habían dejado de quedarle a algún adolescente. Para el traje -el santo grial de la ropa de oficina- ¡eso era prácticamente un sacrilegio! Aquí había una colección, que tomó un uniforme empleado para cumplir un código de vestimenta que, básicamente, se asegura de que los hombres mantengan una línea sartorial y oculten cualquier indicio de su propio ser, y lo transformó por completo obteniendo como resultado justo lo opuesto. Y como cualquier auténtico rebelde, Demna no parecía darse cuenta de la magnitud del mensaje que estaba enviando. "Creo que los códigos de vestimenta son importantes", dijo, desafiante. "Hemos tenido una gran cantidad de códigos de vestimenta en el espectáculo. Cuando armamos los atuendos terminamos, ya sea con un hombre de negocios -alguien que quiere estar en la lista de Forbes- o con alguien bastante casual, pero todavía con estilo sartorial, alguien que usaría una chamarra bomber, pero hecha como si fuera una chamarra a la medida, para que todas las cualidades de una chamarra hecha a medida estuvieran en la chamarra bomber". Además, hizo que usaran abrigos largos con unos fondos de encaje que alcanzaban a asomarse por debajo de ellos, también botas de grueso tacón alto, y suficientes anillos en los dedos de los modelos como para hacer sentir a Alessandro Michele fuera de lugar.

Sin duda, el uso de algo como esto en la oficina de un banquero de Wall Street o en la ciudad de Londres sería motivo de despido, ¿no? La colección de Demna para Balenciaga fue un recordatorio de que no importa cuántos esfuerzos incansables haga la moda para revolucionar un uniforme masculino que ha sido bastante monótono desde que la Revolución Industrial impactó la forma de vestir del hombre común, la barrera del código de vestimenta en cuanto al traje sigue siendo una fuerza imposible de vencer. No importa cuánto hablemos de la 'fluidez de género' o lo 'unisex' o cualquier otra cosa que meza el barco de ropa masculina, la realidad es que la mayoría de los hombres en el mundo todavía se despiertan cada mañana y se ponen un traje. En una entrevista con i-D en 2012, Raf Simons nos hizo cuestionarnos esto. "Que los hombres aún usen trajes en la oficina es muestra de lo opuesto a la innovación y la evolución. Y es muy preocupante para mí que haya hombres en situaciones corporativas que esperan que los otros hombres de las generaciones más jóvenes se vistan así debido a sus propias limitaciones psicológicas y a su propia falta de libertad en sus ideales. Hay una evolución constante en la moda femenina, pero no en la masculina. Es un desastre", dijo.

Simons nos explicó que ha hecho que jóvenes adolescentes usen ropa confeccionada a la medida en sus desfiles porque "casi me resulta vanguardista que vistas así cuando tienes dieciséis años. No sé por qué la evolución está conectada con la edad, porque, naturalmente, no hay jovencitos de dieciséis años que estén interesados en vestirse así. Nadie. No hay hombre en el mundo que esté interesado en vestir así. Tiene que haber alguna clase de gigantesca psicología obstinada en los hombres cuando se trata de ropa". Cuatro años después de los comentarios de Simons, un mundo cada vez más centrado en Instagram ha concentrado el debate de género, creando nuevas oportunidades para cambiar el panorama de la ropa masculina, incluyendo al traje. Para Demna, su primera colección con Balenciaga llegó en el momento y el lugar adecuado. Pero al trabajar en el traje, también tuvo que ceder ante las necesidades de los códigos de vestimenta; por ejemplo, cuando se trata de prendas ceremoniales "o ropa que se usa para un determinado evento", como él dijo. "Nos involucramos con la vestimenta eclesiástica porque empezamos a trabajar con un fabricante de Italia, que hace ropa para el Vaticano. Así es como este elemento religioso llegó a la colección, lo disfrutamos bastante", dijo, en referencia a las chamarras con estilo clerical, los abrigos con apariencia de sotanas y las bufandas tipo estola papal.

Porque por mucho que los códigos de vestimenta en la oficina estén en espera de una revolución, los códigos de vestimenta ceremonial son algo tan vinculado a un código social de conducta, de respeto y de formalidad que tal vez no debieran cambiar tan radicalmente. Usar una chamarra bomber en un funeral simplemente no sería correcto. Todo esto fue parte de la conversación de Demna con su cliente, quien ahora seguirá su historia aún en desarrollo en tres plataformas de moda diferentes: en el ready-to-wear femenino en París con Balenciaga, durante el desfile masculino también con Balenciaga, y para la Alta Costura, que será anfitrión de su desfile Vetements el 3 de julio. Para Demna -y su hermano Guram Gvasalia, el CEO de Vetements- es una oportunidad única y prácticamente nunca antes probada para afectar el panorama de la moda tanto al interior como al exterior. Y si alguien tenía que tener la atención del mundo en la palma de su mano, gracias a Dios es Demna. El miércoles por la tarde, Haider Ackermann organizó un hermoso desfile en el Palais Galliera, que fue cubierto por la lluvia de manera impresionante justo momentos antes, lo que ocasionó que la luz se reflejara en el reluciente patio de estilo neoclásico. Su colección -"una orgía de colores", la llamó- no era acerca de códigos de vestimenta, pero hizo eco al sentimiento de Demna en la idea de usar un uniforme asociado a un evento o momento del día específico en otro distinto.

"Ya sabes, cuando estás de fiesta y sudando. Se trataba de cuando pasas toda la noche de fiesta, y de hacerlo un poco más poético", dijo, destacando las prendas que parecían que las habías estado sudando por bailar demasiado. "Tengo esta pandilla de chicos jóvenes a mi alrededor y están tan llenos de energía, ya sabes, estoy envejeciendo y cuando ves lo que está pasando en el mundo, algunas veces te pones un poco", hizo una pausa y se detuvo. "Pero ellos están a todo lo que dan, y yo quería captar esa energía. Son sólo chicos que quieren ir de fiesta y ser felices. Son esta generación que quiere ser feliz. No tienen las preocupaciones que nosotros podemos tener". Haider había cortado sus rizos tan característicos en favor de una melena más corta, nos explicó que todo resulto de un viaje a Bután. "Es el país más bello del mundo. Es muy tranquilo y silencioso y estás en las nubes porque estás en las cumbres montañosas, y todo está tranquilo. Yo quería sentirme muy ligero". Fue una transformación equiparable a transformar el traje: renovar algo clásico y predecible, y transformarlo en algo inesperado. En el primer día de desfiles masculinos primavera/verano 2017 en París, el mensaje para todos los hombres fue claro: el cambio está en nosotros.

Ve todo lo que sucede en la Semana de la Moda Masculina en i-D.

Credits


Imágenes Mitchell Sams y cortesía de Haider Ackermann

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