Fotografía Mitchell Sams

de acuerdo con raf simons para calvin klein aún hay belleza y esperanza en estados unidos

Analizamos el "qué, quién, dónde y por qué" de la colección otoño/invierno 2018 de Calvin Klein.

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feb. 14 2018, 8:00pm

Fotografía Mitchell Sams

¿Quién?
Con las palomitas de maíz hasta las tobillos, entramos al escenario del show de Calvin Klein otoño/invierno 2018. Raf recurrió al edificio de la Bolsa de Valores de Estados Unidos, con todo lo que simboliza, y lo llenó con los graneros del rústico medio oeste estadounidense, los cuales vimos en la campaña publicitaria de primavera, aquí cubierto de fotografías marchitas de Andy Warhol y esculturas de Sterling Ruby. Una vez más, al parecer, Raf Simons está echando un vistazo al otro lado del “sueño americano”. Lo que le siguió fue uno de sus shows más brillantes, repleto de grandes temas (Estados Unidos, el espacio, supervivencia, sueños, pesadillas, esperanzas, miedos, Apocalipsis), una banda sonora emocionante, y lo que más podría hacer feliz a un público hambriento durante NYFW: moda realmente brillante.

¿Qué?
Con los sonidos de un bass brutal y los funestos canturreos de The Mamas and Papas y Simon & Garfunkel, Simons envió por primera vez una serie de lo que podría describirse mejor como equipo de protección: pasamontañas y enormes y abultados abrigos con tiras de color naranja. Botas extra grandes que pisoteaban montones de palomitas de maíz como si fueran nieve. Liya Kedebe parecía iba al cine durante un invierno nuclear al salir vestida en estampado de leopardo.

Simons luego se mudó a vestidos pastorales de falda completa del siglo XIX. Fue un invierno nuclear al estilo de la película de 1975 Picnic at Hanging Rock. Debajo de sus volantes de tela, una vez más podías ver las tiras reflejantes de color naranja y el tipo de botas que usaría para limpiar residuos peligrosos. La culminación de esta visión fue una fantástica serie de looks en fulgurante foil plateado.

¡Wooow!
Fue emocionante ver la gran visión de Simons: lo comercial y la creatividad colisionaron con resultados espectaculares. Era hermoso y siniestro. Los modelos de Simons me recordaron tanto a los migrantes de la época de la Depresión, como a los refugiados del cambio climático, con su mezcla de telas y cuadros ingenuos, y telas reflejantes vistas por última vez en zonas de desastre. Cuando los modelos salieron sosteniendo sus grandes bolsas de palomitas de maíz, uno se preguntaba si ellos mismos eran la audiencia de su propia destrucción.

Créditos


Fotografía Mitchell Sams

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.