respondemos la carta viral que un hombre envió a 'the guardian' pidiendo consejo sexual

Después de que un lector afligido escribiera al periódico británico en busca de asesoramiento sentimental, hemos decidido resolver el asunto nosotras mismas.

por Bertie Brandes
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09 Marzo 2018, 9:01am

Imagen vía The Guardian

A principios de esta semana, 'The Guardian' publicaba esta columna en la sección 'Relationships and Sexual Healing' [relaciones y salud sexual] de su página web. Lo que de entrada se puede leer como otro conmovedor ejemplo de "hombre gracioso-tonto-triste hace algo gracioso-tonto-triste" (acompañado de una gran cantidad de 'tuits' con comentarios tipo "madre mía tío..."), el asunto acabó colándose en mi 'yo' más profundo y negándose a desaparecer. Este comportamiento es algo fundamentalmente masculino. Sin ningún tipo de remordimiento, el hombre en cuestión no trata siquiera de ocultar su repulsión y no duda en tachar el comportamiento de su novia como algo anormal. Lo que podía resultar gracioso al principio, luego me hizo sentir incómoda y furiosa. Y yo odio estar furiosa. La respuesta de la "terapeuta sexual" —un alentador "no hagas nada"— era tan mala como la pregunta en cuestión. Por tanto, el comportamiento de esta persona se supone que debe ser ignorado e incluso perdonado por Dios. Está claro que esto no está bien, así que, por hacerle un favor a 'The Guardian', he decidido intervenir y ofrecer otro consejo. Espero que ese chico tan preocupado encuentre útil mi respuesta y que el resto de personas que sufren por algo así encuentren fuerza en mis palabras. Ah, y una última cosa: cuando hablamos de sexo, "no hagas nada" no es una buena respuesta NUNCA. Jamás. Vale, un besito.

La pregunta original:

"Llevo nueve meses de relación. Pensaba que el sexo era bueno para ambos, pero cuando acabamos, ella me pide que me vaya a la ducha. Yo me preguntaba por qué, y ahora lo sé: se masturba. Lo ha hecho muchas veces; creo que es insaciable. ¿Qué debería hacer?

Querido remitente,

En primer lugar, permíteme ofrecerte mis más sinceras condolencias en este momento tan difícil. Que hayas descubierto este comportamiento tan egoísta por parte de tu novia me afecta. Y aunque el 30% de las mujeres confiesen sentir dolor durante el sexo vaginal, tu sufrimiento de tipo masculino —perdón, quería decir metafísico— sobrepasa la barrera terrenal para alcanzar un nivel de "dolor profundo". Me sabe fatal que tu "novia" (si es que se le puede llamar así, con lo mal que te lo ha hecho pasar con esta situación) te haya obligado a tener que afrontar algo así.

Está claro que tu novia no solo es un ser sexualmente insaciable, sino que además no va a parar hasta conseguir correrse, que es su principal objetivo en la vida. Su imparable deseo de llegar al orgasmo repetidamente le ha hecho volverse loca, convirtiéndola así en una máquina furiosa que ordena que "te duches" después de tu maratoniana sesión de sexo extraordinario. Pero ella realmente no quiere que te duches, ¿verdad? Ella te quiere fuera del cuarto para poder seguir con el festival de orgasmos con la puerta cerrada. Un comportamiento del todo escandaloso. Los hombres tienen un 95 por ciento más de posibilidades de llegar al orgasmo durante el sexo y no les oyes quejarse, ¿a que no? Los hombres no te follan a la mínima que les das la espalda, como un perro cachondo. Los hombres no están obsesionados con ir empalmando orgasmo tras orgasmo después de haber experimentado uno de esos que te dan escalofríos; ellos se limitan a tumbarse y caer en un sueño placentero segundos después de acabar.

Del 50 al 70 por ciento de las mujeres que llegan al orgasmo en el sexo (hetero) son significativamente menos dignas y solo piensan en adentrarse en un frenesí de placer autogestionado que haría que cualquier padre se estremezca de la decepción y la vergüenza. Querido remitente, solo hay una triste solución para poner fin a este horror: tienes que ser honesto con tu novia y dejarle claro lo inaceptable que es su comportamiento. Ese segundo orgasmo complementario al que puede que le hayas proporcionado tu NO es necesario; es excesivo y extremo. Díselo. Luego la atas y la lanzas a un hoyo enorme con agua. Si flota, enhorabuena, está curada de su insaciable deseo. ¿Y si se hunde? Te recomiendo a un terapeuta sexual.

Este artículo apareció originalmente en i-D UK.

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