el méxico moderno de acuerdo con sánchez-kane primavera/verano 2018

“Nunca había llorado en un desfile como en este”. La magnética diseñadora mexicana estuvo en la tercera edición de #iDKitchen presentada por Swarovski.

por Carla Valdivia; fotografías de Ximena Cerón
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23 Noviembre 2017, 2:48pm

Bárbara Sánchez-Kane ha tenido un año impresionante. Antes de mostrar su colección el pasado viernes en #iDKitchen, presentó su primera instalación en junio, en conjunto con Orly Anan, DESEO DE UN PLACER ABSURDO, en Mérida, Yucatán, el mes siguiente se fue a Nueva York para mostrar su colección Men without fear miniseries en NYFW: Men's, y a principios de noviembre tuvo Vast graveyard of the missing, un exitoso performance de una sola noche en el nuevo Institute of Contemporary Art, Los Angeles. Sánchez-Kane navega entre el arte y la moda sin un esfuerzo aparente, creando vínculos entre las dos disciplinas gracias a sus presentaciones que muestran sus diseños como piezas artísticas. Esto se siente natural, porque es natural. Su manera integral de pensar requiere performance e instalaciones para poder envolver al espectador en su mundo, su México.

Este intercambio conceptual entre la moda y el arte se volvió literal en la presentación que Sánchez-Kane tuvo en la tercera edición de i-D Kitchen. El show de primavera/verano 2018 tuvo la música de Mexican Jihad, el estilismo de Raúl Castilla, y se estructuró como una clase de dibujo de figura humana gracias al diseño de set de Luis Callico y Sebastián Narbona, con cuatro caballetes, un pedestal y una tela aterciopelada color mostaza que cubre la mayor parte del piso de la pasarela, recordando a las pinturas de la Edad de Oro neerlandesa. Sobre la tela de terciopelo hay una serie de objetos (remanentes de su instalación con Orly Anan) cotidianos pintados de blanco: una pirámide de macetas blancas con una máscara azteca de un guerrero jaguar, una pirámide de frutas blancas y algunas tortilleras de metal. En un intercambio de roles, los cuatro estudiantes de dibujo detrás de los caballetes están desnudos; los sujetos a dibujar, vestidos.

La música comienza a sonar y el primer personaje aparece con un tocado metálico decorado con rosas y un saco negro aparentemente inacabado, con un talismán de pata de conejo colgando como prendedor y botas que llegan hasta la rodilla. Cuando la modelo se sube al pedestal para convertirse en materia de estudio de dibujo, posa orgullosa y cambia de posición con un carácter resuelto, parada como se muestra a Quetzalcóatl en los códices aztecas, alardeando su inmenso ornamento en la cabeza. El contexto se ha establecido y con los siguientes looks, Sánchez-Kane nos transporta rápidamente de la iconografía de una civilización antigua a la del Centro Histórico de la Ciudad de México hoy en día.

Cualquiera que haya caminado por lo menos una cuadra del Centro Histórico de la capital del país, sabrá que es un deleite visual, caótico y fértil. Sánchez-Kane consigue sin esfuerzo la difícil tarea de seleccionar y fusionar elementos de este caos en atuendos concisos, cada uno de los cuales representa a un personaje icónico de la cultura mexicana contemporánea:

La loca poniéndose labial en la calle
El chico huraño bebiendo jugo morado de una bolsa
El vendedor de sombreros para vaquero
La señora con su puesto de jugos

Hay un punk con cabello rosa viste una chaqueta militar, con un libro vaquero que se asoma fuera de su bolsillo, es el siguiente en pararse sobre el pedestal. Mientras toma su lugar, forma un triángulo con sus manos y lo coloca en su corazón, un gesto común en las pirámides de Teotihuacán, que funciona para restaurar el flujo de energía entre cuerpo y mente, pero también sirve como un símbolo de solidaridad entre la comunidad gay. Están las novias tomadas de la mano dando pequeños saltos en la pasarela, mientras que el macho vaquero caminando con largas zancadas al estilo de John Wayne es personificado por una mujer que viste un saco rosa deconstruido.

Así, uno tras otro, fueron apareciendo personajes vistiendo la iconografía mexicana. Sánchez-Kane no recurre a las caricaturas, no endulza, ni exagera la realidad de nuestro país. La diseñadora crea cada personaje a partir de la vida cotidiana, y no teme enfrentarse a temas controversiales como los derechos LGBTQ, migración o feminicidios.

Otro personaje atraviesa la pasarela mientras sujeta un porta-trajes en el que se lee: DO NOT LEAVE YOUR WIFE UNATTENDED. Aunque Sánchez-Kane tiene un agudo sentido del humor, la frase bordada en dorado es un recordatorio de uno de los problemas más trágicos de nuestro país: México tiene uno de los índices más altos de feminicidios del mundo, con un promedio de siete mujeres asesinadas al día. La declaración en el porta-trajes puede ser tomada de varias maneras; se puede referir al estereotipo del macho con el que frecuentemente se asocia al hombre mexicano (la esposa es tu propiedad: no la dejes desatendida). Pero también puede ser tomada como una petición: cuida a la mujer que amas. Cada detalle es una frase.

El show contiene alegorías de una manera abrumadora, con un hermoso estilo barroco. La diseñadora de 30 años trabaja con artesanos para lograr la riqueza de cada una de las piezas: bordado, metalistería, zapatería, sombrerería y tejido. Como pinturas góticas o renacentistas, los accesorios y la utilería que llevan los modelos determinan el contexto referido de cada personaje. Un exprimidor de naranja en el tacón de un zapato, rodillos de madera montados en los hombros de un saco, cuchillos de cocina colocados en la punta de unas botas vaqueras que después se utilizaron para cortar plátanos al final de la pasarela, muchas patitas de conejo, largas tijeras de jardinería utilizadas para cortar las rosas que adornan las espinillas de un personaje. Todo se pueden encontrar en cualquier mercado mexicano, pero Sánchez-Kane lo presenta para crear lo que ella llama “Haute Couture Barrio”.

Sánchez-Kane está forjando una nueva perspectiva de nuestro país, una mirada honesta a lo que existe ahora y lo que puede existir en el futuro de la moda mexicana. Es innovadora con lo que está al alcance de todos nosotros, haciéndonos una generosa invitación a compartir su visión del México contemporáneo.