Fotografía Mitchell Sams

"nos resistimos a la idea de que la sastrería ha muerto": la reinvención de dior homme

Kris Van Assche ha traído la chaqueta 'Bar' al siglo XXI.

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ene. 22 2018, 5:41pm

Fotografía Mitchell Sams

Tras pasar más de una década como director creativo de Dior Homme ―y cuatro años más con Hedi Slimane antes de eso― las fronteras entre el pasado y el presente de Kris Van Assche y de la casa que construyó Christian Dior en París tras la Segunda Guerra Mundial se están desdibujando completamente. "Yo crecí aquí", explicó el diseñador nacido en Londerzeel conforme nos sentábamos en el interior de su atelier para dar un vistazo previo a su colección otoño/invierno '18.

Su propia nostalgia por la cultura de clubes de los 90 y su amor por la ropa deportiva se funden con su profundo respeto hacia el ADN de Dior, que no cesa de cambiar de forma, lo que brinda a su colección más reciente un sentido auténtico de paso a la edad adulta. Van Assche está convirtiendo esta histórica firma en su hogar. Es a la vez guardián y renovador. Para la colección otoño/invierno '18, ecos de Monsieur Dior, Dior Homme y Kris Van Assche reverberaron en toda la colección para crear una nueva melodía de éxito.

"Hay tanto ruido actualmente ―híbridos entre ropa deportiva y ropa de lujo, lo elevado frente a lo bajo y a su vez frente al mercado de masas― que puede resultar fácil perder de vista aquello que te define. En Dior nos preguntamos eso constantemente". Para escapar del incesante zumbido de las casas vecinas, Van Assche confesó que pasa el ochenta por ciento de su vida en su taller. Allí, aplica los rigurosos códigos establecidos a su propia visión de la ropa masculina moderna, equilibrando la vibración de la energía subcultural en forma de juventud con el lujo y las habilidades artesanales de sus destacados sastres. La ropa deportiva es una parte muy importante de ello, pero el objetivo de Van Assche siempre es elevar el resultado mientras permanece fiel a la casa.

“Si observas mi primer desfile para mi línea epónima hace trece años, puedes ver que giraba en torno a mezclar la sastrería artesanal tradicional con enormes pantalones abultados y zapatillas", explicó. "Es lo que me gusta, pero el hecho de que tengamos el taller en la planta de abajo y un vasto archivo para explorar significa que podemos refinar esos elementos y llevar estas ideas hasta el siguiente nivel. Siento que es mi deber mostrar la grandiosidad de la sastrería”.

Para la temporada otoño/invierno '18, esta demostración se construye sobre la narrativa de la temporada primavera/verano '18 que vio a Van Assche reconfigurar el New Look de Chirstian Dior en una silueta de ropa masculina adecuada para el siglo XXI. “Se trata de emplear elementos de la icónica chaqueta 'Bar' ―un legado del Sr. Dior― pero llevándolos un paso más allá", explicó emocionado antes de señalar las imágenes de archivo en blanco y negro que inspiraron su nuevo New Look. "Todo empezó cuando el Sr. Dior trajo la sastrería masculina al mundo de la moda femenina. Ahora el ADN femenino está inspirando el masculino, así que hemos completado el círculo", explicó.

La chaqueta Bar no ha perdido ni un ápice de su poder. Las curvas claramente marcadas y la cintura ajustada poseen un poder transformador. “Voy a llevar una al desfile y me la he probado por primera vez esta mañana y, ¡bueno! Tan pronto como te la pones notas la diferencia. Cambias de actitud". Y las actitudes son precisamente lo que Van Assche pretende cambiar. "Todos los cool kids que visten streetwear se prueban nuestros trajes y les encantan. Tienen mucho encanto. Ese es el objetivo. Nos resistimos a pensar que la sastrería ha muerto y a que todo el mundo solo lleve prendas oversized. Esta conversación me hizo desear subrayar el ADN de la marca como algo muy estructurado, vigoroso y con conciencia del cuerpo”.

“Admiro el enfoque del Sr. Dior", añadió Van Assche. "La forma en que quería hacer que la gente fuera más bella, más elegante y más elevada durante aquel período de guerra". En medio del turbulento panorama político actual, con su constante amenaza de "es el fin del mundo tal y como lo conocemos", este talento de voz suave está concentrado en continuar con ese deseo de elevar mientras se mantiene fiel a sí mismo. "Por supuesto, también hay elementos del streetwear que me encantan. Nosotros insistimos en destacar los dos”.

"Con la juventud, la idea de encarnar un ideal con temerario abandono", decían las notas del desfile primavera/verano '18. "Con la edad, un sentido de mirar de afuera hacia dentro". Su respuesta a esta introspección es fundir su propia nostalgia por la cultura club de los 90 con la impecable delicadeza sartorial del atelier. El resultado es una tensión eterna entre dos generaciones.

"Trata de una cultura juvenil luchando contra el clasicismo", explicó Van Assche sucintamente. Los despreocupados clubbers contra los preocupados ciudadanos que se dirigen al trabajo. Puede que entre ellos luchen por la superioridad, pero ambos no solo pueden coexistir, sino que empujan al otro hacia delante. Más allá de las prendas en sí, esto se demostró en el casting, cuando los modelos caminaron uno junto a otro con los rostros más innovadores y frescos de la actualidad.

“Hay muchas referencias al streetwear de los 90", explicó Van Assche mientras me conducía por los derroteros de la historia secundaria de la colección. “Hay un elemento que consiste en esgrimir el buen gusto del legado contra el mal gusto, como esos tatuajes tribales que algunas personas quizá lamentan", añadió riendo. Sin necesidad de aparecer en el programa Los peores tatuajes, la tinta camuflada en forma de sastrería y diseños de camisas (y peinados, gracias a Anthony Turner) se convirtió en algo bastante diferente.

"Cuando yo era adolescente, o eras un romántico dark de la new wave o eras un clubber. Para mí, los tribales representan la cultura de club, pero siempre tiene que ser algo elevado. En estos colores, casi parece una camisa de Nuevo Romántico. Soy capaz de mezclar ambos, todo gira en torno a superponer influencias y llevarlas un paso más allá”.

Durante estos desfiles de ropa masculina para la temporada otoño/invierno '18 y en temporadas recientes antes de ellos, no ha habido forma de escapar a una renovada nostalgia por los 90. Desde denim holgado hasta camisetas con paneles y pañuelos de gran tamaño al cuello, Van Assche abrazó sus propios recuerdos teñidos de rosa. "Los 90 son siempre una referencia clave, porque ahí es cuando empecé a ir a los clubes. El desfile se llama Forever Young (Joven para siempre) porque gira en torno a mí echando la vista atrás, a mis años de adolescente, con un grado de romanticismo, y aunque ahora tengo cuarenta y tantos sigo siendo joven para siempre. Consiste en coger todos esos buenos recuerdos y actualizarlos en el presente".

Mientras la banda sonora combinaba el clásico de Alphaville de 1984 con un megamix de canciones pop y de club de los 90 y los 2000 ―incluyendo todos los éxitos, desde "Take on Me" hasta "Pump Up the Jam"―, el optimismo que te inundaba era contagioso. Seamos todos jóvenes para siempre.

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Fotografía Mitchell Sams

This article originally appeared on i-D UK.