Andreea indossa camicia NLST.

con ganas de desnudarte

La práctica del retoque no siempre es siniestra, ¿pero dónde pintamos la raya entre la visión artística y la promoción homogénea de los ideales de belleza? Para este nuevo año Bertie Brandes nos alienta a quitarnos todo...

por Bertie Brandes
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07 Enero 2015, 11:25pm

Andreea indossa camicia NLST.

A menos que tu rostro sea una mina de oro o que tengas una personalidad online cuidada a la perfección (hablo de tutoriales de Photoshop de Youtube) es probable que no tengas mucha experiencia a primera mano con el retoque. En cambio, la mayor parte de las personas sabe al respecto gracias a los enormes errores: las portadas espantosas de revistas con celebridades cuyos brazos brotan de sus costillas o editoriales con supermodelos cuyos muslos fueron sometidos con entusiasmo a una disección para ser vueltos a formar. A pesar de su omnipresencia, retocar y adelgazar digitalmente a las modelos tiene mala fama y con justas razones. Es difícil imaginar a varias personas en desacuerdo con que el retoque excesivo de las modelos y celebridades es un aspecto particularmente negativo de los medios. South Park hizo todo un episodio al respecto, así que dudo que sea la perspectiva de unos cuantos. La idea de que las mujeres deben retocarse para lograr, comúnmente, siluetas anatómicas imposibles es inquietante; la feminista Nina Power describe en su libro de 2009, One Dimensional Woman, que Photoshop hizo que "la fotografía de moda se volviera en algo que quieres lamer, en lugar de algo que quieres emular" y, mientras que hay algunos fotógrafos y coordinadores de moda que han hecho de un tipo de editorial de moda enfermizo su distintivo, Power tiene toda la razón al decir que los cuerpos de mujeres en las revistas y la publicidad están tan lejos de la realidad que se parecen más a una dona glaseada recién sacada del horno. El retoque no tiene muy buena reputación y probablemente no merece tenerla; es difícil dar argumentos a favor de una práctica que parece, en esencia, enfocarse en homogenizar la belleza. 

Ronja usa una camiseta vintage Scout Vintage. Aretes del estilista. 

Anya usa una chamarra Levi's.

Dicho lo anterior, deberían haber más reflexiones respecto a este tema, ir más allá de una queja o de una petición vía Change.org. Desde la perspectiva creativa, en realidad no hay nada malo con editar fotografías; la mayoría de las fotos que vez en revistas de moda fueron editadas en Photoshop, pero para realzar ciertos colores y texturas que pudieron perderse en la imagen original. La idea de perder algo también es interesante desde otras perspectivas. Las imágenes digitales suelen ser muy planas, demasiado reales. Tal vez debido a que la magia de fotografiar con rollo se ha vuelto tan cara, los fotógrafos buscan maneras diferentes para experimentar con imágenes digitales sofisticadas y súper claras. Por lo que a mí respecta, el retocar imágenes se vuelve un problema sólo cuando la imagen final es un intento soso para engañar o manipular a su audiencia. Ayuda considerar al retoque como un diálogo entre el fotógrafo y su audiencia, pero es más importante el simplemente pensar al respecto, algo que usualmente es mejor evitar. El ignorar los matices es un error por el simple hecho de que es más fácil tener una opinión generalizada. El retoque exabrupto que promueve ideales aspiracionales aparentemente naturales es perjudicial, pero ése no es el final de la historia.

Dentro de los escotes alargados hasta el infinito y las siluetas recortadas grotescamente hay un argumento realmente convincente a favor del retoque. Alargar y adelgazar digitalmente cuerpos puede ser desagradable, pero ¿a caso no es más desagradable censurar la visión de los artistas y fotógrafos con el objetivo de cumplir con los principios culturales aceptados? Las personas suelen opinar sobre cómo las imágenes retocadas afectan la confianza de las jóvenes respecto a sus cuerpos, pero el retocar y alterar imágenes va más allá que el catálogo para pubertas de Victoria's Secret.

Mona usa un top vintage Hysteric Glamour y sus propios aretes.

Matilda usa una chaqueta Kaufman's Army & Navy. Aretes Maria Tash. 

Jac usa una camiseta Melet Mercantile. Aretes Maria Tash.

Claro, manipular la imagen del cuerpo de una mujer por fines enteramente aspiracionales con el objetivo de vender es asqueroso, pero retocar imágenes en búsqueda de una idea creativa que de alguna manera desbanque al capitalismo es completamente diferente. Apartados del mainstream, artistas como Jeff Koons, Nick Knight o, recientemente, PC Music han acogido ideas de Photoshop como parte de su patrimonio artístico, en su opinión, la homogeneidad se puede volver en algo divertido y auto-consciente y las imágenes replanteadas digitalmente o retocadas son una parte fundamental de su estética.

Obviamente este asunto es mucho más complicado que sólo obligar a todos a que le pongan una etiqueta roja en lo que no consideren novedoso dentro de la memoria USB del fotógrafo. Antes que nada, hay una diferencia entre la alta moda y la publicidad con meros fines comerciales, tema que debe considerarse, ya que en cuanto empecemos a patrullar cómo se debe hacer todo, lo más probable es que veremos como nuestras intenciones liberales se transformarán poco a poco en conservadoras. Si empiezo a sonar como una de esas personas que no aceptan el efecto que los medios tienen en la auto-confianza, es momento de decir que antes me he encontrado en el lado equivocado del retoque y es horrible.

Karmen usa una camiseta Melet Mercantile. Aretes Maria Tash.

Sophie usa un suéter Levi's. Aretes Maria Tash.

Ysanny usa una camiseta vintage de What Goes Around Comes Around. 

A pesar de que estoy completamente a favor de la libertad creativa y que considero que la idea de tener descargo de responsabilidades sobre todas las imágenes retocadas es muy extremo, cuando se trata de la manipulación insensata de imágenes no tengo duda de que debemos cambiar algo. Alguna persona en un estudio ha optado en más de una ocasión por afinar mi nariz y usar algo que me parece una línea de sombra de la tarde colocada al azar. Esto me dio un sentimiento extraño y un poco de vergüenza y, a pesar de que mi abuela colgó la foto en su pared, me dijo hace unas semanas que no se parece en nada a mí y que quiere que le dé otra. Estuve de acuerdo. Cuando tenía 11, yo y mi mejor amiga nos poníamos cinta adhesiva en las narices para respingarlas como las de Sweet Valley High, antes de irnos a dormir; todo con la esperanza de que nos despertemos y pareciéramos WASPs. Obviamente, esto es algo que superas con el tiempo (y despegas a los cuatro minutos) y a mis veinte ya no me importaba, hasta que alguien decidió que debía cuidarme y, a pesar de que era con el objeto de lograr una "mejor" imagen, no pude evitarlo, pero me sentí como si fuera un monstruo con maquillaje del Dr. Frankenstein. Considero que el retoque excesivo hace que regresemos a nuestra etapa de auto-consciencia de la pubertad.

Creo que todo se reduce a cómo entendemos la belleza. En lo personal, la belleza consiste en la variedad y, si el retoque consiste en impulsar ideas homogéneas sobre la belleza aspiracional, entonces debería haber suficiente variedad como para equilibrar esa estética. En lugar de sólo desafiar a las personas que hacen cosas que nos disgustan, debemos hacer un esfuerzo en conjunto para aceptar una visión más amplia de la belleza. Si en este momento los aliens llegaran a la Tierra e intentaran entender a la humanidad a través de nuestros medios de comunicación, pensarían que todos tenemos un bronceado dorado, somos flexibles y tenemos un cuerpo perfecto. Mientras que, de hecho, tenemos lonjas, pecas, piel grasosa y somos completamente únicos, lo cual es algo hermoso. En resumen, gracias a Dios porque la cinta adhesiva no haya cambiado la forma de mi nariz. O me haya sofocado.

@BertieBrandes

Credits


Texto Bertie Brandes
Fotografía Matt Jones
Estilismo Havanna Laffitte
Peinado Marco Braca da Kramer + Kramer
Maquillaje Itsuki de BRIDGE Artists para La Mer
Asistente de estilismo Rochelle Adam
Asistente de peinado Rieko Shiba
Asistente de make-up Arisa
Retoque Lovely NYC
Fotografiado en Jack Studios de New York 
Modelos Anya L, Ysaunny Brito y Sophie Touchet @ The Society. Mona Matsuoka, Andreea Diaconu, Karmen Pedaru, Jacquelyn Jablonski, Jac Jagaciak y Ronja Furrer @ IMG. Matilda Lowther @ Select. 

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