vetements es la fuerza del diseño underground que está revolucionando las reglas de la moda

“¿Post-anti-moda? Sí, eso me gusta. Nadie sabe lo que significa.”

por Anders Christian Madsen
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03 Septiembre 2015, 6:19pm

Greta wears all clothing Vetements

Dile a cualquier persona de la moda francesa que estás a punto de entrevistar a Demna Gvasalia y van a reaccionar en términos muy claros. "Es el hombre más cool de París, ¿non?" Es una historia real, y algo que hace reír al modesto frontman de Vetements. "Deberíamos tener un estampado de eso", bromea. Gvasalia y los co-diseñadores que eligió de las casas de moda parisinas se encontraban aún en el anonimato cuando, en marzo de 2014, vendieron la colección debut de Vetements a 84 tiendas de todo el mundo. Catapultó una máquina de publicidad de velocidad épica, acelerada por el misterio que rodea a la marca. El equipo original de Gvasalia y sus dos amigos se conocieron en Margiela -"cuando todavía era Maison Martin"- y desde entonces trabajaron juntos en Louis Vuitton. Desilusionados con la industria, fundaron Vetements como un outlet para su propia visión de ropa antes que la moda, a la par que tenían empleos de tiempo completo en otras casas, las que contractualmente les prohibían poner sus nombres en proyectos epónimos. "En realidad quería hacerlo por el bien de la prenda y el producto, por lo que, naturalmente, la idea era estar en la sombra", explica Gvasalia.

"Puesto que teníamos esta asociación con Margiela estéticamente, que fue construida allí -es decir, no es que queramos continuar con Margiela, pero fue una experiencia muy impactante- muchos periodistas estaban diciendo, 'Oh, ¿son anónimos? ¿Es como Margiela? Para ellos era una estrategia de relaciones públicas. Nosotros simplemente no lo queríamos. Así que le tuve que poner un rostro". El rostro de Vetements es amable, barbudo, con la cabeza rapada y una perforación estirada del oído que insinúa un pasado punk. Cuando los franceses lo llaman "cool", la insinuación es "anti-chic": esta raza menos "europea" de parisinos que vive al norte y no plancha sus jeans y cuyo estilo de vida tiene sus raíces en el quizás más auténtico espíritu socialista de Francia. "He estado en Saint-Germain-des-Prés quizás tres veces en mi vida" -los posh left bank de París- "y me sentí muy incómodo allí", dice Gvasalia entre risas. "El modelo clásico de las casas de moda en París está haciendo que la gente sueñe con moda. Nosotros absorbemos lo que nos rodea. Es la vida cotidiana. Escribo muchas ideas en mi iPhone en la fila del supermercado observando a las personas extrañas".

Su nombre sale del francés, simplemente "ropa", se puede decir que Vetements lleva este manifiesto en la manga. Los ahora siete diseñadores se preocupan por el significado sociológico de la ropa real en lugar de las tendencias de moda e incluso tienen un sociólogo en la nómina exclusivamente para investigar los códigos sociales de la vestimenta. "Me parece interesante informarme sobre la forma de vestir y lo que hace", dice Gvasalia. "Nos inspiramos por las cosas normales, pero al final del día las cosas que producimos son un tanto raras. Tienen que tener esa rareza para ser Vetements". Por ejemplo: una clásica chamarra de aviador MA1 para la colección otoño/invierno 2015, ampliada a proporciones dementes con mangas tan largas que inmovilizan. (Ya les están agregando cierres, agrega Gvasalia de forma tranquilizadora- ("Una amiga ha roto tantas botellas de cerveza al tratar de beber con esas mangas"). Como parte de esa colección, presentada tan solo unas semanas después del atentado terrorista a Charlie Hebdo en París, Vetements mostró looks inspirados en uniformes de policía, lo que inmediatamente les valió la etiqueta de 'moda política'.

"No estamos tratando de ser políticos", dice Gvasalia. Esos looks se hicieron antes de que ocurriera el ataque, por lo que no fueron "inspirados por Charlie Hebdo, pero fueron -no lo sé- una especie de reflejo inconsciente de eso". Y, sin embargo, su enfoque es sin duda anti-sistema: en el estudio, los diseñadores ponen los envíos en cajas junto con los pasantes, y su show otoño/invierno 2015 tuvo lugar en un cruising club donde la élite de la moda se codeaba con máquinas de poppers, lubricantes y glory holes. ¿Son una marca socialista? "Yo diría que sí" ¿Son todos de izquierda? "Sí". ¿Son la nueva anti-moda, como los belgas y japoneses de los años noventa?… "No, ellos estaban conscientemente en contra. Odiaban todo. Nosotros en realidad no odiamos nada. Trabajamos en esta industria por lo que tenemos que usar sus herramientas. Hacemos una sala de exposición; los clientes vienen. Hacemos un show fuera del horario, pero aún así. No la odiamos, pero no estamos de acuerdo con ella", dice Gvasalia. ¿Qué tal 'post-anti-moda', entonces? "Sí, eso me gusta. Nadie sabe lo que significa".

La búsqueda del significado es una segunda naturaleza para el fundador de Vetements. Criado en la Georgia de la Unión Soviética en los años ochenta, su infancia fue influenciada por la cultura juvenil de pandillas agresivas en la zona y por la censura cultural de la Cortina de Hierro. Era un adolescente cuando su padre trasladó a la familia a Alemania. "Importaba caviar y agua mineral a Europa. Es por eso que nadie en mi familia come caviar. Todo siempre estaba tan cerca de caducar que teníamos que acabárnoslo todo", dice riendo. "Suena un poco bohemio, ¡pero no lo fue en absoluto!" El nuevo hogar de Gvasalia era Düsseldorf, donde la sobrecarga sensorial del mundo occidental era como salir de un estado de coma. "Había una especie de hambre por descubrirlo todo. Me hice piercings y tatuajes, escuchaba hip hop y goth y gabber. Casi me hiperventilaba intentando absorberlo todo. Tuve que descubrir todo al mismo tiempo". Con el tiempo se trasladó a Amberes, se graduó de la Royal Academy en 2006 y trabajó con Walter Van Beirendonck durante dos años antes de irse a París.

"El viernes a las seis, Vetements se convierte en un club nocturno, básicamente. Se suponía que solo sería un trago, y ahora llegan amigos y modelos, porque saben que tenemos vino gratis -está en nuestro presupuesto, lo consideramos- y la gente se queda hasta las dos de la madrugada. La policía ha venido en dos ocasiones. Lo hacemos cada semana. Ya es algo santo", profesa Gvasalia. Es algo exclusivo de Vetements, uno de los muchos polos opuestos de las vidas profesionales y formales que él y su equipo dejaron atrás en casas como Balenciaga, Céline y Givenchy. Después de salir de Margiela en 2012, Gvasalia trabajó en Louis Vuitton: dos temporadas con Marc Jacobs, dos con Nicolas Ghesquière. "Estéticamente, no encajaba ni con Marc, ni con Nicolas. Para mí, era principalmente trabajar con el producto. Con Marc era como Project Runway: 'Bueno, diseñadores, tienen una semana para hacer una colección. Vamos a ver qué pasa'. Y con Nicolás era realmente trabajar y trabajar con la misma pieza durante seis meses. Trabajar ahí era como hacer una maestría en moda. En verdad lo valoré". Lo que finalmente alimentó la concepción de Vetements fue una cuestión primordial con una industria de la moda que Gvasalia siente que maltrata su talento.

"Creo que es una industria horrible. Presiona la creatividad. Frecuentemente la mata. Impulsa ciertas reglas y marcos en los diseñadores que realmente no funcionan a largo plazo. No se puede hacer una colección en tres meses y aún así ser creativo y tener tiempo suficiente para analizar y pensar", dice. "Se necesita pensar mucho para hacer ropa. Hay tanta ropa por ahí. Está sobre-consumida y es terriblemente perversa. Pero no tenemos otra opción. Es como una máquina: Tenemos tres meses. Sale a la venta. ¡Siguiente! Es una cosa terrible, y eso es lo que le hace la industria". Como era de esperar, Gvasalia jura que nunca se venderán a un conglomerado, y aunque una colección de menswear es posible, Vetements no tienen planes de lanzar pre-colecciones. "¿Necesitamos un nuevo guardarropa cada dos meses? Ayer alguien publicó una imagen de nuestra nueva colección de invierno, ¡ya está en la tienda! Quién quiere probarse un tejido de lana de oveja en pleno verano? Es algo que no entiendo".

Claro, eso lo puede decir fácilmente el hombre más cool de París en la actualidad, y para la marca de moda actualmente más publicitada en la industria. Pero estas cosas son una distorsión de la realidad, dice Gvasalia, creada por esa industria omnívora y no por el consumidor a quien se abastece. "Siempre y cuando podamos crear ropa que la gente quiera usar y le parezca cool y relevante, así entiendo el hype. No nos dirigimos a la gente de la moda. Nos dirigimos a la gente que usa la ropa. Por supuesto que hay gente de la moda involucrada, pero lo que la industria realmente piensa de una marca, es para nosotros un problema menor que lo que la persona que usa la ropa realmente piensa. Y creo que eso es más a largo plazo". ¿Qué sucederá, entonces, cuando Vetements se convierta en la marca de ropa más joven y más económicamente independiente en el mundo de la moda? "Seguiremos bebiendo los viernes". 

@vetements_official
vetementswebsite.com

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Willy Vanderperre 

Director de Moda Alastair McKimm 
Peinado Duffy de Streeters London para Vidal Sassoon
Maquillaje Lauren Parsons de Premier usando Chanel Le Lift y Le Volume Ultra Noir
Técnico de Uñas Kim Theylaert
Operador Digital Henri Coutant de Dtouch
Técnico de Iluminación Romain Dubus
Asistente de Fotografía Aaron Lapeirre
Asistente de Estilismo Lauren Davis, Katelyn Gray, Sydney Rose Thomas, Inge Theylaert
Asistente de Peinado Ryan Mitchell
Asistente de Maquillaje Hannah Wilson
Productor Floriane Desperier de 4oktober
Director de Producción Isabelle Verreyke y Manager de Producción Lora Wouters de Mindbox
Asistente de Producción Willy Cuylits, Dieter Blonde.

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