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piedras preciosas en la ciudad de méxico parte 1

En el Centro de la Ciudad de México podemos encontrar todo tipo de gemas y tesoros. Acompañamos a la joyera Sofía Herrera, de la mano de Oscar Benassini y desde la cámara de Melissa Lunar, durante varios viajes al Centro Joyero. Una investigación sobre...

por Oscar Benassini
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02 Mayo 2016, 9:10pm

El Centro de la Ciudad de México es, al mismo tiempo, fiesta y vacío. Es un puño de ligas comunicantes, un terreno lacustre que concentra la suficiente masa como para generar un campo gravitatorio propio, en torno al que todos giramos, nadie puede escapar de él. El Centro es el estómago de la Ciudad de México, el núcleo de un cuerpo urbano sin pies ni cabeza. La Ciudad de México es, más bien, un descomunal y contrahecho aparato digestivo formado por incontables esófagos e intestinos, un estómago, pero sin ano. El Centro es delirante, como un hormiguero lleno de termitas extraviadas y exaltadas por una orgía de vapores, un centro histérico. Aquí, entre todas las demás cosas, hay gemas.

Son las 11am, estamos en el Centro Histórico de la CDMX de Miguel Ángel Mancera, el mismo Centro que antes regentó Marcelo Ebrard, pero que siempre estará atado al sentir inmobiliario de Carlos Slim. Entonces Melissa, Sofía y yo nos metemos en un café a tomar café con leche a esperar que llegue el medio día para visitar a algunos dealers de piedras y cristales preciosos. Bebiendo café, Sofía, que diseñó el itinerario, nos platica un poco del sistema y naturaleza de la compra, venta y uso de esmeraldas, diamantes, zafiros, rubís y demás formaciones minerales exóticas, de mucho valor que, ni Melissa ni yo, habíamos escuchado hasta ese momento. Es un asunto que hemos venido a investigar al Centro.

¿Por qué una piedra podría ser preciosa? Las piedras y los metales preciosos poseen valores o cualidades que los humanos absurdamente hemos deseado alcanzar desde el inicio de los tiempos: dureza, pureza, rareza, nobleza y un color único. Y, más allá del cuento de hadas, metales como el oro y minerales como el diamante son codiciados por sus aplicaciones en la industria aeroespacial y eléctrica, y en el desarrollo de las urbes modernas.

El Centro Histórico de Slim es el centro económico de la ciudad, caos que solamente el comercio pone en orden, donde todos tenemos negocio: el negocio restaurantero, el cantinero, el del soborno, el de la diversión, el del turismo cultural, el hotelero, el fayuquero, el pirata, el de los libros, el de la prostitución, el de la maldita droga, el del aburguesamiento, el del carterismo, el de la trata de mujeres, el de las peleas de perros, el de la imprenta, el de la legislación y el de las gemas o piedras preciosas, entre muchos otros.

Son las 12 pm, pagamos las tazas de café con leche y salimos a visitar al Vikingo. Sofía es nuestra brújula, pues conoce el terreno y los personajes clave, hace cuatro años que trabaja en los talleres del Centro para SH, su marca de joyería. La tienda del Vikingo es como cualquier joyería: vitrinas y aparadores de cristal donde se muestran anillos, dijes y cadenas genéricas, buenas gemas en diseños populares, pero que también las encontramos incrustadas en los diseños de Viking (el nombre real del Vikingo es Viking. Viking es originario de Noruega y desciende de vikingos genuinos), anillos, aretes y collares inspirados en símbolos celtas, vikingos, tibetanos e hindúes. Antes de convertirse en "el Vikingo", Viking era jipi y buscaba piedras preciosas por todo el mundo, cuando se cansó se asentó en la Ciudad de México, estudió gemología y se hizo de proveedores que venden piedras por catálogo o en ferias.

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A la edad de seis, el Vikingo comenzó a coleccionar las piedras que sacaba a martillazos de una montaña aledaña a su casa. Por esos años, El Vikingo todavía no reconocía el cuarzo amalgamado con oro y lo confundía con una pirita, pero ahora ya es capaz de reconocer por olfato los distintos resquemores de las piedras y los metales.

Su piedra favorita es la turmalina, que se forma por la presión y el calor que el choque de las placas tectónicas aplican durante muchos años sobre cristales tubulares, específicamente en la zona de Minas Gerais, Brasil. (La aniquilación natural y humana sin límites en Brasil por parte de las mineras fue fotografiada de manera magistral por Sebastiao Salgado en su serie de Sierra Pelada, de 1986) (En México, mineras como Grupo México en Sonora, o la canadiense Majestic Silver en San Luis Potosí, depredan lo mismo comunidades locales que ríos, en busca de cobre y plata.)

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La tienda del Vikingo es visitada lo mismo por compradores de ocasión que por coleccionistas, joyeros y artesanos.

La piedra más vieja que posee es la moldavita (una roca producto de la fusión de minerales, terrestres y extraterrestres, debido al impacto de un meteorito en la Tierra), de más de catorce millones de años de antigüedad, los primeros yacimientos se encontraron en Bohemia, República Checa.

¿Han tocado algo que ha estado en la Tierra desde hace catorce millones de años?

Salimos del lugar de Viking rumbo a la cueva de Vincent, el francés fumador que posee gemas, vestigios humanos y fósiles animales, enclavada en un edificio entre nouveau y decó mexicanos...

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Credits


Texto Oscar Benassini
Fotografía Melissa Lunar