prada rompe todas las reglas posibles

Clásico con un twist, como se suele decir. La nueva obsesión de Miuccia Prada son los trajes, pero tampoco traicionó por completo a su antiguo amor –los vestidos.

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25 Septiembre 2015, 7:02pm

Ausente en su show del jueves debido a la muerte de una tía, Miuccia Prada tuvo que renunciar a su sesión de backstage de bi-temporada en la que todos descendemos hacia ella como depredadores con cuaderno en mano y iPhones. En cambio, el honor cayó sobre su Director de Diseño, Fabio Zambernardi, quien parecía un poco abrumado por la situación. "Ahora ya sabes lo que se siente", bromeó una crítica de moda legendaria antes de marcharse. "Le gustan las obsesiones", dijo Zambernardi sobre su jefa. "Eso fue lo nuevo: obsesionarse. Obsesionarse con los trajes. La señora Prada sintió que quería volver a los trajes, porque piensa que es algo que casi no hace. Así que se obsesionó con ellos". Fue evidente en la colección, un desfile de trajes con falda en capas con vestidos vaporosos, como un comentario del armario de otro tiempo. "Hubo muchas señales pequeñas del pasado, como el velo, los bordados -pero se suponía que todo era moderno. La tela vaporosa era casi como la memoria de los vestidos. Solo estaba la parte superior y la inferior. Es por eso que estaban en capas sobre otras cosas; solo una idea de ella", explicó Zambernardi. "Al igual que los trajes cuando se vuelven transparentes, no son reales, son solo una fantasía".

Fue la colección más directa de Prada en muchas temporadas. En cierto modo, una lección de lo viejo y de lo nuevo, en otro, un ejercicio del significado que le puedes inyectar a un atuendo por medio del estilo. Y no te confundas, cuando se trata de la señora Prada siempre se trata del significado. ¿Fue la colección a favor de la nostalgia, en contra de la modernidad, o algo intermedio? No, se sintió más como si la señora Prada se enfrentara a la industria, una manifestación de los tiempos en los que vivimos y un recordatorio de una época que está desapareciendo. Se refirió a un tema similar en su colección primavera/verano 2015 -una bonanza de brocados- donde se emplearon tejidos intrincados para resaltar la importancia de preservar la artesanía tradicional en una industria de la moda cada vez más industrializada. Para la señora Prada, al parecer, nuestro tiempo es un tiempo para reflexionar sobre cuánto nos hemos alejado del mundo original -por así decirlo- de la moda y el vestido, como a mediados de siglo, cuando la industria nació definitivamente y el arte del vestido era un acto bastante más formal y considerado que en la actualidad. En otras palabras, esos clásicos "recuerdos de los vestidos" sobre la confección moderna para mujeres podrían ser vistos como un tipo de empaque festivo de una época en la que las mujeres realmente se vestían de manera elaborada. 

Las telas eran masculinas, dijo Zambernardi. "Súper tradicionales y utilizadas de forma clásica, pero luego mezcladas en algo totalmente divertido y contemporáneo. Eso era lo más importante, tener eso y ser capaz de jugar con ello. Si tienes algo realmente clásico puedes jugar con combinaciones realmente increíbles y siempre intentar ser muy chic y sofisticado. Tienes que tener esa base de la confección clásica y tradicional, y sobre todo las telas. Lo demás puede ser más loco gracias a eso". En ese sentido, se podría decir que la colección fue el comentario de la señora Prada sobre los códigos de vestimenta contemporánea: esas raras reglas modernas de lo que se considera aceptable para usar en el trabajo, para beber, para cenar, y más allá, que requieren de mucha formalidad, pero que por otra parte pueden ser algo perjudicial para la creatividad. Fue la forma que la señora Prada encontró para decir "No seas aburrido", como tan frecuentemente ha dicho entre líneas en sus colecciones. Las reglas, después de todo, fueron hechas para romperse. 

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Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Jason Lloyd Evans