el camino del migrante: documentando la búsqueda de una vida mejor

'Foreigner: Migration Into Europe' es una respuesta fotográfica a las imágenes sensacionalistas y alarmistas que surgen de la crisis de refugiados en Europa. Convirtiendo el lente del fotógrafo en un instrumento de compasión, registra con honestidad...

por Felix Petty
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25 Mayo 2016, 5:14pm

¿Cuáles son las imágenes que se quedan en tu cabeza de la crisis de refugiados? ¿El cuerpo sin vida de Alan Kurdi arrastrado a una playa turca? ¿Multitudes cruzando fronteras en los Balcanes? ¿Políticos de derecha sacando espuma por la boca con histeria? ¿Ai Weiwei entre los refugiados en las islas griegas? 

Foreigner: Migration Into Europe 2015-2016, es un nuevo libro de fotografías por John Radcliffe Studio, una association creativa entre el fotógrafo Daniel Castro Garcia y el diseñador gráfico Tom Saxby. El libro, explican en la introducción, "Intenta capturar historias individuales y utilizar a la fotografía como una herramienta pacífica y empoderadora, más que una de juicio".

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Foreigner traza a las personas y sus travesías hacia Europa, aquellos que vienen desde el norte de África y el Medio Oriente, huyendo de conflictos desde Eritrea y Siria e Irak y Afganistán. La crisis de refugiados es el movimiento más grande de personas a lo largo de Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Pone a prueba los límites del continente, y saca lo mejor y lo peor de la gente.

El libro esquematiza esas historias, sus imágenes son una protesta contra los que se apresuran a juzgar y a atacar, es un recuento fotográfico de las migraciones que han emprendido, aquellos que han hecho travesías peligrosas por mar cruzando el Mediterráneo, en lanchas improvisadas, para llegar a pequeñas islas, como Lesbos y Lampedusa. El libro también sigue las vidas de aquellos que han hecho su viaje a través de Europa, perseguidos por los Balcanes, quienes abordaron trenes hacia Alemania y Suecia, y terminaron atrapados en The Jungle, un campamento estilo purgatorio, esperando entrar a Gran Bretaña. Las imágenes son honestas e impresionantes, conmovedoras y desgarradoras, pero esperanzadoras también.

Foreigner comienza en Lampedusa, la isla más al sur de Italia, más cerca de Túnez que de Europa, un punto de entrada natural para aquellos que escapan los conflictos en África. Por un momento la crisis ahí llegó a grados tan serios que el gobierno de Italia había comenzado a mandar a todas las lanchas hacia Sicilia, hogar de uno de los centros de recepción más grandes de Europa. Ya ningún refugiado llega a Lampedusa, las imágenes están inquietantemente faltas de personas, los paisajes vacíos contienen ecos de historias, lanchas abandonadas y embarcaciones volteadas arrastradas por el mar a las costas, graffitti en árabe y ropa de niños desechada.  

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Visita el puerto de Catania en Sicilia, donde en junio de 2015 más de 1,000 refugiados fueron rescatados por el HMS Bulwark. Los sigue hasta CARA di Mineo, un centro de recepción en la isla, un lugar deteriorado por la corrupción, y los refugiados, hartos de la burocracia, no pueden integrarse por completo a la sociedad italiana. Muchos terminan viviendo mal en las cales de Catania.

Foreigner

luego te lleva a Lesbos en noviembre de 2015, donde de 15 a 25 barcos, cada uno con 60 personas, llegaban cada día, causando tensión en los pequeños pueblos y comunidades de las cosas de la isla. De ahí el libro viaja con los refugiados a través de Europa, hay imágenes de habitaciones llenas de gente, durmiendo en trenes y ferries, durmiendo en campamentos improvisados en las orillas de las calles. Cruzan el continente por tren, intentando llegar a algún lugar seguro y permanente. Están atrapados en tierra de nadie intentando entrar a la Unión Europea. Hay conflictos, que surgen de la frustración, entre los diferentes grupos de refugiados que huyen de conflictos de otros continentes. Muchos destruyen sus documentos y dicen ser sirios, creyendo que así los tratarán mejor, que les otorgarán entrada a su nueva vida más rápido. Sin embargo, casi todos están atrapados, en algún lado, forzados a esperar día tras día antes de que si quiera los puedan procesar para entrar a un campamento, no digamos que escuchen sus peticiones.

Muchos terminan en The Jungle en Calais, y Foreigner documenta a la gente de ese campamento mientras luchan por intentar re-ensamblar los fragmentos de sus vidas en un espacio temporal. Juegan cartas y rezan, comen y protestan sobre sus condiciones. La seguridad es fuerte, es casi imposible para los refugiados pasar de The Jungle a Inglaterra ahora. Las condiciones son arriesgadas, hace un año en julio, un bebé eritreo murió una hora después de que su madre dio a luz: la mujer había caído de un camión que causó que entrara en parto prematuro. En diciembre del mismo año, un hombre sudanés,Youssef, murió atropellado en una via rápida en Calais. Probablemente haya varias muertes más encubiertas o ignoradas. En marzo de este año, partes de The Jungle fueron despejados a la fuerza por las autoridades francesas, más de 3,000 personas obligadas a abandonar sus hogares, y según algunos estimados, cientos de ellos eran niños sin compañía. Incendios simbólicos fueron causados por los refugiados en protesta, un último acto de desafío de aquellos sin esperanza de poder construirse una mejor vida.

Hay situaciones similares sucediendo en todo el continente, menos difundidas, menos visibles para nosotros, no son tan cercanas, pero aún así igual de traumáticas para los refugiados. Una de estas es Idomeni, la cual también documenta el lente de Foreigner. Un pueblo en el interior de Macedonia en Grecia, Idomeni está casi por completo compuesto de refugiados, atrapados ahí después de que Macedonia cerró sus fronteras. La gente convirtió cada espacio disponible en refugios temporales, viviendo en establos y graneros abandonados, acampando en los montes y campos. Hasta 40% de la población son aparentemente niños. El campamento está mal manejado, nadie sabe cuándo podrán seguir adelante. Hubo un brote de piojos, todos los niños tuvieron que ser rapados. Con sus rostros hambrientos y cabezas sin pelo, en esas condiciones de campamento, evocan a un fantasma de un conflicto previo, la historia repitiendo sus tragedias una y otra vez.

Adquiere el libro aquí.

Credits


Texto Felix Petty
Fotografía Daniel Castro Garcia
johnradcliffestudio.com
@johnradcliffestudio
@foreignerdigit
@tomsaxbydotcom