¿es este el principio del fin para las marcas independientes?

Entre más y más talentos de diseño de altura están abandonando sus propias marcas para concentrarse en el éxito de las marcas grandes, nos preguntamos ¿qué significa esto para la industria y el consumidor?

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may. 4 2016, 9:55pm

¿Qué significa que los diseñadores estén cerrando sus propias marcas para enfocarse en sus trabajos con las grandes marcas? Kris Van Assche ha cerrado su marca homónima para enfocarse en Dior Homme, Sebastien Meyer y Arnaud Vaillant, previamente de Coperni Femme, la han cerrado para concentrarse en su emocionante debut en Courrèges, y se rumora que Anthony Vaccarello se va a concentrar en Saint Laurent. ¿Es esto bueno para la industria de la moda? 

Aquellos que buscan significado no necesitan buscar más allá que el malestar general que le afecta a los diseñadores. Ser un diseñador de moda solía ser muy glamouroso —supermodelos, champagne, dar una vuelta en la pasarela vestido de traje espacial. Pero, por desgracia, todos sabemos lo que sucedió con John Galliano, y ahora ni siquiera sale a hacer una reverencia al final de un show de Margiela. Esencialmente, los diseñadores tienen que hacer demasiado, y si estás haciendo ocho colecciones o más al año, probablemente no te quede mucho jugo creativo que exprimir —es solo cuestión de tiempo para que te agotas. 

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Raf Simons otoño/invierno 2005

¿Podría ser algo bueno esta dedicación a las grandes marcas? Para el diseñador y el consumidor, quizá. Los creativos tienen un pozo finito de ideas de dónde abastecerse, uno que se rellena con cosas como un tiempo de descanso, tiempo para pensar e investigar. Si cerrar sus propias marcas les vuelve a dar una vida y las ideas correspondientes que pueden venir con tener tal vida, eso es genial —esperemos que eso signifique más ropa brillante, inventiva y hermosa en las tiendas para nosotros. También parece más humano para el diseñador mismo, haciendo menos probable que renuncien después de tres años, como Raf Simons en Dior, agotado y taciturno. 

También elimina un poco del ruido blanco —simplemente hay demasiadas marcas, la mayoría de las cuales no necesitamos. Si existiera la elección de comprar una chamarra negra de Kris Van Assche o de Dior Homme, donde también diseña, la mayoría escogería la de Dior (o alguna de su mentor Hedi Slimane, quien fue pionero, con el traje negro de corte ajustado).

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Kim Jones otoño/invierno 2005

No parece extraño, sin embargo —a los diseñadores les encanta tener su propia marca, es toda su razón de ser. El control total, la libertad creativa, todo lo que no tienes en una casa grande. La aventura epónima de Raf Simons nunca podrá darle mucho dinero, pero la continuó sosteniendo a lo largo de sus cargos en Jil Sander y Christian Dior. Quizá el asunto fue que, como era menswear, estaba separado de su fantasía para mujeres. Pero Marc Jacobs diseñó para tanto Louis Vuitton como Marc Jacobs por más de una década, haciendo colecciones para mujeres completamente diferentes para cada una, no es que todos sean tan brillantes y locos como lo es él.  

También hay diseñadores brillantes que desde tiempos inmemoriales no han tenido sus propias marcas. Nicolas Ghesquière muy felizmente fue escalando hacia la cima en Balenciaga, y después de su salida, ignoró las llamadas para convencerlo de hacer algo propio, y en su lugar se apoderó de Louis Vuitton. Karl Lagerfeld siempre ha dejado ver su habilidad de poder diseñar para Chanel y Fendi. Kim Jones siempre se ve feliz en Louis Vuitton, citando que tiene acceso a artesanos y técnicas que de no podría tener en su propia marca. 

Así que, ¿cuál es el lado negativo de que los diseñadores cierren sus propias marcas? ¿Seguramente los diseñadores tienen más ideas si duermen más y por lo general están más felices y seguramente estar feliz es mejor para un público comprador? Pues sí, y no. Por un lado las marcas grandes tienen mucho mejores productos (por lo menos eso espera uno). Sin embargo, los jóvenes diseñadores y recién graduados ven la evidencia aplastante de que empezar algo por tu cuenta puede ser muy espantoso, y por ende mucho menos propensos a hacerlo. Enfrentémoslo —preferirías tener un salario y beneficios, aunque eso signifique diseñar cada vez más bolsas de mano para LVMH, que estar en un pequeño estudio del este de Londres, pegando a mano suéteres chuecos hasta que te vayas a la bancarrota. Más que nunca, las marcas de lujo tienen el poder de escoger el talento, y pueden señalar a diseñadores como Alessandro Michele y Sarah Burton, que ambos surgieron de la base de la cadena para convertirse en directores creativos, convirtiéndolos en una historia de éxito. 

Kris Van Assche otoño/invierno 2005

El problema es que, sin su explosión cruda de ideas nuevas, quizá llegue el día en el que ya no haya diseñadores jóvenes a quienes comprar, sobre quienes escribir, a quienes fotografiar. Por supuesto que los diseñadores jóvenes que se unen a las casas de diseño grandes tienen muchas ideas, pero al momento que suben la escalera jerárquica corporativa, han sido diluidos y formados a la visión del director creativo en turno. Nada que se pueda comparar a, por ejemplo, la primera explosión de Gareth Pugh en la escena del diseño, o tú sabes, la de McQueen o la de Stella, ambos de los cuales son marcas enormes pertenecientes a Kering. En esencia, sería verdaderamente aburrido —un mundo dominado por los mastodontes del lujo.

Quizá algo que indica hacia qué lado va la industria viene, de nuevo, en la forma de Raf Simons, el eterno pionero de la industria. Se rumora que Simons se va a Calvin Klein para dirigir la parte creativa de todos los productos, reemplazando a Francisco Costa y a Italo Zucchelli. Esto viene poco después de su salida de Dior, donde supuestamente se fue porque no podía mantener el ritmo del riguroso calendario de las colecciones. Si a Simons realmente le toca inyectarle nueva energía a lo que ofrece Calvin, ¿seguirá teniendo tiempo de trabajar en la marca con base en Nueva York y volar a Antwerp para la suya? Lo que él decida hacer, otros le seguirán.  

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Credits


Texto Jack Sunnucks
Fotografía principal Ash Kingston