más allá de salir del closet: 5 filmes sobre la experiencia queer contemporánea

Exploramos una nueva generación de cine LGBTQ+ mundial, desde las playas de Brooklyn hasta las remotas villas sudafricanas, y desde las granjas de Yorkshire hasta las habitaciones rusas.

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jul. 3 2017, 1:11pm

still from 'beach rats,' courtesy of provincetown film festival

Este artículo fue publicado originalmente en i-D US

Provincetown es una de las comunidades queer más antiguas de los Estados Unidos, donde el arte ocupa un lugar primordial. Tennessee Williams, Norman Mailer, Tony Kushner, Nan Goldin, Cookie Mueller, y por supuesto, John Waters, todos se han retirado ahí. Por lo que no es de sorprender que en el Provincetown International Film Festival, usualmente podamos encontrar una saludable dosis de películas LGBTQ+. Pero durante el festival de este año —la 19º iteración— hemos descubierto una riqueza de filmes que capturan las perspectivas e historias queer de todas partes del mundo.

Documentales entre los que se incluyen The Death and Life of Marsha P. Johnson (sobre la activista de los derechos trans Marsha P. Johnson), Chavela (sobre Chavela Vargas, la cantante disidente y musa de Pedro Almodóvar que se ganó el corazón de Frida Kahlo), y Susanne Bartsch: On Top (sobre la mente maestra de la vida nocturna detrás del evento de caridad para luchar contra el SIDA, The Love Ball) nos recuerdan a las figuras temerarias y pioneras que hicieron avanzar la liberación queer a través de la creatividad. Filmes narrativos como Signature Move (el cual sigue el floreciente romance entre una musulmana paquistaní y una mujer mexico-estadounidense) y After Louie (en donde Alan Cumming es el protagonista, interpretando a un sobreviviente de SIDA quien comienza una relación con un hombre más joven) nos brindan perspectivas frescas sobre la experiencia queer contemporánea. Notablemente, muchos de los filmes más emocionantes fueron impulsados por la juventud. A continuación hay cinco de los mejores.

Beach Rats
Eliza Hittman se llevó el Premio a Mejor Dirección en el Sundance Film Festival por su segundo filme Beach Rats a principios de este año. El filme sigue a Frankie de 19 años (interpretado por el actor británico revelación Harris Dickinson), quien vive en el sur de Brooklyn cerca de la playa con su mamá, su hermana y su padre moribundo. Esta vida tranquilamente sofocante en casa lleva a Frankie al malecón de Coney Island, la tienda de vapeo, y la cancha de handball con su grupo de amigos igualmente sin propósitos. A Frankie le cuesta más trabajo conseguir marihuana que atraer chicas, pero en la noche navega en Internet por sitios de sexo casual y cruising. Como les repite a menudo a los hombres queer con los que hace videochat (pero nunca a sus amigos hetero masculinos), no está muy seguro de qué le gusta sexualmente. En el mundo que habita, explorar estos deseos abiertamente y sin ser juzgado no es una opción. Beach Rats no hará palpitar tu corazón tan fuerte y rápido como lo hizo Moonlight, pero los cuestionamientos que plantea acerca de las limitaciones que los hombres se imponen a sí mismos y a los otros son valiosos. Y con la colaboradora de Wim Wenders y Agnès Varda, Hélène Louvart a cargo de la dirección de fotografía, el filme en formato de 16 mm es una historia visual cautivadora.

God's Own Country
El director Francis Lee también fue un ganador de Sundance (consiguiendo el Premio a Mejor Dirección Internacional) con un filme que está siendo anunciado como el Brokeback Mountain británico, el cual tiene un toque de tipo documental. Un joven y reservado granjero de ovejas trabaja para apoyar a su familia después de que un infarto afectara a su padre. La carga de su trabajo, y la soledad del campo de Yorkshire que habita, cierra emocionalmente a Johnny, de 25 años. Eso es hasta que un gentil labriego rumano llamado Gheorghe es contratado para ayudar a la familia durante la temporada de parición de las ovejas. Cuando los dos hombres se dirigen a las montañas, Gheorghe le enseña a Johnny sobre la importancia de la sensibilidad —a través del cuidadoso nacimiento de los corderos y su propio toque íntimo. Las imágenes capturan la belleza natural y la severidad de Yorkshire, reafirmando la lucha interna de Johnny.

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Seventeen
A principios de este año, i-D habló con la joven directora austriaca Monja Art sobre su filme debut, Seventeen (o Siebzehn). El filme sigue a Paula, una chica de 17 años en espera de sus últimos días de preparatoria antes de que la libertad del verano llegue a su pequeño pueblo austriaco. Está enamorada de Charlotte, pero su lucha no surge de una crisis de identidad sexual —el problema es que Charlotte tiene novio, Michael. Mientras Charlotte se siente dividida entre los dos, otra chica, Lili, está hablando con Paula. Art le dijo a i-D que el filme no es una historia sobre salir del closet. Habiendo creciendo en Austria en los noventa, sintió lo que muchos de sus jóvenes actores sintieron: la naturalidad de la atracción entre el mismo género y la fluidez. Seventeen es sobre negociar esos deseos, fantasías, y expectativas, y sobre enfrentar las realidades difíciles. "Estaba interesada en el lado maníaco depresivo de la juventud. Por una parte, todo parece posible cuando eres joven y, por otra parte, hasta lo más insignificante te puede desviar de tu camino. Que no te den like en Facebook te puede llevar a sentirte triste por días. Esos cambios de humor son muy específicos de los años de adolescencia —explicó Art—. También, ésta es una época que mientras sucede ya está siendo romantizada. Porque estás consciente del hecho de que nunca podrás volver atrás. Te recuerdan constantemente que estás en medio de una época significativa que nunca se repetirá".

The Wound
Con su primera película, el director John Trengove elige una perspectiva distinta para su historia sobre el proceso de madurar. The Wound, un filme narrativo, sigue al grupo étnico sudafricano de los Xhosa mientras sus hombres más jóvenes se embarcan en el ukwaluka —un ritual de iniciación muy exigente física y psicológicamente. Los iniciados adolescentes dejan a sus familias y parten hacia las montañas de la Provincia Oriental del Cabo para ser circuncidados. El período de curación subsiguiente implica ayuno, aislamiento y pruebas para probar su resistencia corporal y espiritual. Un padre adinerado contrata a Xolani —un joven trabajador de fábrica que regresa al ritual cada año— para orientar a su "blando" hijo citadino a través del difícil viaje hacia la hombría. Los dos no han salido del closet, pero el reconocimiento mutuo no los lleva a unirse ni a solidarizarse tácitamente en esta historia a menudo desgarradora. The Wound captura una parte poco filmada de Sudáfrica con una hermosa cinematografía panorámica. Nos da una visión única de una tradición insular al interconectar la clase económica, el tabú de la homosexualidad en Sudáfrica, y los múltiples significados de la hombría.

Still de Little Potato, cortesía de Provincetown Film Festival

Little Potato
El cortometraje autobiográfico de Wes Hurley hizo acreedor al cineasta de Seattle al Premio a Mejor Cortometraje este año en el South By Southwest Film Festival. Producido con un presupuesto de tan sólo $2,000 dólares —y surgiendo a partir de un ensayo viral que Hurley publicó en el Hufftington Post hace cuatro años— Little Potato relata su juventud transcontinental. Habiendo crecido en la Rusia de la Unión Soviética, Hurley supo que era gay desde una edad temprana, pero las actitudes culturales hacia el queerness hicieron de su vida algo desafiante y peligroso. "Escuchaba tanto a mis compañeros como a los adultos decir que los pediks [una derivación de pedófilo, atribuida a la gente queer] son más despreciables que los asesinos seriales y que cualquiera que admita ser uno merece morir de una manera terrible", escribió Hurley. Su madre de mente abierta ideó un plan de escape: para llegar a Estados Unidos se volvió una novia por correspondencia. No obstante, en su hogar en la región del Noroeste del Pacífico, madre e hijo se enfrentaron a una opresión inesperada por parte del nuevo hombre en sus vidas. El cortometraje es excelente, afirmante y vale la pena verlo.

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Credits


Texto Emily Manning