fernanda ly y la primera colección de fran stringer para pringle

Después de su desfile debut para Pringle of Scotland esta temporada, Fran Stringer nos cuenta acerca de los valores de la gente del norte, de su infancia poco convencional y de darle nueva vida a una de las marcas más antiguas del mundo.

por Anders Christian Madsen
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31 Octubre 2016, 11:35pm

Flanqueada por su director de marca y publirrelacionista en su estudio de Hammersmith, Fran Stringer, respira profundamente antes de pronunciar sus primeras palabras. Es su primera entrevista como Directora de Diseño de Womenswear para Pringle of Scotland, la casa de moda más antigua del mundo. De hecho, es la primera entrevista de su vida, sin contar el pequeño encuentro con los buitres en el backstage de su desfile debut en febrero. "A veces es una tarea abrumadora", dice en voz baja, en un tono femenino que suaviza sus acento del norte. "Básicamente, cada persona que conozco tiene un suéter, y prácticamente nosotros lo inventamos". Unirse a Pringle para un diseñador de moda es equivalente a casarse con la realeza en el mundo de los mortales: todos conocen tu historia familiar mejor que tú, y todo el país posee una parte de ti. Por eso, cuando el equivalente de la moda al arzobispo de Canterbury, la famosa editora internacional de Vogue, Suzy Menkes (OBE), le dio a Stringer su efusiva bendición por escrito, la diseñadora "definitivamente lloró". Alabando la tenacidad femenina y las siluetas bien formadas de la colección, Menkes simplemente escribió: "Es un raro cumplido, pero Fran Stringer tiene todo lo que busca Pringle".

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Como podemos ver, la contratación de una chica del norte para darle un sentido contemporáneo a una marca escocesa con herencia ancestral de 200 años no es tan mala idea. Stringer se crió en los límites del parque nacional North York Moors, en la ciudad costera de Middlesbrough, durante el pináculo de la fama de Pringle en los años 80, con hermanos que adoptaron esta moda al máximo. "Ellos solían usar unos suéteres rosas con rombos para salir a pasear por la ciudad. Fue una moda realmente importante en Middlesbrough". Su papá era arquitecto, su madre fue una de las primeras entusiastas de la medicina natural de la nueva era, quien practicó la reflexología y llenó la casa de cristales. "Los domingos, ella solía traer a casa a un monje budista con su túnica naranja y todo, y hacían cánticos en la sala". Suena un poco alternativo para esos días y esa época -veinte años atrás, en los suburbios del norte de Inglaterra, era absolutamente impactante. "Los vecinos se quedaban como ...", Stringer muestra sus globos oculares. "Yo estaba un poco obsesionada con eso, pero mi papá pensaba que eso no estaba del todo bien, así que solía llevarme al cine los domingos para sacarme de la casa".

Las cosas en casa eran demasiado incompatibles con un papá arquitecto, ¿no? "Así que, por supuesto, se divorciaron", dice ella inexpresivamente, luego se ríe. "Después, mi papá se casó con una contadora, y eso fue perfecto". Es la actitud sensata que viene con una infancia rodeada de chi interno y auras azules. "Soy muy Zen", bromea. "Ella nos regaña por usar fitbits y el microondas", dice Katy Wallace, Directora de Marca, Diseño y Estudio de Pringle. "Tu mamá no les permitiría usar wifi, ¿o sí?" -"¡No!", exclama Stringer, alcanzando unos decibeles muy altos raros en ella. Esencialmente ella es muy serena, de voz suave y tan reservada que casi no habla, lleva una prenda oscura de punto y cabello lacio café azabache. Estando sentada frente al collage de ideas de su show, puede ver cada parte de la mujer para la que diseña -lo que se ha convertido en una tendencia reciente para diseñadoras como Phoebe Philo, Victoria Beckham y Gaia Repossi. Stringer tiene mucho en común con la estética de ellas: un antiglamour discretamente lujoso, hecho para una generación de mujeres para quienes los adornados vestidos de coctel no tienen nada que ver con las mujeres de negocios y las que deben ir a recoger a sus hijos a la escuela. (Stringer tiene una hija de cuatro años, Indigo, con su novio desarrollador de sitios web).

"Soy muy realista. Paso mucho tiempo pensando en la ropa y cómo la usan las personas y lo que significa para ellas y cómo la gente la usa como una herramienta para expresarse u ocultarse. Soy más del tipo de persona que se dedica a pensar y sentir que a investigar", dice ella. Para diseñar su primera colección para Pringle, Stringer tuvo que reencontrarse con su escritura instintiva, remontándose a su primer trabajo como directora de diseño después de obtener un grado en moda en el 2002 de Nottingham Trent University y a su trabajo de trece años como parte de un equipo de diseño para Topshop, luego para Aquascutum y después para Mulberry. Expresó su nuevo sello personal en prendas de punto con un corte impecable, esculpiendo el cuerpo en siluetas que podrían describirse mejor como artísticas -o prendas para las mujeres a las que le gusta admirar el arte. No es que Stringer sea el tipo de diseñadora que se sumerge obsesivamente en los libros de arte modernos y las inauguraciones semanales de exposiciones. "La herencia de Pringle puede parecer una carga, pero debido a la responsabilidad que implica, en realidad todo se vuelve un proceso natural. No es como que tenga que ir a una galería y encontrar a algún artista contemporáneo que me inspire porque ya no tengo ideas. Todo lo que necesito hacer es revisar el archivo".

En otras palabras, es un proceso personal y estrictamente realista en contraposición al escapismo. "Creo que antes la gente tenía miedo de decirlo, porque da la impresión de ser algo comercial, pero para mí esa es la manera de inspirarme. Y siempre lo ha sido". En su colección de otoño/invierno 2016, Stringer abordó el más sagrado de los Santos Griales de Pringle: el twinset (blusa y suéter), que fuera usado por Grace Kelly y por Su Majestad la Reina. "El juego es considerado como una prenda tan soberbia, como las amas de casa de los años 50", dice ella. "Pero hemos dejado ese tiempo atrás. Las mujeres están compitiendo por las presidencias o administrando compañías, son el sostén de sus familia y son multitareas. Ya no necesitan el juego de blusa y suéter, así que quería inyectarle un poco de actitud". Ella convirtió este juego de dos prendas de punto en atuendos completos: faldas de punto con suéteres de punto, pantalones de punto con cardigans de punto, y así sucesivamente. "O este increíblemente hermoso y lujoso tracksuit", dice, señalando uno de los diseños en el collage de ideas. "Ese es el twinset moderno de Pringle".

El agudo sentido de la realidad de Stringer no sólo se materializa en su visión de las prendas apropiadas para la vida de las mujeres de hoy, sino también en sus astutas opiniones sobre el consumismo -algo, que dice, se encuentra ligado a su crianza en el norte. "Todos trabajan duro para ganar su dinero, por eso siempre he tenido un conflicto con la moda desechable, porque siento que cuando la gente no tiene mucho ingreso disponible y compra algo, ese algo debería ser una inversión. Me encanta la confección, la calidad y la idea de longevidad. No estoy segura si esto se debe a que crecí en una parte más pobre del país o a que la gente compraba menos en ese entonces y por eso atesoraban más las cosas, pero esa es la razón por la que me sumergí en el mundo de la venta de ropa, pero no me gusto y lo dejé", dice, refiriéndose a su época en Topshop. "Creo en eso de menos es más". Es un punto de partida sensato, que no sólo se puede apreciar en el trabajo de Stringer, sino también en su perspectiva con relación a la industria de la moda.

Entonces, ¿cómo se siente ser el centro de atención? "Tengo el síndrome del impostor", dice ella. "¿Has oído hablar de él?" Acuñado por la CEO de Facebook, Sheryl Sandberg en su libro Lean In, es un término definido por la modestia femenina. "Definitivamente me identifico con él. No soy una persona insegura y tengo mucha confianza en lo que hago creativamente, pero siempre pienso, '¿por qué alguien estaría interesado en leer algo acerca de mí?'. Si le preguntas a un hombre cómo es su desempeño en el trabajo, te dirá que es magnífico. Si le preguntas a una mujer, te dirá que sólo estuvo en el lugar correcto a la hora correcta. Y yo soy esa persona", dice Stringer, encogiendo los hombros. "Creo que eso me hace seguir siendo amable y humilde".

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Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Matteo Montanari 
Estilismo Emilie Kareh

Peinado Franco Gobbi de Streeters usando Bumble and bumble. Maquillaje Fara Homidi de Frank Reps usando Chanel Le Rouge Collection No.1 y Le Lift V Flash. Técnico de Uñas Donna D de ABTP usando Chanel Le Vernis. Asistente de Fotografía Nicola De Cecchi, Leonardo Ventura, Joseph Trisolini. Técnico Digital Diego Serralta. Asistente de Estilismo Shant Alvandyan. Asistente de Peinado Monet Moon. Manager de Producción Richard Cordero para Select Services. Producción Select Services. Modelo Fernanda Ly @ Viva London.
Toda la ropa Pringle of Scotland

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