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la importancia del cine lgtb

La mejor forma de reivindicar nuestros derechos en esta sociedad es a través del arte, y el cine ha hecho mucho por el colectivo LGBT.

por Lucía Morales
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05 Julio 2016, 4:43am

Fotograma de 'El verano de Sangaile'

Hace dos semanas un terrorista abrió fuego en un local de ambiente gay en Orlando causando medio centenar de muertes; y súbitamente advinieron a mi cabeza los disturbios del bar Stonewall Inn de 1969 en el neoyorkino distrito de Manhattan.

Las redadas de la policía eran un elemento rutinario con el que ya todo el mundo contaba en aquel lugar. Una vez a la semana solían irrumpir en el garito propinando palizas, vejando y arrestando a las asistentes. La noche del 28 de junio tuvo lugar una práctica de desobediencia que no había sido registrada tiempo atrás: tras los gritos de resistencia y las demandas de apoyo de las arrestadas llegó el apoyo de una muchedumbre, una repuesta explosiva, el caos de una revolución cuir en construcción.

Periferia o exotismo son conceptos clave para entender en las vidas de los sujetos que acudían con frecuencia al Stonewall Inn. Este bar era frecuentado de manera habitual por travestis, transexuales, transgénero, maricas afeminadas, bolleras masculinas, proletarias y gente que dormía en la calle e intentaba entrar para que alguien les invitara a una copa. 

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Imagen vía @clive78757

Los sucesos de Stonewall fueron un ejemplo de espacio de lucha y combate descarnado en pro de un cambio en el imaginario político de la sociedad de la época; el germen de una carrera imparable que ha contando con sucesos musicales, artísticos y editoriales que conformarían la antesala a nuevos ejes de la lucha interseccional -atendiendo a variables como el género, la raza, el origen o la clase social- en el movimiento feminista.

Aunque el neoliberalismo pretenda vaciarla de sentido, la cultura ocupa un lugar fundamental en cualquier proceso de cambio. Los procesos inherentes al sistema capitalista y las instituciones pretenden desarticular la protesta y los hechos que la arropan y la nutren, pero es necesario que la disidencia sexual también se vea definida en un entramado de creaciones artísticas impregnadas de un lenguaje concreto, incisivo.

Se ha tildado por tradición a las creaciones del colectivo LGTBI de grotescas. Como diría Susan Sontag en su ensayo Notes of Camp (1964), no sólo hay una visión camp (véase también como kitch, afeminado, exagerado), una manera de ver las cosas; "lo camp es también una cualidad perceptible en los objetos y en el comportamiento de las personas. Hay películas, ropa, adornos, canciones populares, novelas, gente, edificios...". El séptimo arte tiene el don de reconstruir historias y situaciones, de deconstruir los elementos de las estructuras patriarcales que, a día de hoy, continúan imperando en las sociedades globales; la capacidad de crear arquetipos perdurables en el imaginario del común.

Fotograma de 'Theo y Hugo, Paris 5:59'

La mente social colectiva recibe constantes inputs del lenguaje simbólico alimentado por los informativos, la publicidad, el cine... Y son vertidos en diferentes discursos y creaciones culturales; porque sin hechos culturales que cuestionaran el status quo no existirían nuevas formas de debate ni de relacionarnos. Una baza fundamental para dar voz a una realidad complicada por una violencia institucional y social que no se puede obviar, sino que ha de ser combatida a través de la lucha por un verdadero cambio de las estructuras heteropatriarcales que rigen el mundo. 

Gracias a la existencia del séptimo arte, la lucha contra la homofobia cuenta con herramientas potentes para la transformación del imaginario común, todavía alienado por la presencia de una estética y un lenguaje dominado por la realidad cisgénero (sujetos femeninos y masculinos heterosexuales). Por no hablar del hecho de que todavía se consideran los proyectos cinematográficos impulsados por productores y directores LGTB como un subgénero.

Por ello, es importante reconstruir desde los márgenes de la sociedad, la creación de referentes y una 'cuirstory' propia, jugando con el elemento de fantasía que ofrece el cine, compuesto de subjetividades y de identificación en sus narrativas.

Año tras año, festivales como el FIRE!! en Barcelona nos hacen pensar que todo aquello que anhelamos puede llegar a ser tangible. La vigésima primera convocatoria del festival cuenta con un total de 56 títulos, entre los que se encuentran largometrajes, documentales y cortos; así como muestras colectivas de arte, y actividades entre las que se encuentra el cine a la fresca en el Raval. Con el lema Liberté, égalité, diversité, la organización del FIRE!! trata de situar en el centro de la lucha el predominio del amor libre e igualitario y la seducción como fuerzas motrices para alimentar el proceso de cambio y la defensa de los derechos humanos. 

Resulta alarmante la ausencia de directoras y productoras en el ámbito cinematográfico y el mundo de la creación en general; por ello el festival promulga la presencia de la mujer, como ejemplo de empoderamiento y de lucha por la igualdad y la diversidad afectivo-sexual.

El largo Stories of our lives, que narra cinco historias en el marco represivo de Kenia; la lituana El verano de Sangailes -presentada en la pasada edición de los Óscar- que cuenta la historia de una historia de amor veraniego entre dos chicas adolescentes; y Els 5 QKs, de Alfonso de Sierra, Luis Escribano, Ramón Massa, Ces Martí y Enric Bentz, cineastas vanguardistas reunidos en 1975 para quebrar el discurso homófobo de la época a través de su obra.

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Credits


Texto Lucía Morales
Imagen principal fotograma de 'El verano de Sangaile'

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