feminicidios y transfeminicidios más allá de nombrarlos

Hay una reciente ola de asesinatos en contra de mujeres y mujeres trans. Es necesario educarnos sobre qué significan los conceptos que definen estos delitos y ejercer ciertas acciones personales, que aunque no lo creamos, ayudan a erradicar el problema...

|
nov. 11 2016, 4:15am

"Lo que no se nombra no existe" es una de las principales consignas feministas. También dentro del derecho, para que una conducta sea calificada como delito y por tanto castigada, debe estar descrita con anterioridad en la ley penal.

Así, uno de los avances más importantes del feminismo, fue el reconocimiento jurídico, legal, social y cultural de la violencia de género y hacia las mujeres y por consiguiente la introducción y definición del término en inglés femicide, (feminicidio). En 1976, Diana Russell y Jill Radford fueron quienes lo definieron en el libro The Politics of Woman Killing como "el asesinato misógino de mujeres cometido por hombres motivado por el odio, desprecio, placer o sentido de posesión hacia las mujeres".

Veinte años después, durante los 90s, la antropóloga y feminista Marcela Lagarde adaptó el término al español, no como femicidio sino como feminicidio. Para Lagarde, la traducción como femicidio corría el riesgo de confundirse con homicidio, y de pensarse era "la feminización de esa palabra". Feminicidio implica la "responsabilidad del Estado y plantea como en toda violencia contra las mujeres la necesidad de una política de Estado para erradicarla, así como, de manera paradójica y contradictoria, la transformación de género de ese Estado y sus instituciones como parte de la solución del problema".

El lenguaje ha sido siempre para los movimientos feministas definitorio, cuando las cosas se nombran, se entienden y pueden empezar a resolverse. El reconocimiento de un fenómeno al nombrarlo, es casi la mitad de la lucha. Judith Butler, ha señalado como el lenguaje muchas veces define la forma en la que nos convertimos en personas, la forma en la que nos relacionamos, y la forma en la que resolvemos y entendemos el mundo. Pero también ha mencionado como el lenguaje no es todo.

Después de la reciente ola de violencia tan brutal en contra de mujeres trans, se empezó a utilizar el término transfeminicidio. Transfeminicidio como tipo penal no existe actualmente pero es definitivamente relevante y aplicable para describir el asesinato de mujeres trans porque el móvil dentro de estos crímenes de odio por transfobía es el género, la transgresión del mismo.

El debate más que centrarse en la funcionalidad del lenguaje, sobre si los términos que ayudan o no a prevenir y erradicar la violencia hacia las mujeres en nuestro país, es cuestionar ¿qué tanto ha ayudado la figura jurídica de feminicidio y en México? ¿Valdría la pena luchar por constituir el tipo penal de transfeminicidio en México?

Para la doctora Lucía Nuñez, critica del sistema jurídico penal, el tipo penal del feminicidio "no nos ha servido". El tipo penal de feminicidio, es decir la descripción precisa del delito que lleva una de las mas altas penas en nuestro país de 40 a 60 y de 20 a 50 años en la Ciudad de México, esta en todos los códigos del país menos, curiosamente, en Chihuahua, uno de los estados donde más feminicidios existen. A pesar de existir como tipo penal, es "evidente que los feminicidios se siguen cometiendo de forma cada vez más violenta" y en algunas ocasiones no solo no ha funcionado sino que hasta ha perjudicado. De acuedo a Nuñez, las razones por las que el tipo penal del feminicidio no nos ha servido es por dos motivos: impunidad y falta de prevención.

En la Ciudad de México, desde el 2011 existe el tipo penal y hasta ahora en el 2016, "el sistema penitenciario solo tiene contabilizado a 7 personas en proceso", todavía no sabemos cuántas de eses serán sentenciadas. ¿De qué ha servido entonces tener este tipo penal, si continúan los feminicidios y transfeminicidios de forma cada vez más violenta?

Impunidad

La impunidad quiere decir la falta de castigo y pena, y de alguna forma, la falta de justicia por un crimen cometido. Para garantizar que se castigue un delito, primero se tiene que constituir como tal, asegurarse que exista el término, que sea dicho, nombrado y enunciado para ser castigable.

"Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género". Aquí, el concepto de género, que es una noción muy compleja y de muchos aristas, es traducido y abstraído para que se pueda tipificar y luego penar. De acuerdo a Nuñez, desde aquí empieza la dificultad ya que "la ley no puede abarcar un concepto tan complejo en un solo término; no tenemos el vocabulario para expresar que pasa". Para la ley penal existen siete formas de feminicidio, así un fenómeno tan brutal, complejo y difícil de describir es traducido a siete formas diferentes de tiempo, lugar y modo, que van desde que la víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo; se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia; hasta que el cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público".

Los jueces, el ministerio público, policías, a pesar de múltiples esfuerzos feministas de "sensibilización" no acaban de entender qué es el género y no saben aplicar la norma, y entonces de acuerdo a Nuñez "terminan consignando a personas que no cometieron el feminicidio", y en vez de ayudar a erradicar los feminicidios terminan perjudicando por confusión y llevando a la impunidad, a no castigar el delito.

Nuñez nos pone un ejemplo: una hija mata a su madre, es un homicidio agravado pero porque la víctima es una mujer, se considera un asesinato por razones de género. Un feminicidio es mucho peor que un homicidio, porque no tiene beneficios penitenciarios, es decir, no hay posible disminución de pena o sustitución de pena por trabajo. El lenguaje, traducir el género, algo tan difícil de describir,

Falta de prevención

Varios estudios que critican el sistema penitenciario por todo el mundo, movimientos abolicionistas, apuntan a como las leyes, por ejemplo de anti-discriminación o leyes anti-odio para la comunidad lésbico, gay, trans y queer no han funcionado. Dean Spade, abogado y activista, en su libro Una vida normal (2011) y en su visita a México para el proyecto Mesas de Diálogo: Subjetivación sur-norte, ha hablado de lo contraproducentes y limitadas que pueden llegar a ser las leyes de inclusión y antidiscriminación que la comunidad LGBTTI suele buscar. Según Spade, existe más evidencia de cómo las leyes de inclusión y antidiscriminación (cuando no buscan efectos que modifiquen radicalmente la distribución de privilegios, sino que se quedan como medidas meramente jurídicas) no funcionan que de su supuesto funcionamiento.

Dentro del derecho penal existe la creencia que al convertir un acto en un tipo penal existe una prevención intrínseca porque 1) a partir del castigo se enseña con el ejemplo, así otra persona no va querer cometer el delito porque temerá ser castigada, y 2) el supuesto delincuente ya tras rejas no podrá seguir cometiendo delitos .

Sobra decir que en la práctica esto no funciona. De acuerdo a Nuñez, el derecho penal esta basado en la "elección racional", es decir, basado en la creencia que la persona eligió racionalmente cometer un delito. Pero sabemos que no es así! También Dean Spade, ha señalado como las leyes no son efectivas como medidas disuasorias. Una persona no se detiene de cometer un acto homofóbico o un crímen, o un delito porque exista una ley que lo castigue . Para Dean Spade, las leyes no funcionan porque no modifican las estructuras económicas y de poder de las que nacen.

En México, seguro muchas personas aún sabiendo que existe el delito del feminicidio y transfeminicidio saben que pueden dar una mordida, que existe la impunidad, y que seguro no los van a cachar o siquiera perseguir porque la vida de las mujeres y de las mujeres trans no cuentan en nuestro país. No han sido vidas que merezcan la pena, y la ley poco hace por cambiar estas situaciones. El sistema penal, opera post facto cuando ya se violento el derecho, no sirve

Al final, ¿quién termina en la cárcel? Las y los más marginalizados, las mujeres trans que los transfeminicidios buscan proteger. Los violadores de clases más altas, políticos, no están en la cárcel. ¡Pero el punto es que las cárceles y las leyes no están funcionando! Entonces, mayores penas realmente no son una solución a donde llevar nuestros esfuerzos feministas.

¿Entonces qué podemos hacer?

El lenguaje es el comienzo, es esencial un lenguaje incluyente y un lenguaje que la ley pueda adoptar para empezar a definir los cambios necesarios a realizarse, pero las cifras demuestran que cambiar el lenguaje no puede ser la última batalla, definir y entender los asesinatos de mujeres por razones de género no se pueden quedar en nombrar a las cosas como son.

Para Nuñez, debemos trabajar en modelos de prevención que realmente funcionen y por un feminismo que busque transformar las estructuras de género y opresión, siendo que la cárcel no es un instrumento adecualdo, ya que es un medio de exclusión social que reproduce patrones de jerarquización de raza y género" .

De acuerdo a Rocío coordinadora del Centro de Apoyo a Comunidades Trans, la violencia en México contra de las mujeres trans esta ligada al crimen organizado y el narcotráfico, lo que no parece desatinado. No se puede atender a los feminicidios ni transfeminicidios como casos aislados, por lo que necesitamos un cambio estructural.

Un cambio estructural requiere además de un lenguaje apropiado para nombrar los crímenes de género, un entendimiento de qué es el género y como opera. Implica cuestionarnos a nosotras mismas y nuestra implicación dentro de este sistema de regulación.

El género es un sistema jerárquico de regulación por el que las personas son coercidas para vestirse, hablar y mover su cuerpo de cierta forma en ciertos momentos. Si las personas no se conforman a las normas del género hay métodos de coerción sociales, legales, médicos, y de educación que son aplicados y van desde el estigma social hasta la muerte.

No hay nada inofensivo con el género y ahora nos damos cuenta que no hay nada más temido y odiado que las mujeres.

Más de i-D:

Distinguir feminicidios en México

¿Qué hace que una obra de arte sea queer?

Marina Abramović, Beyoncé y el neoliberalismo: una entrevista con Amelia Jones

Credits


Fotografía Melissa Lunar
Texto Susana Vargas
Agradecimientos a Lucia Nuñez por su ayuda y comentarios para este texto.