sobre cómo 'dirrty' ayudó a cambiar el sexo en el pop

Antes de Miley y su bola de demolición, estuvo Christina y sus chaparreras.

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dic. 8 2016, 10:40pm

En la portada de Stripped, el cuarto álbum de estudio de Christina Aguilera, la cantante no está usando mucho más que pantalones de cuero, una banda en el brazo, y sombra de ojos de impacto. Aguilera había sido, hasta ese entonces, una de las estrellas pop más grandes de esa época. Más o menos era la chica que le presentarías a tus padres, con todo y sus matices atrevidos —"Soy el genio de la lámpara / Tendrás que frotarme de la manera correcta".

Entrando a la pre-producción de Stripped, su segundo álbum si no cuentas su apresurado álbum en español y su subsecuente álbum navideño (y no deberías contarlos), Aguilera había obtenido el control creativo y tomado las riendas, restableciendo ferozmente su imagen como una adulta explícita y sin la intención de disculparse por ello. Stripped fue comercializado como un salto a su madurez y autodescubrimiento. Mucho después, se hizo público que la cantante había sufrido de problemas de salud mental —su equipo lo llamó oficialmente una "depresión nerviosa"— llevándola al principio de su transformación. Esto había inspirado a su drástico cambio conceptual.

"Permíteme presentarme", dice la primera línea de la primera canción en Stripped. "Quiero que me conozcas… a la verdadera yo". Esta era la forma de Christina para decir: ¿Toda esa mierda de antes? Eso era una fabricación. Eso era marketing. ¿Esto? Esto es real.

El manager de Aguilera, Steve Kurtz, había estado al mando de su equipo por años. Su ruptura profesional con Kurtz permitió que Aguilera dejara en el pasado esa imagen genérica que tanto odiaba, que aparentemente le causó mucha angustia. Como resultado, Stripped no era tanto una reinvención, era más una revelación de la verdad.

El single principal Dirrty con Redman, trataba sobre bailar con tus amigos en el club. Sudando, bajando hasta el piso, o tal vez excitándote un poco con algún desconocido. Nada demasiado loco. Pero el video musical llevó la letra lo suficientemente inocente —"Pagué lo que debía, estoy de buen humor"— y la convirtió en un himno sexual que, ténganme paciencia, representó un esfuerzo por cambiar al mundo. También fue parte de la conspiración de las canciones con "Doble R", incluyendo a, Hot in Herre de Nelly a principios de ese año, y Right Thurr del año siguiente. Pero ese es un artículo para otro momento.

El video de Dirrty, filmado y dirigido por David LaChapelle, representaba a una Christina de 21 años renovada (que estuvo muy de cerca de estilizar su nombre como Xtina) usando un top de bikini, chaparreras sin trasero, y ropa interior diminuta con una "X" en su trasero. Sudada, y luciendo unos piercings en el labio y la nariz, es liberada de una jaula, antes de pavonearse en un ring de boxeo, haciendo unos cuantos movimientos entre la multitud de los esculturales y sudorosos bailarines, y posteriormente peleando y noqueando a una mujer con una máscara de luchador mexicano. El video termina con Christina arrodillándose en el agua, meneando su cabello en círculos concéntricos al estilo de Willow Smith.

Mientras que el single por sí solo no fue amado agresivamente —llegó al número 48 en el American Billboard chart, y obtuvo pocas reproducciones en la radio— el video fue un éxito instantáneo. Fue #1 en MTV's Total Request Live y fue votado como el quinto mejor video musical en la historia de TRL en un conteo que sucedió en 2008. Después, en ese año, fue votado como el Noveno Video Musical más Sensual de Todos Los Tiempos por los lectores de FHM, y en 2013, se llevó el segundo lugar en la lista de VH1 de los Videos Musicales Escandalosamente Sensuales.

Los espectadores alrededor del mundo se veían emocionados, enganchados. ¿Y por qué no deberían estarlo? Pechos, nalgas, sexo, absurdidad, agresión. Era prácticamente un vistazo a la mente de un adolescente promedio.

Mientras tanto, las personas por arriba de los treinta años estaban —francamente— conmocionados y consternados. David Browne, un escritor en Entertainment Weekly, llamó a Aguilera "la mujer reptil más repulsiva del mundo". La crítica de Time decía que ella "parecía haber llegado al set directamente de una convención intergaláctica de prostitutas".

No mucho después. Saturday Night Live parodió el clip con Sarah Michelle Gellar interpretando a Christina. "Cuando la gente vea este video", dice el personaje de Gellar en un acento sureño, tonto y sin explicación alguna, "van a dejar de pensar que soy una zorra de la industria musical, con pelo rubio y sin chiste… y empezarán a pensar en mí como una zorra de verdad". Durante el mismo episodio, Tina Fey bromeó diciendo que el clip le había provocado verrugas a sus genitales de televisión.

En corto: el video de Dirrty… le provocó algo a las personas. Tomó todo ese pop bubblegum de finales de los noventa que MTV nos estaba haciendo consumir a la fuerza —Britney, Mandy, Monica— y lo arrojó por la ventana. Sobrepasó la provocación y fue directo por el sexo y la locura. Claro, los adultos estaban enojados, pero le mostró a una generación de adolescentes lo que sus padres les habían estado ocultando por años. Y nos presentó lo que seguro iba a ser algo crítico: la independencia sexual y, si se podía creer en la visión de LaChapelle, una fiesta mugrienta de sexo en las pistas de baile y clubs de pelea clandestinos.

La respuesta de Aguilera a la crítica de los medios fue una medida y descarada, diciéndole a Blender: "Cuando eres atrevida y abierta, hablando artísticamente, en la música y en video, un puñado de personas se sienten amenazadas por ti, especialmente en la parte central de Estados Unidos. Estoy en la posición del poder, con un control completo de todo y todos los que me rodean. El poder ser tan valiente, para mí, es la medida de un verdadero artista".

Mientras los críticos continuaron rechazando la legitimidad de la apertura sexual de Christina —muchos citando (una y otra vez) la "simulación de masturbación" en el video como algo obsceno— ella simplemente dijo: "Creo que todos mis fans han crecido junto conmigo y aprecian mi necesidad de expresarme".

Y después salió Beautiful. El segundo single de Stripped, y el "jódanse" definitivo a los haters. Una canción que insistía en procurar el amor propio a pesar de las críticas: "Las palabras no me pueden tumbar".

Ahora, en esta época de (un intento de) aceptación y liberación, es difícil imaginar algo tan banal —como el sexo poco explícito y la violencia en video— causando tal caos y enojo, pero eso podría ser, en parte al menos, gracias a Dirrty y Christina Aguilera.

Recordando el pasado, lo que la gente dijo del video fue misoginia pura. Todo ese descontento estaba dirigido hacia una mujer joven en el ojo público, expresando su sexualidad sin la ayuda de un hombre. Esas personas asustadas. Les asustaba de la misma manera que Madonna lo hizo antes que ella, y lo que Aretha hizo antes de eso. Tenía a la gente preguntándose: ¿no tienen vergüenza alguna estas mujeres? Y la respuesta de Christina fue simplemente: "No".

A su modo, Dirrty fue uno de los muchos videos musicales que ayudó a pavimentar el camino para videos como Anaconda y Wrecking Ball. Ayudó a pavimentar el camino para Fergie y Beyoncé, y el de la sexualidad abierta para las mujeres en el pop. Y probablemente, lo más importante, pavimentó el camino para el disfraz de Halloween de Kylie Jenner de este año. Y por todo eso, Christina, te estaremos eternamente agradecidos.

Credits


Texto Isobel Beech
Screengrab via Vevo