lo que he aprendido de ser soltera a los 25

¿Cómo vas a afrontar el estilo de vida progresista, independiente y feminista que siempre 'has querido'?

por Bertie Brandes
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14 Septiembre 2015, 11:35am

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En primer lugar, tengo que dejar claro que esto no es una guía sobre cómo ser soltero con 25 años. Las guías son muy útiles (¿si no qué harían los adolescentes sin la infinidad de artículos que existen en Google sobre cómo perder la virginidad?), pero este no es el caso.

Tener 25 es como vivir una segunda pubertad que va desde la fase de ponerte una foto de perfil borrosa y misteriosa en Facebook a la fase en la que le suplicas a tus amigos que suban esa foto tuya en bikini a Instagram.

De todos modos, como he dicho antes, esto no es una guía; es más bien una lista de lecciones que he aprendido y que probablemente experimentarás en los años en los que todos tus amigos empiezan a echarse pareja (todos menos tú).

Imagen vía @wildfoxcouture

Eres menos crítica contigo misma y mucho más con el resto del mundo
Afortunadamente, con 25 años probablemente ya hayas dejado de sentirte mal por los pequeños e insignificantes defectos de tu cuerpo, algo que es genial porque a esta edad el pecho se te empezará a caer y el culo a engordar de forma gradual.

Puede sonar deprimente, pero en realidad es gratificante dejar de ser una esclava de la objetivación femenina y que no te importe que te haya crecido un milímetro el vello de las piernas. El problema es cuando la gente empieza a darse cuenta de eso, muchos -ignorantes- empiezan a juzgarte y tú no puedes evitar sentirte molesta y lanzarle una mirada fulminante a todo el que se queda mirándote las pantorillas.

Lo que quiero decir con esto es que a los 25 odias todo aquello socialmente establecido, aunque en el fondo sigues muy perdida en la vida. Tómate tu tiempo y piensa con calma.

Barajas la idea de estar sola para siempre
Tener 25 significa que, probablemente, has pasado por varias relaciones tortuosas y te sientes tan asqueada y decepcionada con el amor que no quieres saber nada más del asunto. Tu vida sin amor te va absorbiendo poco a poco y un día te das cuenta de que tienes una cama entera para ti sola en la que puedes comer pizza entre cuatro y siete noches a la semana sin que nadie se dé cuenta de las manchas de grasa en el edredón.

De repente, te conviertes en tu mejor amiga y mantienes tus secretos más oscuros a buen recaudo. Empiezas a hablar en voz alta contigo misma y desarrollas costumbres que nadie más puede presenciar, como bañarse en sangre menstrual o recortarte las uñas y ponerlas en un montoncito sobre tu mesita de noche. Después de todo esto pensarás que estarás sola para siempre y te sientes bien con ello (menos cuando estás borracha).

Imagen vía @lenadunham

Desarollas una serie de expectativas sin sentido por tu futura pareja
Otra de las cosas de las que te das cuenta es de que pasarás muchísimo tiempo con la próxima persona que te guste y que se puede llegar a convertir en alguien con el que compartirás casi toda tu vida. Cuanto más tiempo pases sola entre las sábanas, más tiempo tendrás para imaginarte en qué se convertirá esa misteriosa criatura que está por llegar.

La gente no para de decirme que tengo que bajar mis espectativas cuando conozco a alguien. Bueno, en realidad solo han sido un par de veces, pero lo suficiente como para ponerme de los nervios. ¿Es tanto pedir que quiera que próxima pareja vista bien, lleve zapatillas guays (pero no a todas horas), me quiera desesperadamente (pero me deje mi espacio) y tenga unos buenos bíceps? No me parece tanto teniendo en cuenta todo lo que yo le puedo ofrecer a cambio.

Te das cuenta de que tendrás que ser muy buena en algo para sobrevivir.
Aunque mi madre se pasó gran parte de mi infancia diciéndome que tenía que buscarme un marido rico, después de todos estos años buscándolo, lo único que he encontrado es a un montón de sociópatas. Esto significa que mis planes de casarme con un millonario, dejar de trabajar (ojalá...) y pasarme el resto de mis veintitantos escribiendo poesía en Florencia se han ido al traste.

Todo el mundo sabe que el promedio de edad de las mujeres de los millorarios es de 22 años -a los 25, con que puedan llevar una vida acomodada ya te vale-. Con esto en mente, puede que sea la hora de pensar qué vas a hacer para vivir tu vida de la forma independiente, progresista y feminista que siempre has querido (o que siempre has dicho que querías).

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Texto Bertie Brandes
Fotografía Lulu Lovering

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