miuccia prada aborda la importancia del menswear en milán

En el segundo día de shows en Milán, Miuccia Prada dedicó su plataforma para comentar acerca de los distintos niveles de libertad creativa entre la moda masculina y la femenina, y la relación entre el guardarropa de hombre y el guardarropa de mujer.

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19 enero 2015, 6:25pm

Sin duda alguna la gente de moda tiene la reputación de ser peculiar. Llenamos el edificio de Prada en Milán con 900 de nosotros y virtualmente creamos un ambiente de antro dentro del espacio de pasarela, solo para sentarnos y observar lo que básicamente son -para el ojo común- cincuenta looks 'normales' en tonos monótonos. Para después, al termino del desfile, apurarnos a nuestros hoteles a escribir cientos de palabras acerca del significado de todos ellos. Para su otoño/invierno 2015 de ropa masculina, Miuccia Prada se aseguró de que aún más personas lo hicieran, invitando hasta los más altos críticos de womenswear a Milán para que asistieran al show nocturno, mismo que exploró la relación entre hombre y mujer y sus respectivos guardarropas. Fue un gesto épico para probar su punto: qué tanto su moda masculina alimenta a su moda femenina, y qué tanto sus colecciones de hombre inspiran sus colecciones de mujer, las cuales usualmente sirven como un segundo acto para sus historias de temporada divididas en dos partes.

"No le llamo pre-otoño," dijo la Sra. Prada en backstage acerca de los 19 looks femeninos que aparecieron en el show. "Le llamo otro punto de vista de la próxima temporada." En recientes temporadas, pre-otoño -como le llamamos de todas maneras- ha jugado una parte importante en los shows masculinos de la diseñadora porque el menswear, como cándidamente admite Prada, ahora es esencialmente la única oportunidad para los diseñadores de grandes marcas como la suya, de sentirse libres de enfocarse en la idea creativa que más les interesa. "Cuando haces la colección femenina, estas obligado a tener más y más y más, y nunca puedes hacer lo que verdaderamente te importa." Porque el menswear coopera con una parte muy pequeña de las ventas para estas casas de moda, se ha convertido en un patio de juegos para dejarse llevar creativamente de una manera que las líneas de moda femenina no permiten, simplemente porque el womenswear tiene la carga de ser el pilar comercial. Y en ese sentido, los shows de hombre se han vuelto más importantes que nunca.

"El pensamiento siempre es abstracto," Prada le recordó a los miembros de la prensa en backstage, quienes se arremolinaban como buitres sobre una presa, como ya es una tradición que Prada comparta su sabiduría de moda cada post-show. "Tienes muchas cosas y las editas al final, y solo nos gustó el negro y el azul y el gris," dijo, burlándose un poco de los parisinos que estaban desesperados por respuestas acerca de la línea de looks rígidos, sobrios y directos que caminaron por los pequeños cuartos del set adornado como un antro industrial con aire berlinés, y al compás de una música electrónica igualmente industrial. "Quise hacerlo elegante y moderno. ¿Qué significa? No lo sé. Muy estricto," ofreció Prada. Lo que fue, era un uniforme: una representación bien definida, sin adornos, de la base de nuestros guardarropas, para hombre, el top sencillo, los pantalones lisos, el traje liso; para mujer, el vestido de diario, la pequeña chaqueta, el abrigo que bien podría ser un vestido.

En conjunto, fue la colección más comercial de Prada al mismo tiempo que la más provocativa. Porque si no fuera por el hecho de que esta era Prada y sabemos que las ideas que le inyecta afectarán una parte significativa del panorama de la moda, no hubiéramos encontrado esos cincuenta looks -muy- normales tan interesantes. Lo que Prada transmitió sobre su estudio de la influencia del menswear en la moda femenina fue la parte funcional de la moda, la cual está más presente en los hombres (criaturas pragmáticas) que para las mujeres (criaturas poco prácticas). Es por supuesto una dura y verdadera representación de los sexos, pero al sumarlas de esa manera hace sentido en los términos que Prada sugiere: la ropa, hasta no ser desarrollada, es un simple componente en un necesario uniforme diario. Se refirió al vestido a cuadros, el cual apareció a mediación del show entre un mar de looks de un solo color, como un "error", sin duda, uno perspicazmente planeado para acentuar la uniformidad de los demás atuendos. "Estaba obsesionada. Nadie quería ponerlo en el show. Yo dije, 'Me gustan algunos errores'," Prada señaló.

prada.com

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Ash Kingston