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el resurgimiento radical del rapado femenino

Mientras que una nueva cosecha de modelos, músicos y chicas de Instagram están intercambiando las tijeras por la máquina, analizamos las implicaciones políticas de cortarse todo el pelo.

por Jane Helpern
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13 Mayo 2016, 6:35pm

saint laurent fall/winter 16. photography Jason Lloyd Evans.

A lo largo de la historia, el estatus de una mujer, su feminidad, e incluso su fertilidad, han estado determinadas por su cabellera. Los antiguos griegos consideraban el bello púbico incivilizado. Los antiguos egipcios soportaban un proceso riguroso de depilación de cuerpo completo con cera de abeja y pinzas. En la Dinastía Zhou en China, las chicas adolescentes se sometían a una ceremonia elaborada donde les sujetaban el pelo para señalar su elegibilidad para el matrimonio. Y en 2016, el pelo de las mujeres, o la falta de ello, no está menos cargado de simbolismo.

Entre la guerra actual contra los estándares de belleza convencionales y la búsqueda de musas impredecibles, la cabeza rapada está surgiendo como el máximo ataque al mito de belleza milenario, que dice que lo atractivo de una mujer es relativo a la cantidad de pelo sobre su cabeza, y lo poco que le cubre el resto del cuerpo. La modelo de cabeza rapada Ruth Bell fue la exitosa estrella de las pasarelas de 2015. Amber Rose es más visible que nunca como el rostro público de la cruzada contra el slut-shaming. Y las consentidas de Instagram, como Alana Derksen y Braina Laviena, están haciendo la transición de estrellas de las redes sociales a fuerzas de la moda mundial.

Tamy Glauser en PFW otoño/invierno 2016, foto por Melodie Jeng.

Por supuesto que la mentalidad de "no tengo pelo, no me importa" no es nada nuevo. El look ha sido sinónimo, por mucho tiempo, con la estética de anti-sistema del punk. Y las mujeres de color han estado utilizando este estilo por años. La emblemática Grace Jones (quién declaró que rasurarse la cabeza la llevó directamente a su primer orgasmo), la actriz Lupita Nyong'o, y la innovadora modelo de los noventa Alek Wek, solo son tres de las muchas mujeres que hacen que el pelo parezca sobrevalorado.  

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Ruth Bell preparándose para fashion week vía @bainstevens

Pero la presión por mantener una melena interminable sigue siendo el status quo hoy en día. El mercado global de cuidado del pelo está valorado actualmente en $83.1 miles de millones, y una búsqueda en Google que inicie como "¿A los hombres les gusta…" inmediatamente te sugiere "el pelo corto?" ("¿acurrucarse?" y "¿las vírgenes?" son contendientes muy cercanos). Las mujeres que desafían este estereotipo de género aún son frecuentemente rechazadas como inestables, sin sexo, o amenazantes. Si la cultura pop del pasado es algún indicador, el antiguo proverbio quizá deba ser: en el infierno no hay furia como una mujer esquilada (en vez de despreciada). 

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Ve a Sinead O'Connor, la chica ruda rapada por excelencia, que protestaba contra los patriarcales ejecutivos de la música, con su estética desafiante; o Charlize Theron como Furiosa, la protagonista feminista de Mad Max: Fury Road, que emancipa a las cinco esposas de las cadenas de la misoginia. Y la infame crisis nerviosa (#neverforget) de la ícono del pop Britney Spears, que llegó a su clímax con la antigua integrante del Mickey Mouse Club rasurándose la cabeza, en un salón de belleza de los suburbios, observada por multitudes de paparazzis. Las tres llevaban su pelo, o mas bien la falta de él, como un arma —para mandar el mensaje de que no podrían ser controladas por el patriarcado o silenciadas hasta la sumisión.   

Kris Gottschalk vía @krisforreal

Mientras que tener una cabeza rapada aún está lejos de lo convencional, está en aumento. Observa el éxito de la modelo británica Ruth Bell. Desde Saint Laurent hasta DKNY, Bell ha cautivado al mundo de la moda con sus pómulos vertiginosos y pelo corto desteñido. A punto de ser parte de una campaña para McQueen, le dijo a The Guardian que ella le atribuye el reciente surgimiento de las modelos de cabeza rapada al nuevo interés de la industria por "chicas con más carácter". "Los ideales de la belleza se están volviendo más amplios y más tolerante que aquellos que no entraban dentro del molde hace más o menos una década", continuó. A Bell le siguen muchos nombres, incluyendo a Kris Gottschalk y a Tamy Glauser, quienes están desechando las nociones tradicionales de la feminidad y consiguiendo más trabajos que nunca gracias a su imagen de cabeza pelada. 

Vetements primavera/verano 2016. Fotografía Jason Lloyd Evans.

En Instagram las chicas sin pelo están por todos lados. Está Alana Derksen, la anti-modelo canadiense que fue escogida para la pasarela en París de Vetements, el nuevo rostro de Unif, Mackenzie Tallulah Jones, y la fotógrafa Brooke Barone, que es igual de ágil en ambos lados de la cámara. Y eso solo es en el pequeño círculo de personalidades que esta escritora (quien se rasuró la cabeza una semana antes de que lo hiciera Britney en 2007) sigue. 

Alana Derksen vía @hotgirlfuckedbylife

"Desde que yo sé, las modas en cortes de pelo generalmente comienzan desde los editoriales de celebridades y se van filtrando. Pero considerando que tanta influencia viene de las redes sociales, además de una conversación más fuerte sobre la fluidez de género, [eso] básicamente ofrece un montón de gente atractiva que se ve bien sin pelo", explica Sable Yong, una editora de belleza freelance que ha trabajado con xoVain y Teen Vogue. Yong también es una de diez mujeres que salen en la campaña de Dove de "Love Your Hair", un video de 85 segundos animando a las mujeres que hagan con su pelo lo que a ellas les de la gana, sin importar las expectativas de la sociedad y los estigmas controlando lo que constituye como profesionalismo, belleza y lo apropiado para la edad.

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Mackenzie Tallulah Jones vía @luke_macmaster

"Ahora que las tendencias de la moda han cambiado, para enfocarse en el individuo y celebrar la originalidad, creo que las mujeres están más animadas para realizar esta audaz decisión", dice Yong. "La diferencia en perspectiva ahorita que, digamos hace 20 años, es que no necesariamente estés perdiendo nada más que pelo al raparte la cabeza. Solo es otro camino de la auto-exploración y la auto-representación". 

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Braina Laviena, la fotógrafa y musa de Yeezy, acaba de protagonizar una campaña global para Esprit y aparece en el video de la nueva canción de Rejjie Snow, Keep Your Heap Up, el cual se estrenó en i-D. Después de mudarse a Los Ángeles desde Puerto Rico para intentar convertirse en modelo, la carrera de Braina no estaba despegando, así que decidió cortarse todo el pelo: "Estaba intentando dejarme crecer el pelo para ser más comercial y conseguir más trabajos, pero lo odié, porque simplemente no me siento como yo misma con pelo largo", me cuenta. Sin trabajo y harta de ello, decidió descansar de la carrera. "Finalmente me sentí libre de hacer lo que yo quisiera con mi pelo, ¡así que me lo corté! De manera irónica, la gente se interesó más en mi look y comencé a conseguir más trabajos. Creo que eso me enseñó que seguir tus instintos y ser honesto con quién eres siempre resulta ser mejor". 

Braina Laviena por Andrew Echeverrria.

La estudiante de arte y medios de UCLA y fotógrafa Matea Friend puede relacionarse con la experiencia de Braina. Después de rasurarse la cabeza en un ritual de hermandad con su hermano (ella es una de diez hermanos), tuvo una respuesta negativa en su trabajo y le dieron menos turnos. Al no sentirse bienvenida y fuertemente excluida, estuvo forzada a renunciar: "No solo me sentía alienada y sola, también me hizo darme cuenta que la gente ve a las mujeres como si no estuvieran cuerdas o como si no tuvieran buena salud, según la longitud de su pelo", explica Matea. "Después de que acogí por completo la cabeza rapada, comencé a recibir mucho cariño de la gente en la calle, y la gente en las redes sociales. Definitivamente creo que está habiendo un cambio hacia la aceptación de las mujeres que desean expresarse libremente".   

Matea Friend y su hermano David Friend vía @david.friend

La experiencia de Matea, fuera de la esfera de la moda, es evidencia de que el corte rapado aún tiene un poder político, a pesar de su prevalencia en los editoriales de moda, en la pasarela, y en Instagram. Mientras que ahorita está a la moda como una manera simple de obtener un efecto provocador y andrógino, el rapado permanecerá un símbolo de peso de empoderamiento, estilo personal, y resistencia, mucho después de que los editores se hayan cansado de él.  

"Es normal que los chicos lo hagan. Así que desearía que fuera más normal, y que no fuera un gran tema que una chica lo haga", explica Braina. Pero hasta entonces… "Sí requiere de valor, porque el pelo puede ser una red de seguridad para las mujeres, para cubrir muchas inseguridades. Cuando no tienes pelo, literalmente no te puedes esconder de los demás, tienes que estar 100% cómoda con como te ves y orgullosa de ello". 

Credits


Texto Jane Helpern
Fotografía Jason Lloyd Evans