Publicidad

tilda swinton le dice no al fast-fashion en florencia

En su estudio acerca del significado de la ropa, Tilda Swinton y Olivier Saillard presentaron Cloakroom en Florencia, una intensa interacción con la ropa, la cual cuestionó nuestra cultura del consumo y la tendencia.

por Anders Christian Madsen
|
21 Enero 2015, 2:05am

Que venga lo viejo, afuera lo nuevo. Fue -entre más lo piensas- la lección para llevarse del tercer performance de Tilda Swinton y Olivier Saillard, Cloakroom, que se llevó a cabo en Florencia la semana pasada y completó la trilogía de obras hechas por el dúo a lo largo de estos últimos cuatro años. "Se trata del fetiche de lo nuevo y el fetiche de la apariencia. Realmente no se trata acerca de la apariencia en lo absoluto, se trata del espíritu supongo, y la vida vivida en esa ropa," dijo Swinton después de la obra, la cual la tenía a ella interpretando a una dependiente de un guardarropa, imitando, investigando, e interactuando con piezas que los miembros de la audiencia le daban. Después de una intensa hora y media, Swinton lanzó su élfico cuerpo alrededor del escenario, dándole vida a la inanimada ropa que dejaban sobre el mostrador: estudiándola, acariciándola -lamió el forro floral y al menos uno de los botones del blazer de un desconocido- e inclusive platicando con ella. "Ella ni siquiera está aquí," tranquilizó a una mascada, para luego decirle a una chamarra, "¡No seas boba!".

"De cierta manera tuvimos las ideas para esta pieza cuando estábamos haciendo Impossible Wardrobe," dijo Swinton, refiriéndose a la primera obra de Saillard en 2012, "entonces es una manera de completar esa búsqueda, la cual se trata del alma de la ropa. Y tal vez lo más interesante acerca de la ropa es la gente que vive en ella, y en realidad, no hay nada más que agregar." Pero en un mundo de fast-fashion -ya sea que sea high-street o lo que las marcas de lujo practican- hay mucho más que decir. La obra era un estudio acerca de la gente conforme a su propia ropa, exhibiendo con eficacia la importancia que depositamos en nuestras piezas favoritas al poner a los invitados en el escenario con su outwear y accesorios preferidos. Podías notar que algunas personas pensaban que SU guardarropa era realmente especial, yendo hasta el mostrador de Swinton con una chamarra extravagante o una mascada gigante, sonriendo por su propia convicción de que SU contribución realmente haría algún cambio en el performance. Como un, "me pregunto qué es lo que Tilda hará con esto," etc.

En ese sentido, la obra redireccionó el enfoque usual de la moda a los expertos del estilo hacia los hombres y mujeres comunes y sus elecciones cotidianas al vestir. "Es el honrarlo con nuestra propia ropa en lugar que con la de Coco Chanel o Napoleón o cualquier otra persona," dijo Swinton. Ya que su madre, Lady Swinton, murió hace dos años, la actriz ha estado revisando su guardarropa, dándose cuenta de la importancia de la longevidad de la ropa que nos acompaña por la vida. "Pasa muy, muy seguido, la ropa nos sobrevive. Ya sabes, el cuerpo deja de existir, la ropa continúa. Existe la tradición de gente heredando ropa -es común en Escocia que la gente tienda a usar los kilts de sus abuelos. Hay un sentimiento de que la ropa debe ser pasada de generación en generación. Es relativamente reciente que tenemos un fetiche por las todo lo novedoso," dijo Swinton, ella misma, una fan de diseñadores como Haider Ackermann, quien su trabajo es atemporal y propone un guardarropa longevo para sus usuarios, más que piezas de tendencia por temporada.

"Todos nosotros, como sea que sea nuestra relación con la ropa, aunque nos cueste admitirlo, terminamos usando solo unos cuantos artículos, porque tienes una relación natural con ellos. Entre más hago esta obra, más me doy cuenta de cómo formar relaciones," dijo Swinton. "Todos tenemos relación con un viejo suéter que la gente nos dice que nos deshagamos de él, pero que no haremos, porque ¿sabes qué? Tienes una muy fuerte relación con esa cosa." Para los escépticos, quienes se toman muy en serio como para mostrar interés sobre lo que ponen en su cuerpo, la orquestación de Saillard y Swinton hubiera parecido una forma tonta de intelectualizar la moda. Pero aunque tuvieras que ser un poco de mente abierta para aceptar su muy larga interpretación del significado de nuestro guardarropa, el performance fue una declaración muy anti-moda en una cultura que no deja de aumentar su consumismo y una industria de la moda abrumantemente obsesionada con la novedad. Para Swinton, el sentimiento fue ciertamente genuino. Al preguntarle si le desagrada el fast-fashion, ella sonrió sutilmente y dijo, "Ni siquiera sé lo que es eso realmente. Soy muy lenta en todos los departamentos."

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Alessio Costantino