recordando 2010 cuando i-D conoció a olivier zahm

Olivier Zahm, motociclista vestido de cuero, amante de las mujeres, seductor barbado y publisher, es el editor en jefe y director creativo de la brillante publicación semestral, Purple Fashion Magazine.

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29 mayo 2017, 5:13am

En los últimos años, Purple Fashion Magazine ha ayudado a cambiar el panorama en las publicaciones al constantemente expandir los límites hacia la contracultura. Primariamente establecida en las capitales de la moda de París y Nueva York, la revista documenta a los sinvergüenzas y los creativos, a lo maravilloso, lo controversial, lo hermoso y lo sancionado. Al mando del Director Creativo Olivier Zahm, Purple nunca es un recuento de segunda mano de lo que alguien en las periferias considera como cool, es más bien una experiencia de primera mano vista a través de sus características gafas de aviador, él siempre llega al fondo en su exploración de la vida, el amor, la moda, el arte, el cine, el sexo y la sexualidad. Su visión es una mirada inquebrantable al lado más sórdido y ruin de la vida, donde la escena del arte del downtown de Nueva York se desarrolla en paralelo a un chic diseñador francés, alguna atractiva modelo, actriz o chica de mundo en algún fabuloso estado de desnudez, en Purple todos son igual de válidos. Dado que, finalmente, Purple se trata de una cosa, y sólo una cosa —SEXO, como Olivier abiertamente admite: "Para mí todo es sexual de cierta forma. O digamos que, para mí, el sexo es la única cosa en la que realmente creo. La gente sigue mintiendo sobre su vida sexual, la cultura colectiva trata de mantenerlo oculto, sólo porque es la verdad subyacente detrás de todo; lo cual lo hace incluso más importante en el contexto actual en que todos nosotros ya no creemos en nada".

Me siento en una cafetería que está en la esquina cercana a la oficina de Purple en París, esperando a que llegue OZ. Llega tarde, su joven y hermosa hija Asia corre a su lado por la calle, sostienen firmemente los cascos de motocicleta en su mano. Él es reconocible a primera vista, vestido en su uniforme, poco apropiado para su edad, de gafas Ray Ban, chamarra de cuero ajustada, camisa a cuadros, collares de talismán de Pamela Love, pantalones demasiado ajustados, y botines de tacón cubano. Se ha forjado intencionalmente una imagen al estilo de ese otro provocador parisino Serge Gainsbourg, y en los dos mil se transformó de un editor anónimo a una celebridad de las publicaciones al proyectarse a sí mismo como el rostro de Purple Fashion Magazine y Purple Diary, los cuales muestra sus hazañas diarias. Ésta fue una decisión de negocios consciente, tomada cuando Purple estaba enfrentando tiempos financieramente difíciles y las circunstancias demandaban una reacción. "Cambié mi percepción, cambié mi estrategia y decidí jugar el juego, ser visible, tomar fotos, ir a cada fiesta, ir a los shows de moda, reunirme con los clientes y hacer dinero. Quiero que Purple sobreviva después de que ya no esté, especialmente si muriera en un accidente mañana".

Entramos al Instituto Purple y las imágenes de Serge Gainsbourg están pegadas en el tablero de anuncios al lado de los dibujos de Asia y enmarcados como el único arte en exhibición en la pared de su oficina privada. Ésta es una tarde de sábado y el director de diseño de Olivier, Gianni Oprandi, su editora de moda, Camille Bidault Waddington, y su editora ejecutiva, Carolne Gaimari, están todos presentes y muy apropiados, discutiendo las colecciones en Catwalking.com y diseñando sus respectivos planes, mientras la nueva niñera de Asia le enseña a pintar en la habitación de al lado. Zahm es retro y moderno a la vez, habla con un ritmo francés suave y seductor, y es encantador, carismático, enigmático y un enigma. Su apariencia es rústica e intimidante, su peinado es estar permanentemente despeinado, tiene ojos saltones, su comportamiento es un cliché anticuado, pero hay algo en él que nos remonta a una época pasada de estrellas de rock, Hollywood y supermodelos, eso es tan sexy y tan del momento. Zahm ama a las mujeres, ama la vida, ama la moda, ama el arte, ama las revistas y ama, bueno, tener sexo. "El sexo puede ser una arquitectura, puede ser una fiesta, puede ser un artista. Para estar inspirado o sentirme atraído necesito tener ese contacto. Para mí, el sexo es la única cosa que realmente puedes vender. El sexo conecta a la gente. Es algo verdadero, es una forma de escapar y el sexo es, por supuesto, una fuente de inspiración". Abrimos una cerveza, Olivier enciende un cigarrillo y empezamos a discutir cómo, dónde y por qué se convirtió en un sex symbol improbable y en una de las personas responsables de que París vuelva a ser la ciudad más chic y sexy del mundo en este momento.

Siendo un chico de los sesenta, OZ creció durante las revueltas de 1968 en París, donde los estudiantes luchaban por la igualdad, la liberación sexual y los derechos humanos con la filosofía, la literatura y el arte como armas. La revolución influyó a este joven príncipe, quien se dio cuenta a una edad temprana de que una idea potente puede, y después lo haría, abrirle a muchos una puerta. Sus padres se conocieron en una playa en Portugal, donde estaban pasando las vacaciones en ese momento con sus respectivos mejores amigos. Su padre llamó la atención de su madre al conducir un Mercedes convertible blanco y empezaron a salir en citas dobles, lo que trágicamente terminó cuando el mismo carro se estrelló, matando a la amiga de su madre. Sus padres, que aún eran estudiantes, estaban viviendo en la Cité Universitaire en Antony, la cual era una nueva residencia para los estudiantes y sus familias, y una base para las ideas políticas y sociológicas. Las habitaciones fueron diseñadas por Charlotte Perriand y Jean Prouvé. Aquí fue donde criaron a Olivier y a su hermano y hermana, en los dormitorios de los estudiantes. Su vida en casa fue una época libre, fácil y feliz, llena de amor, risas, música, comida, vino y (una vez más), sexo. Eran los setenta, la década del amor libre y los padres de Zahm frecuentemente practicaban el sexo grupal y el intercambio de parejas. No era sórdido o salaz, era sólo una forma de vida tan normal como invitar a tus amigos para un barbecue, excepto que su mamá/papá procedían a salir con el esposo o esposa de alguien, a veces por días. "Mis padres tienen muchos amantes, tienen muchos amoríos. Tuvieron sexo grupal. En ese momento mis padres realmente eran parte de ese movimiento alternativo en París, pero también eran muy burgueses. No era San Francisco o Nueva York. Era a la manera francesa. Compraron una granja a 100 km de París a donde invitaban a sus amigos el fin de semana para tener sexo, divertirse y bailar. Profesores, doctores, muchos periodistas… Mis padres aún están juntos; vivieron una vida sexual muy libre". Esta apertura y aceptación forjó un fuerte sentido de sí mismo en el joven Olivier, quien cree firmemente  en el poder del amor libre. Vivió sus años formativos en los setenta, fue adolescente en los ochenta, y si hubiera nacido en otra época, seguramente habría sido parte de la corte en el Palacio de Versalles, apostando, comiendo pasteles y escuchando Bow Wow Wow con María Antonieta, o habría estado encadenado en la Bastilla ayudando al Marqués de Sade a escribir Los 120 días de Sodoma o alguna otra sucia prosa, sin restricciones morales o legales. Pero esto era Francia en los setenta, una época que recuerda como suave, amigable, política y muy optimista. "Recuerdo largas discusiones entre mi padre y todos sus amigos, hablando toda la noche sobre política, filosofía y problemas sociales. Tengo muy buenos recuerdos de mi infancia".

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Sus padres empezaron a pasar más tiempo en su granja de retiro, dejando al joven Olivier para que felizmente forjara su propio camino en París. Después del bachillerato, Olivier fue a la preparatoria para ser admitido en una escuela estatal, la cual es un lugar para la educación superior más riguroso que la universidad. "Fui a una escuela estatal que te forma para ser la élite de la nación. Acabas siendo profesor de universidad o político. Me atraía estudiar ahí porque los estudiantes eran más avanzados y ambiciosos, especialmente en filosofía y literatura, así que entré ahí e hice muchos amigos interesantes. Estudié literatura y filosofía. Era un contexto muy intelectual; me atraía esa mezcla de chicos y chicas, que bien podrían ser el próximo Foucault o Deleuze. Éramos realmente ambiciosos y queríamos ser escritores, filósofos, o cineastas".

En esta época, a principios de los ochenta, François Mitterrand del Partido Socialista fue electo como Presidente de Francia y OZ empezó a observar y a interesarse en el mundo del arte. "Tenía veintiuno o veintidós años y entendí que el arte contemporáneo era una fuente de energía, una fuente de belleza, pero también una continuación del espíritu libre o de la crítica social que empezó a desvanecerse durante esa nueva década. Inmediatamente me atrajo el arte, más que la moda. Me gustaba la moda por la noche pero no me atraía su escena profesional, me atraía más la escena del arte. Empecé a seguir el mundo del arte de feria en feria; sabía que quería trabajar en revistas. Simplemente estaba abierto a todo, estaba creando mi propia educación y estaba realmente impresionado". Olivier era curioso, apasionado y talentoso, y pronto conoció a talentos independientes con ideas afines como el curador y crítico Nicola Bourriaud y su novia en ese entonces, la escritora Elein Fleiss. "Éramos un pequeño grupo de personas en París que realmente consideraban y luchaban por el arte contemporáneo". Olivier era carismático y talentoso y pronto estaba escribiendo para las tres publicaciones de arte más importantes de esa época e introdujo a los entonces desconocidos Jeff Koons, Martin Kippenberger y Larry Clark al mundo del arte europeo. Al volar a América, Japón y a través de Europa, OZ se dio cuenta que era posible armar su propia operación y trabajar con su propio agenda 24/7. "Para mí, la libertad provino del mundo del arte porque era un lugar donde podía conocer a los artistas. Quería ser un crítico social. Estaba más interesado en la categoría de lo intelectual, involucrando el arte y la política y, a veces, escribiendo. Pero no necesariamente quería ser escritor, sólo quería ser parte de un mundo intelectual". A través de sus escritos podía conectarse directamente con lo que estaba sucediendo en ese momento, para experimentar, deconstruir y hacer un diálogo usando su propia experiencia de vida. "Pasaba mi tiempo escribiendo y viajando y después decidí dejar todo lo demás y crear una revista con mi novia Elein Fleiss. Me atraía todo lo creativo y quería ser parte de eso. También sabía que simplemente no podía hacer ningún trabajo convencional, quería viajar y conocer gente y entender realmente qué es la cultura".

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Era el principio de los años noventa y el mundo del arte se había vuelto algo establecido, superficial, comercial y costoso en el inicio de los ostentosos ochenta. El mundo de la moda se convirtió en una caricatura de ideas con poderosos y exagerados atuendos de poder como primera orden del día. Era exagerado, feroz, malévolo y despiadado, todo se trataba de dinastías, diamantes y billetes. OZ atestiguó de primera mano cuando el mundo de la moda alcanzó sus conclusiones más ostentosas con la implosión de Claude Montana y Thierry Mugler, y con la crisis económica —como la depresión crediticia de hoy en día— de repente surgió una oportunidad para la creatividad y la experimentación en un contexto independiente. Olivier tenía que encontrar una solución, una voz o un mensaje para su generación. En tiempos de necesidad, la creatividad viene en primer lugar y de modo paralelo a los sentimientos de OZ y Elein en París; Jefferson Hack y Rankin tenían nociones similares en Londres y establecieron Dazed & Confused para documentar el cambio que estaba ocurriendo en la cultura en ese momento. Harmony Korine estaba rompiendo las reglas del cine estadounidense independiente con Gummo y Kids, Margiela estaba deconstruyendo la moda, el grunge era el soundtrack de la década, Marc Jacobs fue despedido de Perry Ellis y se convirtió debidamente en Marc Jacobs, Chloë Sevigny y Kate Moss eran los iconos del momento y artistas como Corinne Day, Juergen Teller, Wolfgang Tillmans y Larry Clark estaban presentes para documentar todo lo emocionante que estaba sucediendo.

"Para nosotros ese era el principio de los noventa, era una revolución y podíamos expresar quiénes éramos a través del arte, a través del diseño, a través de la fotografía y a través del cine. De repente todo tenía sentido y estaba a nuestro alrededor. Éramos la nueva generación y teníamos edad suficiente para crear nuestro propio show, para crear nuestra propia revista y tratar de expresar esta diferencia. En el momento, creíamos firmemente en la posibilidad de una cultura independiente que pudiera ser una alternativa creativa al capitalismo. Esto implicó una visión diferente de lo que es el arte, y lo que significa crear una exhibición, un filme, un concierto". Su idea era cubrir  a los artistas y rechazar toda la teoría, ya que querían que Purple fuera inclusiva, no exclusiva, aunque su visión era intransigente. "Queríamos dar a la gente acceso directo a lo que era nuevo y emergente. Era importante para nosotros y para la gente que nos rodeaba, no era sólo algo narcisista o derivado del deseo de hacernos famosos o algo así. Lo hacíamos con mucha energía. Empezamos a entender que la moda podía ser vista en un contexto artístico; era una mezcla que fue parte de la revista desde que comenzó. Solamente hago esas cosas con las personas que me rodean, las personas que me interesan. Rara vez fuerzo un contacto".

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Purple
Purple

 surgió como un tótem interesante de la época que se desarrolló durante la última mitad de los noventa. "Al final de la década, habían surgido muchas revistas que eran mucho más glamourosas que . Elein y yo no sabíamos si debíamos parar y empezar algo nuevo, pero queríamos que Purple fuera una experiencia colectiva, no sólo nuestra revista. Siempre se trató de la generosidad y de este mundo alternativo. Creíamos que una cultura independiente podía existir, sobrevivir y crecer. Pero, alrededor de 2001, entendimos que la escena del arte era por completo parte de la economía global y que no podíamos cambiarlo: cada artista de nuestra generación estaba en solitario, la escena independiente y el espíritu colectivo se habían ido y no sabíamos que debíamos hacer, ¿debíamos seguir o debíamos detenernos? Elein estaba convencida de que habíamos hecho una revista influyente para los años noventa, y que debíamos desaparecer con la década. Decidió irse a vivir a Brasil y luego a Portugal, para tener un hijo. También decidí tener un bebé en 2004, pero no quería dejar Purple. Tuve que reorientar la revista hacia la moda y no hacia la anti-moda". Así que a diez años de su apogeo, Olivier observó al hombre en el espejo y decidió hacer un cambio. "Pensé: 'Ok, Olivier tienes que bajar de peso, tienes que volverte sexy, tienes que salir, tienes que ir a todas las reuniones y regresar a la escena de la vida nocturna y hacer que las cosas sean glamourosas a tu manera'. Sé lo que es el glamour, no esta sensualidad barata, así que hay que ir por el glamour verdadero, dejemos que Purple sea el vehículo que pueda disfrutar y reconocer como algo interesante y hacerlo valioso. Cambié mi look, cambié mi vida y ahora estamos en 2009 y la revista está de vuelta en la escena". Toma cualquier número reciente y encontrarás el portafolio 'Purple Nude' fotografiado por Inez Van Lamsweerde y Vinoodh Matadin, leerás la historia de la inspiradora vida de Terry Richardson, te maravillarás con la moda de Mario Sorrenti y te sumergirás en el Purple Book que lo acompaña, el cual incluye a artistas como Ari Marcopoulos, Harmony Korine y el difunto, el gran Dash Snow, contribuyendo a hacer la revista más relevante y coleccionable que nunca.

Junto con la revista, Olivier dirige Purple Diary, su blog en Internet, el cual muestra su estilo de vida glamouroso de la vieja escuela en tomas en blanco y negro. Ya sea documentando a su hija Asia cortándose el pelo con su estilista japonés favorito, fotografiando a la hermosa Natacha Ramsay usando una fabulosa creación de Balenciaga o a Camille Bidault Waddington mostrando sus pechos desnudos, OZ ha tomado el clásico formato de blog que Perez Hilton ha reclamado como suyo y ha hecho que funcione para él. Se dio cuenta de la importancia de difundir su mensaje en otros lados vía blogs, plogs o tweets, y más recientemente abrió la tienda en línea Purple Boutique con una selección de productos diseñados por amigos, siendo su primera exclusiva el Purple Bag de Olympia Le-Tan, una pieza chic de colección del futuro. "Purple Diary es visitado por 15,000 personas todos los días. La red es una nueva propuesta para mí, y algo saldrá de este contacto, no comercialmente pero sí creativamente, tendré que moverme para seguir nuevos caminos". Siendo un fan del Internet, OZ aún cree en el poder de lo impreso, y justo como el resurgimiento del vinilo por encima de los CDs, cree en las revistas porque, bueno, piensa que son muy sexys… "La esfera del Internet es la amnesia: la información llega y desaparece, llega y desaparece. Siempre me identifico con las revistas porque ahí se muestra un verdadero amor por el tiempo presente y un rastro histórico de lo que está sucediendo por año, o por década. Puedes  tomar un número de la revista Interview de 1974 y entender los años setenta en Nueva York, pero no puedes entender cómo era el 2007 al entrar a un sitio web del 2007, porque ha desaparecido. Sé que hay amor dentro de una revista. Hay una voz colectiva de un grupo de personas que quieren compartir algo. Hay dos razones para la existencia de las revistas en papel. La primera es el glamour, y para mí el glamour verdadero viene de la fotografía y las entrevistas. Esto es porque es donde las personas muestran su intimidad. El mundo de la moda es orgánicamente parte de las revistas —es el mejor lugar para que la moda sea vista, apreciada, y evaluada. Y en segundo lugar, creo que las revistas deben sobrevivir porque las revistas son íntimas, es de una persona a otra persona. Es de mí para ti. Este fotógrafo capturó a esta modelo, con este estilista, para ti. Es como un filme; todos trabajan juntos para alcanzar cierta visión, de la época, de la moda. Así que cuando los lectores abren una revista inmediatamente son parte de ese mundo. Una revista tiene presencia, revela algo sobre la gente, sobre sus sueños, está hecha en papel, puedes conservarla y te da la posibilidad de interactuar… Purple es mi vida".

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Credits


Fotografía Terry Richardson
Texto Ben Reardon

Estilismo Mel Ottenberg