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Una estimulante sensación de juventud regresó a Londres el sábado con los shows de otoño/invierno 2017 mientras el nuevo talento como Halpern y Matty Bovan desenrollaron grandes declaraciones.

por Anders Christian Madsen
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21 Febrero 2017, 5:25pm

Matty Bovan fall/winter 17

Hacer una declaración nunca fue un problema para los diseñadores eternamente jóvenes de Londres, que tradicionalmente perderán comercialidad para poder enviar un gran mensaje —y también en la pieza más importante. Si ésta fue siempre la idea, no ha sido totalmente el caso en años recientes. La necesaria evolución de London Fashion Week significó que los diseñadores tenían que crecer, conseguir un negocio en forma y —¡yuck!— gentrificarse con el fin de mantenerse a flote. Diez años después del renacimiento de los club kids que impactaron al este de Londres alrededor del 2006 y pavimentaron el camino para algunos de los diseñadores más exitosos hoy en día, un grupo de graduados del programa de Maestría de Central Saint Martins vino en 2015 y le recordó a esta ciudad sobre lo que trata su moda emergente. "Tal vez en diez años, en retrospectiva, será más fácil ver lo que estaba sucediendo. Cuando estás involucrado no lo puedes ver", Matty Bovan dijo después de su show otoño/invierno 2017, el cual cerró Fashion East. "Por suerte todos mis amigos están haciendo cosas realmente grandiosas, así que eso es muy agradable". Uno de ellos es Charles Jeffrey, la estrella actual de la plataforma de menswear de Fashion East, MAN, quien comparte con Bovan una afinidad por un rostro completamente maquillado, como la hubiera tenido Joan Collins, y una tenue admiración por los grandes exhibicionistas de la moda de los ochenta y los noventa, desde John Galliano a Jean Paul Gaultier y la Dama Vivienne Westwood. Juntos, estos nuevos príncipes de Londres están trayendo una sobrecarga sensorial hiper-referencial de aquellos diseñadores a una nueva generación de fans de la moda, y reciclando la energía creativa que impacta a la ciudad como un cometa mesiánico cada diez años.

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Matty Bovan otoño/invierno 2017

"Estaba viendo Alien y Blade Runner, y todas las personas malévolas en estos filmes son corporativos y compañías. Tienen estos nombres pesados", dijo Bovan en backstage, usando una de las grandes chamarras amarillas con reflectores y un logo que decía 'Bovan Corporation'. El gráfico apareció por toda la colección en el mar de texturas crudas, básicas y tejidas en casa que formaron su futurismo tribal. "Me gustan las telas producidas en masa y que se ven brillosas contrarias a los materiales viejos. Mantuve el filo de esta sombra siniestra y corporativa", reflexionó, haciendo referencia al nuevo anti-establecimiento que ahora co-representa ya sea intencionalmente o no. "No soy un diseñador político, pero obviamente con lo que está sucediendo en el mundo no puedo evitar ser afectado por estas decisiones, porque es muy duro y muy desolado, y todo está cambiando muy rápidamente. Es espantoso. Así que la mujer en esta colección es feroz —muy fuerte. Necesitas esa energía para golpear sin ser tan agresivo", dijo Bovan. "Fue un tipo de futuro distópico medieval de ciencia ficción que estaba viendo". Su rasposa ciencia ficción tenía una sensación eléctrica de folclor, un tipo de Armagedón actual, el cual era melancólico y optimista en partes iguales. Después de todo, la gran creatividad siempre le ha dado la bienvenida a la oscuridad. Ese viejo amigo. Naturalmente, el espectáculo de Bovan —presentado en el Turbine Hall del Tate Modern— tenía que llegar con un set elaborado. Eso es lo que uno hace como parte de la nueva generación de los diseñadores londinenses, y era un elemento recurrente en este sábado de shows en la ciudad.

Molly Goddard otoño/invierno 2017

Los modelos de Bovan caminaron en una ciudad apocalíptica de gran tamaño con rascacielos de papel maché, mientras que las femeninas chicas de Molly Goddard se encaramaron en dos grandes mesas de banquete en las creaciones sutilmente declarativas de tul de la diseñadora. Su set estaba basado en la idea de una familia de todas las edades juntándose para cenar. "Estaba pensado en cómo evolucionas en la manera en la que usas tus prendas durante tu vida", dijo Goddard, haciendo eco a Simone Rocha, cuyos modelos más tarde ese día iban desde ser adolescentes a pensionistas. "Es para todo tipo de mujeres, y realmente quiero reflejar eso. Es algo en lo que he construido mi identidad, por lo que me gusta ser capaz de compartir eso", dijo Rocha después de su show en Lancaster House. Su colección canalizó un tipo de glamour del mundo viejo expresado en enormes estolas de piel (falsa) que adornaba la firmeza bordada con flores, vestidos victorianos, y formas ampliadas por las que la creciente base de fans de Rocha se vuelven locos —un enfoque de declaración a la moda que parece resonar con las personas en este momento, y que Molly Goddard definitivamente comparte. Su banquete inspirado por el ballet entró de lleno con las dimensiones, haciendo estallar sus tutús insignia y vestidos con muchas capas de tul a nuevas dimensiones. "Siempre me ha gustado hacerlo más grande y… más grande", Goddard bromeó en backstage. "Como el azul grande", dijo, refiriéndose a un número de una gran cantidad de tul azul, "de hecho estaba pensado en que fuera de la mitad del tamaño pero no nos dimos cuenta que la tela era de 3 metros de ancho en lugar de 1.50. Y todos estaban preocupados de que hubieran cometido un error, pero yo dije, 'No se preocupen. ¡Porque es más grande!' Entre más grande, mejor". Pudo haber sido el lema de los shows del sábado en Londres donde todos los diseñadores recibieron ese comunicado —literalmente o figurativamente.

Simone Rocha otoño/invierno 17

Donatella Versace escenificó su show de Versus en Olympia, donde los Seis de Amberes primero debutaron su revolucionario avant-garde belga a los compradores de moda británicos cuando los jóvenes Dries Van Noten, Ann Demeulemeester y compañía subieron sus colecciones a un autobús, cruzaron el canal y montaron un puesto en 1987. Si el suyo era una declaración que cambiaría la moda para siempre, la preocupación de la matriarca de Versace estaba enfocada en el espíritu que ella quiere transmitir a la juventud, quien usa su marca urbana Versus. "La moda tiene el poder de mandar un mensaje de esperanza y unidad, especialmente a la nueva generación. Versus es sobre pasión, optimismo y una declaración feroz de igualdad", dijo en las notas del show que se enviaron por correo electrónico a la prensa después del show, abierto por Gigi Hadid y cerrado por Bella. (Versace no invitó a la prensa a backstage, tal vez con la esperanza de evitar las preguntas descaradas sobre los rumores rondado de que su amigo Riccardo Tisci —quien acaba de dejar Givenchy— podría unirse a la casa en marzo). En Gareth Pugh, la declaración tenía un peso similar en una colección completamente negra de la sastrería de los cuarenta que el diseñador —quien fue la cabeza de la última generación emocionante de los diseñadores emergentes de Londres hace diez años— ama. Con un soundtrack frenético de los partidarios de Trump cantando "construye ese muro" y la voz de Madonna repitiendo las palabras "me pones en un trance" de su canción Erotica, Pugh muestra una "visión de un mundo en el precipicio de la anarquía", como lo escribió en el manifesto de una página completa que lo acompañaba.

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Versus Versace otoño/invierno 2017

Gareth Pugh otoño/invierno 2017

Para el diseñador nacido en Nueva York Michael Halpern, quien se graduó de Central Saint Martins el año pasado con una colección de Maestría muy aclamada basada en los vestuarios de las mujeres que practicaban el buceo a caballo en el siglo XX, la gran declaración estaba en su oficio. En su primer show en solitario —orquestado, increíblemente para ser el debut de un diseñador, por la leyenda del estilismo Patti Wilson, el rey del peinado Sam McKnight y la estrella del maquillaje Lyndsey Alexander —Halpern elaboró sobre las lentejuelas que definieron su colección de graduado, enfocándose en las divas de Studio 54 y las experiencias después de la fiesta que seguirían sus alocadas salidas de noche. Sus bustiers construidos de forma magistral, jumpsuits, y pantalones acampanados, algunos de los cuales llegaron a la altura de la Alta Costura en el trabajo manual, imaginaron las creaciones llamativas de lentejuelas en las luces fluorescentes de una cena muy tarde en la noche o los primeros rayos del sol en la mañana de alguna esquina de una calle sin pretensiones. Como la colección de Matty Bovan, el trabajo de Halpern se sintió nuevo y emocionante: una declaración para la revigorizada escena de la moda en Londres donde el talento emergente está una vez más al frente. Y en esa transición, los susurros de Kate Moss en el soundtrack de J.W. Anderson en la tarde se quedaban en tu cabeza durante todo el día —el mismo Anderson es un producto del Londres de hace diez años. "Las flores son algo que cultivamos. Los secretos son lo que conocemos", la modelo cantó, respaldada por Primal Scream y el track de Some Velvet Morning. "Aprende mucho de nosotros. Míranos pero no toques".

Imagen vía Instagram

Ve todo lo que está pasando en London Fashion Week de otoño/invierno 2017 aquí.

Credits


Texto Anders Christian Madsen
Fotografía Mitchell Sams