5 marcas emergentes de menswear redefiniendo nueva york

Desde la marca mexicana Sánchez-Kane hasta Landlord de Harlem conoce aquí el crisol de marcas neoyorquinas atrayendo todas las miradas al circuito masculino.

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jul. 18 2017, 4:45pm

Sanchez-Kane by Julien Tell

NYFW Men tiene oficialmente cinco años de existencia, y este año más de 50 diseñadores se unieron a la fiesta, un verdadero éxito en comparación con la temporada de invierno en febrero pasado. Lo que comenzó, en parte, como una manera de quitarle peso al cada vez más saturado calendario de la moda femenina, ahora está atrayendo la atención mundial. La aclamada diseñadora radicada en Londres Feng Cheng Wang regresó a la ciudad donde hizo su debut VFILES durante la temporada primavera/verano 2016, complementando el choque cultural Chinatown de ciencia ficción de Raf Simons con una poderosa declaración sobre el significado de la frase Hecho en China. Pero cuando se trata de nuevas marcas, son los propios nativos, importados e inmigrantes de Nueva York quienes están dejando la más profunda de las huellas. Desde la ingeniera mexicana convertida en diseñadora Bárbara Sánchez Kane hasta el japonés Ryohei Kawanishi que llegó a Harlem vía Londres, aquí hay cinco diseñadores que están redefiniendo lo que ahora significa la moda de Nueva York. Como nos dijo el favorito de i-D Patrik Ervell después de su cautivadora oda a los crisoles contraculturales: "Siempre está ese dulce espacio donde hay romance con respecto al futuro —el futuro te pone la piel de gallina. Eso es algo difícil de encontrar". Conoce a las marcas que lo están logrando con gran aplomo.

Fotografía Andrew Jacobs

BODE
La tranquila presentación de Bode a media mañana fue exactamente el opuesto de los habituales shows de la Semana de la Moda con música estruendosa y luces excesivas. La magnífica selección de modelos de la diseñadora neoyorquina originaria de Atlanta Emily Bode se encontraba recostada sobre camas de aspecto acogedor, transformando el Skylight Clarkson Square en el ático de su tío en el sur de Francia. Las telas, literalmente, también provenían de Le Midi. Emily compró los textiles caseros para su colección en Francia, los envió a Nueva York y los transformó en pantalones adaptados a la época y exuberantes abrigos acolchados. Un par de pantalones crop estaba hecho partir de percal de maíz, y todavía tenía el logotipo del zorro y el contenido nutricional. Uno se sentiría tentado a combinarlo con algo comparativamente más sencillo, pero Emily no le huye al choque de patrones con mezclas y combinaciones audaces. El par de pantalones de percal de maíz fue combinado no con una, sino dos camisas a cuadros; mientras que una chamarra en perfecto amarillo dorado con estampado en relieve se veía aún más majestuosa haciendo juego con unos pantalones de estampados de plantas.

Fotografía Julien Tell

Sanchez-Kane
Hace dos semanas, Bárbara Sánchez Kane mostró algunos looks de su marca Sánchez-Kane en la Feria de Arte Urbano de Nueva York. La diseñadora, quien se graduó con un título en Ingeniería industrial, podría estar más familiarizada con las galerías que con las pasarelas. Apenas el mes pasado inauguró una instalación colaborativa con la artista visual Orly Anan durante el evento cultural La Noche Blanca en su ciudad natal en México. La NYFW de Bárbara: El show masculino fue su primera presentación individual después de su debut VFILES en septiembre pasado. Pero ya estableció una estética distinta y confiada. ("Mexican clothing brand curated by emotional chaos" [Una marca de ropa mexicana curada por el caos emocional], dice en la sección "About" [Acerca de] del sitio web de Sánchez-Kane).

Más de i-D: Sanchez-Kane no se pierde en la traducción para primavera/verano 2018.

Todos los looks que Bárbara mostró esta temporada se habrían visto muy bien en una galería de arte —bordados tradicionales exhibidos de manera prominente, junto con camisetas construidas exclusivamente con alambre de ganchos para ropa—, pero sus trajes de dos piezas ingeniosamente confeccionados hablan por sí mismos. Al igual que lo hizo una ligera máscara de malla para esquí que llevaba una cruda advertencia en español sobre la violencia de género. "El chico es un 'macho sentimental' —explicó Bárbara en el backstage—. Tiene fuerza, pero muestra sus sentimientos, y no tiene miedo". También hizo uso inteligente del patrón de reguilete estilo carnaval para simbolizar un escape de las expectativas sociales. "A veces ya naces con este plan de vida —dijo—. Traduje eso en cómo la gente contrabandea cosas a través de la frontera. Esconder tus sentimientos se parece un poco al contrabando. Te escondes de lo que quieres ser, te reprimes a ti mismo. Para mí el reguilete es en cierta forma como la esperanza".

Landlord
¿Reggae japonés? Cuando el patois jamaicano y los ritmos poco convencionales empezaron a salir de Kingston hacia el resto del mundo a finales de los 60, no pasó mucho tiempo para que la subcultura del rude boy [chico rudo] surgiera en Asia Oriental. El diseñador Ryohei Kawanishi ha pasado su vida adulta mudándose de Japón a la comunidad caribeña de Londres en Dalston y de ahí a la ciudad de Nueva York, lo que podría explicar su familiaridad con el reggae. La colección que mostró esta temporada no fue sutil con respecto a su punto de partida jamaicano. Los looks tenían mucho rojo, verde y amarillo, a veces adornados con las palabras "Bob" y "Jerk Chicken", y por lo general los modelos llevaban como accesorios cadenas y hojas de marihuana en color dorado. Pero el homenaje funcionó perfectamente con la fluidez del sobresaliente streetwear de Ryohei. Entre los más destacados estuvieron las parkas de nailon de Crayola, los shorts cargo en forma de caja con un acento en coral y los oscuros jeans holgados con parches atados a las caderas con un cinturón que emulaba las mangas de un suéter. Algunos toques menos obvios fueron realmente ingeniosos —el estampado de camuflaje salpicó una tela con patrón escoces tipo Burberry que hacía referencia a los mercados de la calle de la isla.

Fotografía Kevin Buitrago

Linder
En la hora más calurosa del día más húmedo de la semana de la moda, un público selecto llenó una pequeña habitación en una casa en 18th Street para ver la colección de una de las marcas más pequeñas del calendario. Si eso suena arrogante y elitista, no lo fue en absoluto. El desfile Linder de club kids —salidos de la era MTV con pantalones sin género cubiertos de diamantes— fue uno de los espectáculos más frescos de la temporada. Si pensaste que ya no querrías usar mezclilla deslavada con parches y cinturones a la cadera con pedrería de imitación 16 años después de que Britney y Justin asistieran vestidos así a los American Music Awards de 2001, te equivocaste. Los diseñadores Sam Linder y Kirk Millar potenciaron todo esto con aretes sencillos, abrigos tipo Matrix personalizados, y sandalias con plataforma adornadas con gruesos anillos de plata. En un tiempo en que la nostalgia y la fluidez de género son prerrequisitos prácticamente de colección, Linder todavía parece ser radical.

Fotografía Akram Shah

LUAR
A veces la mejor inspiración proviene de aquello con lo que no estás familiarizado. Raúl López nunca ha tenido un trabajo de oficina corporativa, y es por eso que se siente cautivado por la ceremonia que implica el vestirse para estar sentado en un cubículo durante nueve horas. Para su nueva marca LUAR, el ex diseñador de Hood by Air diseccionó los códigos de estilo de quienes trabajan en una oficina de 9 a 5 (o de 8 a 7 en Nueva York) de tal manera que llevó el término "desconstruir" al siguiente nivel. Estamos hablando de trajes a rayas convertidos en tops de tubo, y una camisa blanca que se convirtió en un vestido de tirantes con flecos compuestos por una colección de corbatas completa. En la versión inversa del mundo laboral tipo Alice in Wonderland de López, los extravagantes trajes fueron combinados encantadoramente con cinturones de gran tamaño a la cintura y bandas gigantes de raso. Lo que Lopez sabe hacer muy bien es empujar los límites —a principios de este año uno de sus #OOTDs invernales sin género acumuló más de 24,000 likes cuando The Shade Room lo reposteó. Eso probablemente lo ha hecho sentir que puede tocar el cielo.

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Credits


Texto Hannah Ongley