lo audaz y lo hermoso: balenciaga, céline y valentino

Demna Gvasalia incorporó su fetichismo en una glamourosa colección para Balenciaga el domingo en París, donde Céline y Valentino —ahora bajo la dirección en solitario de Pierpaolo Piccioli— también dejaron a un lado las chicas glamourosas.

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oct. 3 2016, 9:21pm

Glamour. Es una de esas palabras que cambia de forma, tan acorde en la primera página de un catálogo cursi alemán de venta por correo alrededor del año de 1989, como lo está en el comunicado de prensa actual de Roberto Cavalli. Si la destacada colección de Balenciaga primavera/verano 2017 hubiera sido un comercial de TV en los ochenta —probablemente protagonizado por Brigitte Nielsen, mostrando sus piernas largas en esos leggings de stiletto de lycra roja— esa palabra hubiera sido susurrada dramáticamente al final: "¡Glamour!". Demna Gvasalia estaba en sus primeros años de la adolescencia cuando tuvo en sus manos su primera copia de Vogue Italia. Se sentó allí en la Abjasia desgarrada por la guerra en su natal Georgia, hojeando sus páginas y salivando por un vestido de noche rojo de Valentino. Era a principio de los noventa, después de la caída de la Cortina de Hierro, pero mientras la censura de los comunistas había colapsado, el acceso a la cultura seguía siendo escaso. El chico post-soviético no podía creer lo que veía, y se enamoró del glamour que definió a la moda en ese momento —locamente enamorado— al punto de la obsesión. "Fue muy fetiche", dijo el domingo por la mañana, después de una colección ingeniosa en su segundo año en Balenciaga que pudo haber sido levantada de las esquinas más pervertidas del guardarropa de Krystle Carrington en Dynasty.

Balenciaga primavera/verano 2017

"Un paralelo entre Alta Costura y fetiche, y lo obsesivo que puede ser", Demna continuó, y no podías dejar de pensar cómo esa sobrecarga sensorial de esos ochenta y principios de los noventa glamourosos habían afectado su mente joven una vez que se dio rienda suelta en las páginas lustrosas de revistas como Burda —la biblia de la moda de Alemania, a dónde su familia se mudó eventualmente —y en shows de TV como Dynasty, que hicieron fetiche esa idea de la Alta Costura de los ochenta del glamour hasta el punto de la vulgaridad. "Hemos creado unas nuevas hombreras que mantienen la línea de los hombros hacia arriba, pero está completamente hueca. Así que tienes este perfil liso, lo que lo hace muy elegante y femenino, y este tipo de forma cuadrada exagerada al frente. Los hombros y los zapatos son algo muy marcado". Dijo Demna, en palabras que bien podrían haber sido de un couturier fabuloso de los ochenta. ('Hombreras' no es un término que escuchas con frecuencia en backstage estos días, en esta época). Él perfeccionó cada prenda y después la perfeccionó una vez más —y otra vez, y otra vez— como el fetichista de la perfección que es, perdiéndose totalmente en la vivacidad inmaculada de su trabajo y en la artesanía clásica superior a la que ahora el diseñador de Vetements tiene acceso en Balenciaga.

Balenciaga primavera/verano 2017

"El modo en el que las prendas están hechas, fue tan perfecto, tan hermoso que casi me hizo llorar", dijo su cuñado ruso después del show, y sólo el glamour puro pudo haber hecho ese efecto en un chico de la generación de Demna. Trabajó con lycra ("inventada en 1958 cuando Cristóbal Balenciaga inventó el gazar —que también podría haber utilizado", notó) en botas con tacón que se transformaban en leggings, algunas coloreadas suntuosamente, otras cubiertas en florales tomados del swimwear de los cincuenta de los archivos de Balenciaga. Demna glaseó sus cuerpos alargados de caballos de carrera formidablemente con poderosos abrigos con hombreras, algunos cortados a la cintura, con el top drapeado azul claro de seda de Krystle Carrington, y eventualmente más números de outerwear como una capa que parecía un condón y un abrigo de látex negro —un gesto, quizás, a la vestimenta con alta carga sexual de algunas mujeres que vio en el Bloque del Este a principios de los noventa, cuya versión del glamour en aquel tiempo fue expresada a través de sensualidad exagerada; demasiado de todo. Y orquestó todo con clásicos cursis de saxofón: versiones de tienda departamental de hits que llenaron sus primeros años de la adolescencia, incluyendo Careless Whisper de George Michael y I Will Always Love You de Whitney Houston.

Céline primavera/verano 2017

Fue el sueño del glamour, como aquellos comerciales y telenovelas de los ochenta y principios de los noventa y películas para televisión de Danielle Steele bajo el lente de Vaseline, elevados a la Alta Costura. Para su segunda colección en Balenciaga —una misión notoriamente difícil después de cualquier celebrado debut— Demna Gvasalia fue más allá de la expectativa, probando que él es capaz de no solamente mover las cosas de temporada a temporada, pero también encontró territorio sin explorar en su trama un tanto nostálgica de referencia. Cuando eres así de bueno no es sólo sobre el hype —es sobre el reconocimiento. La influencia de la estética de Demna en la moda ha sido evidente alrededor de las capitales de la moda por temporadas, y la tarde del domingo incluso hubo insinuaciones del efecto Vetements en Céline, donde Phoebe Philo le dio a la sastrería oversized y vestidos Victorianos con volantes su propio tratamiento en una colección definida por su colaboración con el artista Dan Graham, quien también construyó el set de pantalla curveada. Fue glamour intelectual para las mujeres, que aman Céline —en parte cool, en parte chic, pero nunca romántica. Aquellos clientes —los románticos glamourosos— encontraron un hogar en Valentino hace mucho tiempo, al igual que sus contrapartes fetiches, incluyendo a Demna.

Valentino primavera/verano 2017

Esta temporada marcó el desconfiguración consciente del equipo de ensueño de Valentino con Maria Grazia Chiuri —quien enseñó su primera colección para Dior el viernes— y Pierpaolo Piccioli, quien tuvo a los fans de Valentino en la orilla de sus asientos la tarde del domingo, ansiosos por ver si Valentino retendría su glamour etéreo bajo la dirección en solitario de Piccioli. Buenas noticias: lo hizo. De hecho, se veía muy familiar y eso fue algo bueno. Si no está roto, no lo arregles. Piccioli manejó su divorcio en Valentino con guantes de terciopelo, tomando —como el dúo lo hizo siempre— referencias en lo histórico y el arte intelectual, desde el concreto en motivos de Hieronyus Bosch reinterpretado por la pionera del punk con cabello rosa Zandra Rhodes, a lo mas subliminal en las reflexiones de Nietzsche sobre el pasado y el futuro. Al principio, Piccioli le dio a su glamour un filo más contemporáneo, ligeramente más formal que el que Chiuri ejerció en su primera colección para Dior, pero pronto se convirtió en la materia sobre lo que los sueños de Valentino están hechos: delicados vestidos largos que parecían de vidrio, adornados con la confitería celestial que los artesanos de Valentino dominan como ninguna otra cosa. Este fue el glamour destilado de Valentino que Demna Gvasalia vio cuando era un chico que se perdía en las páginas de su primera Vogue: la fantasía original de la moda. ¡Glamour!

Ve toda nuestra cobertura de la Semana de la Moda de primavera/verano 2017.

Credits


Texto Anders Christian Madsen